2016/04/18

“Despreciar a Stephen King es como despreciar a Shakespeare”

Traducido a más de veinte idiomas, cuatro de sus libros han sido comprados por Hollywood. Por primera vez una novela suya llega a librerías chilenas y Juan Gómez-Jurado habló en exclusiva con Capital.
Por: Francisco Ortega
cultura
Si hoy (esto se escribió el jueves 7 de abril de 2016), uno escribe el nombre de Juan a Gomez-Jurado en Twitter o directamente hace clic en su nombre de usuario, @JuanGomezJurado, lo encuentra comentando con pasión adolescente el tráiler de Star Wars: Rogue One, la primera película no canónica (en el sentido de que no sigue el drama de los Jedis ni la familia Skywalker) de la saga galáctica creada por George Lucas en 1977, precisamente el año en que Gómez-Jurado nació.
En su timeline abundan adjetivos referidos a que los nerds han recuperado la fe, en lo hermoso de volver a ver a los AT-AT cañoneando a los rebeldes y la necesidad imperiosa de ver ya la cinta, que se estrena a mediados de diciembre. Nadando más en su cuenta, que tiene 261 mil seguidores, se le puede descubrir defendiendo con uñas y dientes a Batman v Superman: El Amanecer de la justicia, atacando con nombre y apellido a los críticos españoles que se ensañaron con la cinta, tachándolos de no saber nada, de quedarse en la forma, de no profundizar en el conflicto casi shakespereano y mitológico del filme. Básicamente, de faltarles el respeto a los símbolos más absolutos (junto a Darth Vader) de la cultura pop del siglo veinte.
-¿Batman o Superman?
-Batman, y desde siempre. Porque es oscuro pero, por sobre todo porque su vulnerabilidad lo hace un personaje más interesante desde lo narrativo y lo literario.
***
Gómez-Jurado tiene mucho de nerd, también de freaky y se hace cargo de ello. Lo usa y lo abusa a lo largo de su profesión, primero como periodista y segundo como escritor, representante con luces propias de lo que la prensa cultural hispana ha bautizado como nuevo best seller español y donde entran nombres como Javier Sierra, Carlos Ruiz Safón y Julia Navarro, por nombrar a algunos de los más populares.
Como sus colegas, Gómez-Jurado ha conseguido seducir a millones de lectores, no sólo en España, también en el exigente mundo anglo, lo que le ha valido impresionantes cifras de ventas, así como interés concreto de estudios de Hollywood para llevar algunas de sus obras a pantalla y elogiosas palabras de nombre claves de la gran industria de la literatura masiva como Katherine Neville, Matthew Pearl o Steve Berry. Gomez-Jurado juega en la primera liga planetaria de las “novelas de aventuras para gente grande” que saben convivir tan bien en librerías como en el supermercado; algo que a cierto sector de la crítica irrita, pero que él toma como un prejuicio ignorante al que no debe hacérsele mayor caso.
“Sólo un gilipollas ignorante y prejuicioso diría que Alan Moore o Neil Gaiman son inferiores a Kafka y a Dostoievski”.
“La novela de aventura, porque eso es lo que mal llamamos best-seller, es la base de la literatura. Despreciar a Stephen King o a Javier Sierra por cuánto venden o, lo que es peor, por el tipo de lector que los siguen, es como despreciar a Alejandro Dumas, Julio Verne o al propio William Shakespeare. Yo, como lector, alterno a Kafka con Ed Brubaker (guionista de cómic, autor de historias para Daredevil, Capitán América y creador de Criminal) y en mi cabeza los dos son grandes, cada uno en lo suyo. No tendría sentido decir qué jugador es mejor en un equipo, si el portero o el delantero, los dos son imprescindibles. No puedes tener a los Avengers sin la Avispa, cada uno hace su trabajo, y sólo con Hulk no vas a ninguna parte. Pues con la literatura es lo mismo. Sólo un gilipollas ignorante y prejuicioso diría que Alan Moore o Neil Gaiman son inferiores a Kafka y a Dostoievski.
-Se te apunta como parte del selecto club de best-selleristas españoles. ¿Un gran poder conlleva una gran responsabilidad?
-Afortunadamente no han matado a ningún tío mío por ese gran poder. Por ahora (risas). No sé, tampoco creo que tenga tanto poder. Sólo soy un chaval de barrio que cuenta historias.
-¿Existe la fórmula de la Coca-Cola para crear un best-seller?
-¡Ojalá! Sólo existe el trabajo duro.

