2012/01/30

La olvidada historia de la apertura a bolsa de La Polar

No es poco común que la explicación de las situaciones del presente estén en el pasado. Y La Polar no es la excepción. Conociendo los hechos que rodearon su apertura a bolsa, mayor extrañeza causa el que las autoridades responsables de la fiscalización del mercado de valores no hayan supervisado con mayor rigurosidad y un sano escepticismo a esta empresa, pudiendo evitar mucho del mal causado.

Cuando el 6 de enero de 1999 Southern Cross toma el control de La Polar al adquirir sus activos y marcas, la empresa estaba prácticamente quebrada. En la memoria de 2003 de la compañía, se indica que los principales cambios que impulsó la nueva administración fueron: “criterios de compra y rentabilidad de productos, políticas de crédito y cobranzas y nuevos sistemas de información y control”. Sin embargo, en ninguna parte se explica en qué consistían éstas, ni tampoco hay registro que alguna autoridad haya solicitado mayores antecedentes sobre las nuevas políticas Y eso que los avances experimentados por La Polar y presentados a las autoridades pertinentes para obtener las autorizaciones para que sus titulos transaran en el mercado, salían de lo común.

Mientras La Polar en 1999 contaba con 284.000 clientes con tarjeta, en cuatro años aumentó a 1,3 millones, con una tasa anual promedio de avance en el número de clientes tarjeta de casi 250.000 al año. Similar situación mostraban sus utilidades, las que pasaron de $465 millones en 1999 a $8.407 millones en 2003, evidenciando un incremento promedio anual de $1.500 millones en los primeros tres años, elevando el monto a prácticamente el doble en 2003, año en que en septiembre La Polar (Comercial Siglo XXI S.A.) comenzó a transar públicamente sus títulos.

La Polar anunció su apertura en Bolsa a través del mercado de empresas emergentes, para el 12 de septiembre de 2003, recibiendo en los días previos la aprobación de la Comisión Clasificadora de Riesgo para que las acciones de La Polar puedan ser adquiridas por los fondos de pensiones.

Suspendida

Sorpresivamente, momentos antes de la colocación, la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), entonces encabezada por Alejandro Ferreiro, suspende la licitación por dos días hábiles, argumentando falta de difusión. La nueva fecha quedó fijada para el 16 de septiembre, estableciéndose en $520 el precio de cada papel.

Otra Sorpresa

En la víspera, Larraín Vial, comunica a la Bolsa que retira la oferta de venta, y que la operación se realizará, pero fuera de Bolsa. La razón esgrimida es permitir la participación en la propiedad de la empresa a los más de 2.000 inversionistas que firmaron ordenes de compra. Sin embargo en las ruedas se comentaba que el cambio de modalidad fue para dejar fuera a Banchile, corredora que había levantado una oferta paralela, e impedir que un grupo adquiriera el 20% y con ello pudiera elegir a un integrante del directorio. De paso, con la venta fuera de Bolsa, los inversionistas perdieron el derecho a la exención de impuestos a la ganancia de capital.

Finalmente el día 16 de septiembre en la colocación participan 2.200 inversionistas no institucionales y 60 institucionales, recaudando La Polar poco más de US$30 millones. Al cierre de ese día el precio de la acción había subido a $580. En el caso de las AFP, se les asignaron las acciones correspondientes a cada una y se pasaron por Bolsa, ya que la norma que regula a esta industria establece que los fondos de pensiones sólo pueden comprar en mercados secundarios formales.
Y no hay rastros de que la Superintendencia se haya manifestado. Si bien ninguna de las conductas descritas es ilegal, sí son irregulares.

Desembarco

Apenas dos meses después de la polémica colocación, Southern Cross vendió 26,13% de La Polar en US$52 millones. Y si bien en la apertura a bolsa se había destacado el interés por una mayor diversidad y atomización de la propiedad, en esta ocasión el porcentaje fue vendido en un solo lote y adjudicado por el propio agente colocador, Larraín Vial. En términos generales sólo se informó que habían ingresado inversionistas institucionales extranjeros, fondos locales y personas naturales chilenas, entre otras. Tampoco hay registro de que el superintendente Ferreiro haya solicitado información. Pese a que en esos días estuvo muy activo ya que la SVS formuló cargos contra seis corredoras de bolsa, cuatro de ellas por el caso Inverlink, y aplicó sanciones por atraso de envío de información financiera o no envío de la lista actualizada de accionistas a nueve sociedades anónimas. Pero entre ellas no estaba La Polar.

Tampoco despertó sospechas, ni menos consultas por parte de la autoridad, el que Southern Cross redujera en menos de dos meses su participación en la empresa de un 100% a un 53,9%, sobre todo tratándose de la “joyita” que supuestamente era.

www.estrategia.cl

No hay comentarios.: