2017/02/23

La economía mexicana supera las previsiones en el tramo final de 2016

El PIB creció un 2,4% en el cuarto trimestre del año, dos décimas más de lo previsto


Decenas de camiones hacen espera en Tijuana para franquear la frontera entre México y EE UU. REUTERS

El huracán Trump solo causa, de momento, rasguños en la economía mexicana. Las expectativas a corto y medio plazo son negativas, con un crecimiento fuertemente penalizado por el giro proteccionista de su primer socio comercial. Todos los organismos y casas de análisis internacionales se han visto forzadas a reducir sus previsiones de crecimiento para este año. Pero en el tramo final de 2016, en el que ya el cambio político en Estados Unidos ya empezó a tener incidencia, el segundo país más poblado de América Latina mantuvo el tipo mejor de lo previsto. La economía mexicana se expandió un 2,4% en el último trimestre del año pasado, por encima del 2,2% al que apuntaban las cifras preliminares y dentro del rango fijado por la Secretaría (Ministerio) de Hacienda. En todo 2016, México creció un 2,3% frente al 2,6% registrado un año antes.
El cuarto trimestre del año pasado comenzó con la certeza de que la demócrata Hillary Clinton estaría los cuatros próximos años al frente de la primera potencia mundial y terminó con el republicano Donald Trump, que hizo de los ataques a México una de las principales banderas de su campaña electoral, en la Casa Blanca. Y en cambio, en este escenario, el peor de los posibles —el gobernador del banco central mexicano llegó a calificarlo de potencial "película de terror" para los intereses de su país—, su desempeño económico fue notablemente mejor de lo que podría esperarse. En buena medida, este comportamiento es achacable al buen dato del sector servicios (+3,4% interanual).
El índice global de actividad económica (IGAE), cuyo comportamiento refleja de forma bastante precisa la evolución del PIB, también inyecta algo de optimismo: se acelera en diciembre hasta el 2,7% interanual, desde el 2,4% de noviembre. En el último mes del año ya se sabía que Trump sería presidente y, pese a ello, la economía mexicana siguió su curso. "Los datos son sorprendentemente fuertes", apunta Juan Carlos Rodado, jefe de análisis del banco francés Natixis para América Latina. "El consumo ha aguantado muy bien y eso es paradójico: es como si en vez de aplazar las decisiones de compra, hubiese llevado a los mexicanos a consumir más. No se ha materializado aún el ruido político que ha generado la nueva Administración estadounidense".
Sin embargo, y pese a la reciente recuperación del peso —el principal marcapasos de su economía en los últimos meses—, los nubarrones negros siguen acechando a México. Pese a las presiones internas y externas, Trump sigue sin dar marcha atrás en su plan de hacer trizas el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Sigue proponiendo fuertes aranceles para costear el muro fronterizo entre ambos países. Y ya ha llegado al Congreso estadounidense una propuesta republicana de gravar con un impuesto del 2% todas las remesas enviadas por inmigrantes mexicanos. Aunque la mayoría de analistas ve muy difícil la puesta en marcha de este conjunto de medidas proteccionistas y las voces discrepantes no han dejado de crecer, incluso en su propio partido, Trump no se ha movido ni un ápice y las curvas permanecen en el horizonte de México.
"Me preocupa lo que sigue", admite Rodado. "Habrá que ver qué ocurre cuando el choque inflacionista impacte en la economía y eso será en el primer trimestre de 2017". El jefe de análisis de Natixis añade el riesgo de que las recientes alzas en los tipos de interés afecten al crecimiento en la segunda mitad del año: "Aunque la transmisión de la política monetaria sobre la economía real es menor y más lenta que en países como Chile o Brasil, porque el nivel de crédito sobre PIB es bajo, a partir de junio empezará a pesar sobre la economía mexicana". Sus previsiones no han cambiado: sigue pronosticando un 2017 y 2018 "difíciles" para México, pero se muestra más optimista que en los primeros días del año. "Todo apunta a que el escenario catastrófico, que apuntaba a una recesión a medio plazo, no se va a materializar", zanja Rodado.
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