Extrañas marcas en la cara

Este mes, Juan Gómez-Jurado debuta en librerías locales con su última novela, Cicatriz (Ediciones B, 2015), un thriller de suspenso, el sexto volumen de su bibliografìa, que a seis meses de su aparición consecutiva en España y Estados Unidos le ha valido elogiosos comentarios. “Mucho más que el mejor thriller del año, una obra maestra del género”, tituló el diario madrileño ABC, mientras que la revista especializada norteamericana Booklist agregó: “Atrapa irremediablemente al lector” y USA Today sentenció que marcaba un precedente en el género del thriller.
Con tan sonadas recomendaciones, Cicatriz nos asalta con una muy entretenida historia de 571 páginas centrada en Simon Sax, un genio del negocio de la alta tecnología que está a días de volverse multimillonario vendiendo a una multinacional un algoritmo que cambiará para siempre lo que entendemos por red. Pero Simon no es un genio en lo que a empatía y relaciones sociales se refiere, así que frecuenta cada vez con más regularidad páginas de citas y contactos, en una de las cuales conoce a Irina, una joven rusa con una extraña cicatriz cruzándole el rostro. Más no se puede adelantar porque en esta época de dictadura del spoiler, esta novela de suspenso está poblada de ellos. Sólo vale decir que lo que parece obvio, al reproducir el plot de la novela, no tiene nada que ver con el giro que da la historia y hacia donde nos lleva su trama. Hay que decirlo, Juan Goméz-Jurado sorprende, algo que no es muy frecuente en el tan manoseado género del misterio y el suspenso. Cicatriz está hecha para que David Fincher la lleve a pantalla. Y no. No es exageración.
“Las claves del thriller son: un peligro físico, un peligro social y un reloj en contra, y no se me ocurre mejor metáfora que ésa para definir nuestra vida en el siglo XXI”.
“La novela comenzó a gestarse en mi cabeza una noche de invierno de 2011 en Chicago”, cuenta el escritor. “A través de uno de los ventanales de un gimnasio vi a una chica sola, entrenando con un saco de boxeo. Lo golpeaba con una rabia y una fuerza que me hicieron pensar que ella veía en aquel objeto algo más que treinta kilos de arena. Los golpes de aquella mujer se vinieron conmigo, y me hicieron pensar en cuál era su historia, cuál su dolor”.
-¿Por qué un epígrafe del Joker (El Guasón)?
-Me gusta mucho el personaje, y además tiene mucho que ver con una parte de la historia. También me atrae el hecho de que las tres citas del principio de la novela vengan de tres fuentes distintas: Solzhenitsyn y el Joker son dos extremos del espectro cultural. Y ambos igualmente válidos. Y entre ellos, Benjamin Franklin.
-¿Cómo fue el proceso creativo de Cicatriz?
-Similar al de todos mis anteriores trabajos. Lleva un componente importante de documentación y de preparación. Esto es imprescindible para sostener una novela de misterio sin que se vea el andamiaje. El proceso me lleva 18 meses y dejo fuera muchísimo material, sobre todo de documentación, de background. Además, quité 200 páginas en la última revisión del libro.
-Cicatriz ha tenido una recepción formidable entre lectores, críticos, medios y redes sociales. ¿Te lo esperabas?
-No me espero nunca el éxito ni me acostumbro a él. Esto lleva pasando desde Espía de Dios (Roca, 2006), mi primera novela, que ya estaba vendida a un montón de países antes de publicarse aquí en España. Intento que no me condicione, porque entonces dejaría de ser yo. Yo tengo que escribir la historia que a mí me apetece escribir, no puedo pensar en cuántos miles de lectores en equis países la leerán. Es imposible contentar a todo el mundo, así que intento contentarme a mí mismo. Y luego tengo un puñado de lectores, cuatro amigos, y es en ellos en los que pienso. Sorprendentemente, funciona.
-Has escrito thriller conspirativo, novela histórica, novela policial, de suspenso y ahora un híbrido que coquetea incluso con el technothriller. ¿Cómo se convive con tantos temas y obsesiones literarias?
-El thriller tiene un componente importante de metáfora vital, de identificación con las personas hoy en día. Sus claves son un peligro físico, un peligro social y un reloj en contra, y no se me ocurre mejor metáfora que ésa para definir nuestra vida en el siglo XXI. Como lector me gustan todos los géneros, aunque el misterio es mi favorito.
-¿Cómo encaja Cicatriz en tu obra literaria? De qué manera dialoga con Contrato con Dios o Espía de Dios (Plaza&Janes, 2007). Parece muy distinta a ellas…
-Pero habitan en el mismo universo. Y dentro de no mucho empezarán a cruzarse personajes de todas mis novelas. No puedo contarte más.
-En el libro hay muy buenas escenas de acción, lo que no es usual, ni siquiera en el género. ¿Cuál es la aritmética narrativa para armarlas…?
-No sé cómo lo hago. Veo una película dentro de mi cabeza y me pongo a describirla… no hay otra explicación. Ojalá la tuviera, me sería más fácil trabajar.
-En tus novelas creas muy buenos antagonistas. Tus villanos son recordables y carismáticos.
-Los buenos siempre son menos interesantes, por eso es mucho más divertido hacer menos malos a los malos y menos buenos a los buenos, y después que se hagan mucho daño. Es siempre la parte más entretenida. He disfrutado mucho con Boris, con Simon, con Irina, con El Afgano. ¡Pero no puedo contarte más!
-¿Y tus héroes?
-Mis héroes son como yo: inseguros, vulnerables y con mucha ironía, aunque les vaya mal y por mucho que tengan en contra.
-¿Cuáles son las cicatrices de Juan Gómez-Jurado?
-Más que cicatrices, como Simon, he cometido errores. Sobre todo, empezar a escribir esta novela. Cicatriz es una locura, una narración en la que el protagonista es tan particular y contada de esta forma, en primera persona del presente, partiendo con esos dos errores que ha cometido, el primero enamorarse de Irina, el segundo no preguntarle por aquella cicatriz. Mis editores me avisaron que cambiase cosas y no les hice caso. Tenía todo en contra para poder triunfar, y mira… Nunca sabes lo que te va a ocurrir.

