2008/12/15

Consumidores argentinos se ajustan el cinturón para hacer frente a la crisis financiera

La presidenta Cristina Fernández anunció a comienzos de diciembre su esperado plan para enfrentar la crisis, apuntalando a la industria y el consumo, con subsidios por unos US$ 4 mil millones, que apuntan principalmente a la demanda automotriz y de electrodomésticos. Porque uno de los primeros aspectos donde la crisis financiera ha impactado en la economía real ha sido en el gasto de la consumidores.

Y la sociedad argentina, que en 2002 aprendió por las malas a apretarse el cinturón, ya ha iniciado estrategias de recorte tratando de afectar lo menos posible sus recientemente recuperados niveles de consumo. Reflejo de esta situación es que durante las últimas semanas en la prensa local han abundado los artículos donde se trata el tema de la baja del gasto, los cambios de hábitos de compra en la clase media y, tal vez lo más importante, las formas de enfrentar la crisis sin cambiar demasiado los estilos de vida.

Ejemplos hay muchos, se cambian las galletas por pan, el aceite de oliva importado por nacional, se anda menos en taxi (se registró una baja del 25% en octubre) y más en colectivo; menos en salidas a restaurantes (25% de baja), cine y teatro (15% de baja) pero se compensa con más panoramas caseros.

En la clase media-baja, se percibe un fuerte aumento en el consumo de productos cuyos precios están acordados con el gobierno, sensiblemente más económicos que los de la competencia. Y todo esto afecta a los operadores chilenos del retail en Argentina: Cencosud y Falabella.



Sigamos, pero más lento

Según un estudio de la Universidad Austral de Argentina, el consumo en general creció 3,5% en octubre respecto del mismo mes del año pasado, y cerraría el año con un alza total de 5,6% año contra año. Sin embargo, al desglosar las cifras se advierte claramente una retracción en el gasto de las personas. Por ejemplo, las ventas registradas en los centros comerciales –incluyendo a Unicenter, propiedad del grupo Cencosud- subieron 8,7% contra octubre de 2007, aunque cayeron 6,9% respecto de septiembre, cuando habían trepado 21,1%. Y eso a pesar de que ese mes se celebra el día de las madres, uno de los mejores días del año para el sector. Además las compras con tarjeta de crédito –que hasta octubre representaban hasta 50% del consumo total- cayeron hasta 30% en octubre. Y el citado estudio señala que las perspectivas de crecimiento para el año que viene serán de alrededor de la mitad del crecimiento experimentado durante este año, a un ritmo de entre 2% y 3%.

Al pasear por los espacios del retail, si se aguza el ojo se pueden ver algunos cambios en el comportamiento de los consumidores, que aunque están más aliviados por el respiro dado por la inflación en noviembre (0,6% según estimaciones privadas), de todos modos se maneja con cautela.

Por ejemplo, en las puertas de las tiendas de electrodomésticos se puede ver una hilera de vendedores esperando a potenciales clientes, porque adentro no hay prácticamente nadie; o quienes están dentro miran mucho y compran poco. De todos modos, los gerentes y jefes de local se muestran optimistas respecto del impacto que la crisis ha tenido hasta ahora sobre el consumo minorista.

En Jumbo explican que a simple vista no se aprecia una baja fuerte del consumo, y aunque las muchas ofertas navideñas pueden hacer pensar que existe
preocupación especial de parte del retail para enfrentar la presente temporada, la jefa de local nos dice que esto es cosa de todos los años. Consultada por la venta de electrodomésticos o similares, explica que esta baja no es tan sensible, al menos no en ese local. “Por ejemplo, aunque puede ser cierto que se venden dos o tres plasmas menos por semana, de todos modos siguen saliendo unos 20 entre sábado y domingo. Es decir que la mayoría de la gente sigue gastando”.

Además, los supermercados han hecho caja con la baja del consumo en restaurantes.



Estrategias para gastar

Una de las estrategias de la clase media y media alta para no cambiar demasiado el estilo de vida ha sido salir menos a comer afuera, y prefiere adquirir productos de lujo y delicatessen en supermercado y comerlos en casa. En ciertos restaurantes donde hasta hace tres meses era imposible conseguir mesa si no se reservaba con al menos una semana de anticipación, ahora –sin reserva- no hay que esperar más de diez minutos para sentarse.

De todos modos, el grupo chileno sí parece seguir con cautela la evolución de la crisis en el país: el anuncio hecho a mediados de octubre sobre la suspensión de inversiones en la región por un valor de US$ 300 millones ha afectado, por ejemplo, el arribo de la cadena chilena Paris a Argentina. Esto se plasma directamente en el local de Palermo, uno el más grande de la ciudad. En su subterráneo se mantiene a media máquina la construcción de un shopping al estilo del que está ubicado en La Florida, en Santiago. Por ahora las tiendas están siendo alquiladas a otras marcas, como Musimundo, o a entidades bancarias. Como plan de contingencia, la jefa de local dice que probablemente se instalará una carpa con aire acondicionado que invite a la gente a capear el calor y hacer las compras navideñas.

En Falabella, aunque no tienen el sostén de ser la alternativa al restaurante, de todos modos se sostienen por la ubicación. Los locales de la firma en Capital Federal están ubicados en la céntrica calle Florida, paso obligado para turistas gastadores. Y si bien los turistas no llevan lavadoras o refrigeradores –los blancos del anuncio de Cristina Fernández- sí son pródigos en la compra de perfumes, cosméticos y, en menor medida, ropa y accesorios.

http://www.df.cl

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