2015/12/19

Venezuela al borde de una crisis política

Por Andrés Schipani, Financial Times
Venezuela al borde de una crisis política
Bajo una carpa decorada con el amarillo, azul y rojo de la bandera de Venezuela en un reciente evento deportivo, los miembros del partido socialista gobernante socializaban y bebían con críticos de la oposición, ex miembros de pandillas criminales, militares y empresarios.
Era una visión idílica de unidad en el país más polarizado de Latinoamérica que, sin embargo, ocultaba el hecho de que Venezuela está en camino hacia una crisis política. Un enfrentamiento entre los poderes del Estado se cierne sobre la nación justo cuando está luchando con una de sus peores calamidades sociales y económicas.
"Nos enfrentamos a una crisis a gran escala, una crisis contrarrevolucionaria, que va a generar una lucha por el poder", advirtió el presidente Nicolás Maduro el sábado en un discurso dirigido a los militares.
Las fuerzas leales a Maduro han respondido a la derrota en las elecciones legislativas de este mes con desafiantes palabras y acciones ejecutivas dirigidas a aferrarse al poder. Los derrotados legisladores planean designar a un nuevo grupo de jueces al Tribunal Supremo de Justicia que será capaz de vetar las leyes aprobadas por la oposición.
"No es el momento para la convivencia o la coexistencia con la burguesía", dijo Maduro. Los legisladores socialistas se han comprometido a aprobar leyes y hacer nombramientos para proteger su revolución. "Vamos a estar aquí hasta la medianoche del 4 de enero", indicó el presidente saliente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.
El martes, Cabello juramentó a Susana Barreiros — la polémica jueza que dio una larga condena de prisión al líder opositor Leopoldo López — como defensora pública general de la nación. Cabello le dijo "sigue adelante con tus obligaciones, y los perros que ladren". También anunció que el nombramiento de los nuevos jueces del Tribunal Supremo se llevará a cabo el 23 de diciembre, creando un potencial enfrentamiento institucional con los nuevos legisladores de la oposición que pudieran tratar de destituirlos.
Ante un empeoramiento de la economía enturbiado por la mala gestión y la caída de los precios del petróleo, el 6 de diciembre los votantes venezolanos 'castigaron' al partido socialista gobernante y pusieron el control de la Asamblea Nacional en manos de una coalición de partidos de la oposición.
"La nueva supermayoría debería tener los votos suficientes para reformar el Tribunal Supremo y restaurar la independencia del poder judicial", declaró José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. "Pero es casi seguro que un tribunal pleno intentará bloquear esos esfuerzos, provocando una grave crisis constitucional".
Peor aún, las fuerzas de la oposición temen que los legisladores salientes pudieran conceder poderes de decreto por la vía rápida a Maduro antes de dejar sus cargos a principios de enero. Algunos temen que incluso pueden tratar de disolver la nueva Asamblea, en una estrategia similar al "autogolpe" de Alberto Fujimori en Perú en 1992.
"En esta lucha por el poder, casi todo es posible", aseguró Román Duque, ex juez del Tribunal Supremo.
Los líderes de la oposición dijeron que los legisladores entrantes se encargarán de revertir los intentos de neutralizar la nueva legislatura. "Nicolás, no tenemos tiempo de pelear contigo, estamos demasiado ocupados definiendo leyes y estrategias. No usaremos ni una neurona para contestarle a los amargados", comentó Jesús Torrealba, jefe de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Un empresario declaró: "Este año no fue nada comparado con lo que viene". De hecho, en medio de temores de que la nueva legislatura revertirá los programas de bienestar públicos, los acérrimos partidarios del gobierno, como María Auxiliadora Blanco, han prometido "defender nuestra Asamblea" en la televisión estatal.
"No podemos entregarla sólo por una simple elección que se perdió debido al descontento de algunos", declaró Blanco.
Pero el descontento es generalizado entre los venezolanos comunes y corrientes. Leider Palacios, luchando con la devastadora escasez de bienes de consumo, ha estado esperando en fila durante horas para comprar papel higiénico no muy lejos de la Asamblea.
"En vez de arreglar este desastre, el presidente sigue insultando a la gente", dijo Palacios fuera de una tienda custodiada por fuerzas de seguridad.
Se pronostica que la economía de Venezuela se reducirá 10% este año, mientras que una inflación desmedida de tres dígitos es alimentada por la impresión de dinero.
Jesús Faría — un economista educado en Alemania y legislador afiliado al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) — ha reconocido que los socialistas tienen que "rectificar" lo que han hecho mal, lo cual puede incluir arreglar un complicado régimen cambiario de tres niveles.
"Tenemos que ajustar las políticas monetarias y fiscales", indicó Farías.
Algunos analistas esperan que, a pesar de la retórica, el partido socialista estará de acuerdo en introducir medidas de política de libre mercado, dando lugar a una devaluación de la moneda y a aumentos del precio de la gasolina, los cuales los economistas han estado pidiendo.
"Nuestra prioridad inmediata es ayudar a los venezolanos a encontrar medicinas y alimentos. El gobierno debe entender que tiene que ser parte de los cambios que exige Venezuela", ha declarado Julio Borges, un legislador de la oposición que, según se dice, será el próximo presidente de la Asamblea. "Si no, habrá que cambiarlo".
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