Si bien los últimos datos de crecimiento de la economía nacional durante el tercer trimestre dan cuenta de una expansión de 4,8%, al medirlo como en los países desarrollados se evidencia una desaceleración similar a la de Estados Unidos.
La medición que se realiza en nuestro país del crecimiento económico compara cada trimestre con el mismo período del año anterior, lo que da cuenta de “la evolución media” de la economía, es decir, el promedio de cuánto se ha expandido el Producto.
Sin embargo, en Europa y Estados Unidos se toma como crecimiento económico la variación de un trimestre en relación con el inmediatamente anterior y, luego, se multiplica ese resultado por cuatro -lo que extiende el número para un año entero-, obteniendo una variación anualizada.
Si se aplica esta fórmula en Chile los resultados son decidores: de mostrar una expansión de 7,18% en el segundo trimestre se pasó a una variación negativa de 0,23% en el tercer trimestre, evidenciando un fuerte cambio en la tendencia en el ritmo de la actividad y parecido al resultado de Estados Unidos, que cayó 0,5%.
No hay desacople
La cifra del tercer trimestre es la que muestra el mayor retroceso desde el último trimestre de 2003 y es un dato relevante para ver la evolución económica del momento.
Así lo afirma el subgerente de Estudios de BanChile, Rodrigo Aravena, quien afirma que “mirar esos datos marginales es clave para conocer el ritmo de la actividad”.
Es más, el experto agrega que “estos datos muestran que no somos para nada inmunes, el momento en el cual los países desarrollados están viendo una desaceleración importante nosotros también lo estamos viendo, aunque con algún rezago”.
La cifra desestacionalizada anualizada tiene una diferencia importante con el dato del PIB habitual que se utiliza en el país, ya que éste llegó a 4,8% en ese período, tres décimas por encima de lo registrado en el segundo trimestre.
“Con el dato de crecimiento agregado anual se están mezclando trimestres que tienen escenarios totalmente distintos y, obviamente, el dato marginal es el que más aporta tanto en las decisiones de inversión como en las de política económica y por algo en todos los países desarrollados lo miden así”, indica Aravena.
Por su parte, el economista de la Universidad de Santiago, Guillermo Pattillo, advierte que uno de los problemas que tiene medir la evolución de la actividad de esta manera es la gran oscilación de las cifras, “por razones múltiples y que tienen que ver con la fase del ciclo económico, con shocks aleatorios, etc”.
En esa línea, el experto agrega que si un dato trimestral medido al estilo de los países desarrollados sale negativo “no significa que el año terminará con una variación promedio recesiva, es sólo cómo va variando la velocidad de la economía”.
¿Recesión?
En Estados Unidos existe la convención de que dos trimestres negativos medidos de esta forma significa estar técnicamente en “recesión”.
Gran parte del mercado anticipa que en el último cuarto del año en Chile, probablemente, tengamos una cifra negativa al medir el PIB trimestral como en los países desarrollados.
Ante este escenario, la pregunta entonces es si estamos en Chile ad portas de entrar en una recesión, siguiendo la definición estadounidense.
El economista jefe de Santander GBM, Pablo Correa, afirma que “como nosotros (en Chile) entendemos la recesión aún estamos muy lejos”.
Esto, a juicio del experto, porque se necesita una definición un poco más completa para hablar de recesión y “más allá del número particular, si es positivo o negativo, y la forma en que se mide la evolución del PIB, aún existe un mercado laboral que crece, una producción industrial en terreno positivo. En resumen, ningún indicador macroeconómico está en terreno recesivo aún”.
Correa afirma que en el mercado “nadie está viendo que haya una recesión hoy”.
En tanto, Aravena sostiene que hay una “alta probabilidad” que el dato desestacionalizado y anualizado sea nuevamente negativo en el cuarto trimestre.
Sin embargo, advierte que para hablar de recesión no se requiere solamente dos caídas en el PIB, sino que además “tener una contracción en el sector industria y tener una contracción muy fuerte en el empleo”.
De esta forma, indica que si el cuarto trimestre es negativo y estuviésemos acostumbrados a medir como en los países desarrollados, “técnicamente estaríamos hablando de una alta probabilidad de recesión y lo único que nos haría dudar serían las cifras del mercado laboral, donde aún no se ve una destrucción significativa de los empleos”.
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