En el salón de la cultura pop

En 2006, Juan Gómez-Jurado debutó en estanterías con Espía de Dios (Roca), una novela de conspiraciones ambientada en el Vaticano a la que siguió su incursión por el thriller de misterios históricos con Contrato con Dios (Plaza&Janes, 2007), donde una expedición arqueológica descubría la verdad tras las tablas de la ley de Moisés. Una novela histórica ambientada en la Segunda Guerra Mundial le valió importantes premios, El emblema del traidor (Plaza&Janes, 2008), pero también la pregunta de editores y lectores acerca de su inquietud temática y la facilidad de pasar de un género a otro. El escritor respondió con su hasta ahora obra más ambiciosa, La leyenda del ladrón (Planeta, 2012), una mezcla entre novela histórica y thriller literario que tuvo la osadía de responder a El Quijote de la Mancha, contando una historia alternativa a la de Cervantes, donde el narrador –situado en la Sevilla del siglo XVI– era ahora Sancho Panza. Rompiendo las reglas y sus récords de ventas, su quinta novela El paciente (Planeta, 2014), entra de lleno en el thriller de suspenso, con un relato vertiginoso de unas pocas horas, ambientado en un hospital de Washington donde ha sido internado de emergencia el presidente de los Estados Unidos, códigos similares a los que aparecen ahora en Cicatriz.
“Yo tengo que escribir la historia que a mí me apetece escribir, no puedo pensar en cuántos miles de lectores en equis países la leerán”.
-¿Qué viene ahora: ciencia-ficción, fantasía, terror?
-Ciencia-ficción, en una novela breve para niños que se publicará a fines de este año.
-¿Qué lee y qué leyó Juan Gómez-Jurado?
-De todo. En serio, de todo. No tengo límite, y me apasiona por igual un relato para niños que Vida y destino.
-¿En qué están las anunciadas adaptaciones cinematográficas de tus novelas?
-He vendido a estudios de Hollywood los derechos de cuatro de mis seis novelas y sé que están en distintas fases de preproducción… ¡Ahora sólo queda cruzar los dedos! Siempre hace ilusión pensar que van a adaptar uno de tus libros porque, admitámoslo, va mucha más gente al cine que a las librerías. Aunque por desgracia no tengo control sobre lo que pasará, lo que sí que me gustaría es que tuviesen un buen director, eso es lo más importante.
-Eres un incendiario columnista de cultura pop. Tu defensa a Batman v Superman sacó chispas. ¿Cuánto te importa este mundo, los cómics, las películas masivas, los héroes de siempre? ¿Qué es la cultura pop para ti?
-Lo definiré con una metáfora. Nadie se extraña si vas con una bufanda de un equipo de fútbol, ni si quedas con amigos en un bar abarrotado a animar a tu equipo. Yo sueño con un mundo en el que la gente salga a la calle con bufandas de los Lannister y de los Stark, y que abarroten los bares para ver la season final de Juego de tronos.
-¿Marvel o DC Comics?
-Mi personaje favorito es de DC, Batman; pero me gusta más Marvel, en general. Aunque no me hagas elegir entre papá y mamá.
Star Wars… hombre, eso no se necesita preguntar ni menos justificar. Hay una sola gran saga entre el espacio y los hombres. •••
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