2016/12/19

Felipe Morandé: "Con otras políticas habríamos crecido más, pero tampoco mucho más: en torno a 3%-3,5%"

Aunque el economista y consultor advierte que sin el orden que impuso Valdés "estaríamos con un crecimiento más cercano a 0% y con perspectiva más sombrías a futuro". Sobre la supuesta resiliencia del desempleo: "si se ajustara por número de horas a situación de empleo es peor que hace 2 años".Miriam Leiva P.MIRIAM LEIVA P. | ECONOMÍA  www.pulso.cl

Hay coincidencia en que este año no ha sido notable en términos de crecimiento, y sólo la inflación ha permitido a las autoridades respirar tranquilas. El economista y consultor, Felipe Morandé desglosa una a una las particularidades de este 2016 que son mejor dejar en el olvido: “Lo principal es que no ha habido una recuperación de la inversión, sino que sigue plana o negativa; el consumo ha estado bastante mejor pero no fue suficiente para sostener un crecimiento mayor”.
¿A qué adjudica que la inversión no se haya recuperado?
-La causa más inmediata es porque no han mejorado los indicadores de confianza empresarial y muchos proyectos que estaban suspendidos o postergados no han vuelto. Por lo tanto, tampoco hay perspectiva de que mejore.
¿Ello se puede explicar por el bajo precio del cobre?
-La confianza empresarial y de las personas tiene mucho que ver con el entorno económico, y si hay un precio del cobre deprimido y se ve que la minería está afectada significativamente y detrás la inversión en construcción también está rezagada, claramente hay un conjunto de sectores relevantes que irradian esa precariedad.
¿Cómo ha influido el Gobierno este año en esas confianzas?
-Si bien el Gobierno dejó de poner el pie en el acelerador en nuevas reformas, las que ya implementó son harto malas, por lo tanto, no pueden sino causar un efecto negativo. Hoy los inversionistas saben que tendrán que pagar una tasa de impuesto más alta y si quieren contratar personas se encontrarán con un Código Laboral más estricto, y ambas cosas restan apetito a quien está interesado en un emprendimiento o en expandir su negocio.
Este año el Gobierno se esforzó con el año de la Productividad, ¿no sirvió de nada?
-El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, está restaurando el mínimo exigible a la política económica seria en torno a ordenar las cuentas públicas. Si no estuvieran en este camino de orden en realidad estaríamos con un crecimiento más cercano a 0% y con perspectiva más sombría a futuro. Valdés se dedicó a reparar el daño.
¿En cuánto terminará este año, y qué pronostica para 2017?
-Terminará con un crecimiento entre 1,6 y 1,7%, y la perspectiva para el próximo año es un poco mejor que 2016: entre 2% a 2,5% y, si el cobre sube, entre 2,4% y 2,8%, pero tampoco demasiado boyante. Los economistas estamos bastante cautos en hacer proyecciones optimistas porque no nos ha resultado eso de pensar que el próximo año será mejor porque estamos con un crecimiento raquítico.
¿El país podría haber crecido más este año?, ¿cómo?
-Con otras políticas habríamos crecido más pero tampoco mucho más en forma sustancial, en torno a 3-3,5%, debido a que el precio del cobre está más desfavorable y a que hemos tenido efectos externos que van más allá, como el deterioro de las economías vecinas como Argentina y Brasil. Hay más cosas que explican el bajo crecimiento.
¿Este año ha estado marcado por la salida de capitales?
-Es un hecho que las empresas grandes con presencia en otros países han estudiado ampliar esa presencia porque estos mercados tienen un desarrollo de negocios más atrasado y la tasa de retorno es mejor respecto de Chile que es un mercado más maduro. Y, ante la desconfianza sobre el presente y futuro de la economía chilena, miran alternativas en otros lugares donde ven un upside más interesante, como Perú y, en menor grado, en Colombia.
¿Por qué no se cumplió el pronóstico de que el desempleo sería mayor a 7%?
-Puede ser una combinación de cosas. Por un lado hay una incidencia por el cambio en la forma de medir el desempleo, que ahora es más blanda, ahí hay un rango de efecto entre 0,5% y 1%. Dos, que la creación de empleo se sustenta en los no asalariados y por menos horas, si se ajustara por número de horas llegaría a la conclusión de que la situación de empleo es peor que hace 2 años. 
¿Este año reconocemos que nos debemos olvidar de tasas de crecimiento de 5%?
-No. Es cierto que hay factores para estar pesimistas, como que no hemos hecho mucho, de verdad, para aumentar la productividad y eso no se consigue de la noche a la mañana; pero puede haber mejoras en el crecimiento potencial y se puede aspirar a un 4% en unos pocos años más, pero hay que arremangarse y ponerse a trabajar.
¿Cómo observó la trayectoria de la inflación que está levemente inferior a la meta (2,9%)?
-Hoy día la inflación tiene más que ver con el tipo de cambio que con otras variables, el traspaso de los cambios del dólar a precios internos fue más rápido y contundente de lo que predecían los modelos del Banco Central (BC). Y ahora hemos visto una reducción de la inflación vinculada a la apreciación del peso, entonces para delante hay que ver qué está pasando con el tipo de cambio.
¿Cómo califica el actuar del BC en medio de presiones para que baje la tasa y ayude al crecimiento?
-Tiene que tener mucho cuidado, porque si rebaja la tasa de política monetaria muy fuerte, corre el riesgo de que el peso se deprecie en forma importante y haya un recrudecimiento de la inflación, nuevamente. Hasta ahora ha sido bastante cauteloso. Ha aprendido una lección, a nivel global, y es que la potencia y efectividad de la política monetaria sobre el crecimiento es bastante más reducida. En Chile, en los últimos 2 años, hemos tenido tasas de interés bajísimas y la inversión no se ha estimulado. 
¿Se puede hacer algo más para evitar que otras clasificadores bajen la nota de Chile?

-Creo que el ministro ha procedido de la forma más prudente que podía, y si hoy nos están bajando la perspectiva era algo casi inevitable, y no hay mucho que se pueda hacer desde la política fiscal para revertirlo. La posibilidad de hacer un cariñito más con alguna reasignación de gasto o reducción de gasto corriente, probablemente no sea factible en un año electoral y tal vez no tendría un efecto muy importante en la clasificación de riesgo.
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