2012/06/09

Construir confianza en tiempos difusos

Si las personas no creen en el mensajero, tampoco creerán en el mensaje. La credibilidad del líder Se construye con pericia técnica e integridad  

 
PROFESOR RODRIGO JORDÁN
Ingeniero civil UC.
PhD. Oxford University, Inglaterra. Profesor MBA de la UC. Presidente de la Fundación de Superación de la Pobreza.
Vicepresidente ejecutivo de Grupo Vertical S.A.




Si bien existen líderes que logran resultados no siendo transparentes ni consecuentes, la sostenibilidad de ellos pasa por la eficacia de un liderazgo creíble y consecuente.
James M. Kouses y Barry Z. Posner desarrollaron un estudio entrevistando a miles de personas de mando medio a quienes preguntaron qué es lo que más valoraban de un líder, y su resultado, sostenible en el tiempo, es la credibilidad.

Ésta es la base del liderazgo: si las personas no creen en el mensajero, tampoco creerán en el mensaje. Los títulos se pueden otorgar, y la posición relativa de las personas en una organización dan la "calidad de"; sin embargo, es la conducta de los líderes la que les permite obtener el respeto y la atribución de credibilidad de los demás.

El liderazgo como capacidad de influir se gana. Los líderes efectivos establecen el ejemplo y los compromisos mediante sus acciones simples y cotidianas, impulsando el progreso a la velocidad que le permite la confianza que ellos generan.
Asimismo, los equipos también son parte en la construcción de la credibilidad del líder. La retroalimentación de los colaboradores le va permitiendo al líder mejorar el grado de consecuencia y transparencia con la que decide y hace.

DOS COMPONENTES DE LA CREDIBILIDAD
La credibilidad se puede definir como la capacidad para inspirar confianza en los demás, y está formada por dos factores:
* Su pericia técnica o la capacidad del líder para definir lo que se debe hacer, a la cual confluye su conocimiento y experiencia en la organización y del negocio.
* Su integridad puede ser definida como la congruencia entre lo que se dice y hace; todo ello, conforme a los valores que declara.

La pericia técnica. La formación y la experiencia van determinando el nivel de pericia técnica, que debe entenderse no tan sólo como saber del negocio, los procesos y tareas claves de la organización, sino también de su entorno relevante. En efecto, los colaboradores esperan del líder que actúe como un coach en materias técnicas (tareas) y sociales. Asimismo, que proporcione una interpretación razonable del contexto en función de los sucesos organizacionales y del mercado.

Internamente, el líder tiene que desarrollar un manejo político que le permita crear y sostener alianzas y colaboración, transmitiendo confianza a su equipo y organización.
Para dar dirección a la pericia técnica, es preciso determinar, luego de un proceso de autorreflexión, cómo las habilidades técnicas que se tienen pueden contribuir a crear valor para la organización.

La idea es poner en marcha un plan de desarrollo de esas habilidades ya sea a través de programas de formación profesional y de capacitación, pero fundamentalmente aplicando ese conocimiento especializado en el rol que se desempeña en la organización, como un oficio, que se expande y se hace experto a través de la práctica.

Desarrollo de la integridad. Un líder íntegro es predecible por los colaboradores, provoca confianza; aunque no se compartan sus valores, se sabe qué esperar de él.
Según Ellen Langer, psicóloga de la U. de Harvard, gran parte del día estamos en "piloto automático", razón que explica, muchas veces, lo errático de nuestro comportamiento. Por ello, si se quiere desarrollar la integridad, se requerirá como primer paso hacernos conscientes de nuestro comportamiento para que con voluntad y disciplina éste tienda a converger y ratificar nuestros valores y promesas.

Esta conciencia nos llevará a ser responsables al momento de asumir compromisos a fin de no arriesgar nuestra integridad. Un líder que cumple su palabra, a pesar de las dificultades, genera un impacto fuerte y perdurable en los colaboradores.

La conjunción de pericia técnica e integridad son la base de la credibilidad del líder, transformándose en una de las bases de poder más eficaces en una relación líder-colaborador.

Seguimos convencidos de que hoy la credibilidad del líder continúa siendo uno de sus retos más importantes y un capital social que debe desarrollar y cuidar. El líder es el artífice de su propia credibilidad, la que, a través de su ejercicio del liderazgo, se traspase a la organización a partir de sus decisiones diarias. El consejo que podemos dar es no darse "licencias", por pequeñas que sean, ya que, como dice Frances Hesseilbein, luego será muy difícil volver atrás. En efecto, reconstruir una reputación dañada lleva mucho tiempo y sacrificio personal.

CON VOLUNTAD Y DISCIPLINA, NUESTRO COMPORTAMIENTO TENDERÁ A CONVERGER Y RATIFICAR NUESTROS VALORES Y PROMESAS.

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