2016/10/03

"En Sudamérica todavía existe una serie de embotelladores, e iremos analizando las oportunidades"

Constanza Capdevila de la Cerda
Economía y Negocios Domingo
El Mercurio

El máximo ejecutivo de la firma no esconde su anhelo de que en un futuro en Chile haya un solo embotellador de Coca-Cola, pero, reconoce, "en un casamiento se necesitan dos partes". 



"Estos cinco años en Embotelladora Andina han sido muy interesantes. Es una empresa que duplicó su tamaño, consolidó la presencia en Argentina y Chile, creció en Brasil y entramos en Paraguay. Se han hecho muchas cosas en poco tiempo". Así es el balance de Miguel Ángel Peirano, el principal ejecutivo de Coca-Cola Andina, respecto de lo que ha sido su gestión al mando del segundo embotellador de Sudamérica y uno de los tres de América Latina.

Tras un primer semestre con caídas de 4,4% en las ventas y de 6,7% en utilidades -respecto a igual período del 2015-, Peirano adelanta que las expectativas para la segunda mitad del año serán mejores. Pero declina entregar cifras o proyecciones. Tras un invierno particularmente largo y frío en Chile y Argentina; crisis política en Brasil; ajustes macroeconómicos en Argentina, y la entrada en vigencia de la "Ley de Etiquetados" en Chile, el escenario fue "desafiante" a todas luces.

La compañía, que este año cumple siete décadas de existencia, es también la mayor productora de gaseosas en Chile; segunda en Brasil y Argentina, y la única en Paraguay. Luego de la fusión, en 2012, con Embotelladora Polar, la sociedad Coca-Cola Andina está conformada en partes iguales por las familias Chadwick-Claro; Garcés-Silva; Hurtado-Berger; Said-Handal y Said-Somavía. En 2015 entregaron más de 4.600 millones de litros de bebidas gaseosas, jugos y aguas embotelladas, y emplean a 15.800 personas en los cuatro países.

Peirano (57 años) conoce la industria y a sus actores hace más de dos décadas. Trabajó para la firma mexicana Femsa en Argentina, luego Brasil y finalmente estuvo a cargo de las operaciones del Mercosur. Su llegada a Coca-Cola Andina, en 2011, fue una decisión personal, buscando pasar más tiempo con su familia. Casado, cuatro hijos y un nieto, su hogar está en Argentina, pero -como explica- "vivo arriba de los aviones".

A comienzos de este año, la compañía anunció un plan de inversiones por US$ 220 millones, de los cuales US$ 85 millones se destinaron para el mercado más importante: Brasil. Para aprovechar los recursos y hacer la operación más eficiente, Andina decidió cerrar su planta embotelladora en Victoria y acelerar la construcción de las nuevas instalaciones en Duque de Caxias. "A fines del 2017 va a empezar a operar con tres líneas: una de agua, una de retornables y una de botellas PET; y en pleno funcionamiento a comienzos del 2018", aclara.

-¿Cuáles son las proyecciones para el segundo semestre?
"La primera parte del año tuvo varios impactos que hicieron que los resultados, si bien fueron mucho mejores que los de empresas con quienes nos comparamos, no fueran lo que queríamos. Y eso tuvo un factor bastante incontrolable, que es el invierno y las bajas temperaturas. Eso generó un impacto en términos de volúmenes, sobre todo en Chile y Argentina. En otros países la temperatura económica no ha sido buena. Argentina, con el inicio de un nuevo gobierno y ajustes a la economía, claramente impactó en el consumo".

-¿Ven algunas mejorías en la situación de Argentina?
"Ha llegado al piso y va a empezar a repuntar más hacia el comienzo de 2017. Los resultados de aquí en adelante debieran estar más en línea con los del año 2015. En el caso de Brasil, con una situación política y económica bastante incierta, pareciera que se está encaminando. En Chile, las reformas anunciadas también generan incertidumbre. Cuando uno suma estas tres cosas, en los tres principales países, más la temperatura, hemos tenido un año desafiante".

-Femsa anunció la compra de Vonbar en Brasil, alcanzando el 48% del volumen de ventas. ¿Cómo afecta esto a Andina y cómo van a crecer?
"Somos empresas que juntas competimos contra el resto de las empresas. Lo que tratamos de hacer es tener nuestros territorios lo más eficiente y rentable posible. Que Femsa tenga un pedazo más de Brasil no cambia nada en los números de nuestra empresa. Femsa ha hecho un buen negocio con esa compra. No somos competencia de Femsa, trabajamos en conjunto para hacer crecer más el sistema, porque en la medida que el sistema crece, todos crecemos".
-¿Es Brasil el gran dolor de cabeza para Andina?
"En realidad no. Brasil es una oportunidad para Andina, como lo son Chile y Argentina. Este es un negocio a largo plazo y las decisiones no se toman por lo que puntualmente pase en un trimestre o semestre. Como empresa llevamos 70 años y vamos a estar dentro de los próximos 700 más. Países como Brasil, donde todavía hay posibilidad de crecimiento en per cápita; con una población que sigue creciendo; y que más allá de los problemas puntuales, es una potencia económica mundial".
"Lo mismo Argentina, que ha tenido períodos complejos, pero se ve mucho más estructurada. Y Chile, que ha sido y es el país más ordenado en general".

-¿Se sigue viendo a Chile con buenos ojos?
"Chile es un país ordenado. Más allá de los altos y bajos, proyectos de reformas y demases, es un país que ha mostrado en la historia ser prolijo. Sobre todo cuando uno lo compara con los vecinos. Y va a seguir siendo así, porque está en el ADN del chileno".
-¿Qué hay de la posibilidad de que Femsa compre Andina o Embonor?
"A diferencia de otras empresas, todos los embotelladores estamos en un mismo sistema, nos conocemos desde hace años, nos juntamos varias veces. Rumores siempre va a haber por la dinámica que existe en el sistema. Lo que sí puedo transmitir es que Andina tomó una decisión de adquirir Polar, hace cuatro años, y hoy somos una empresa con tamaño suficiente para quedarnos así si queremos. Los resultados han sido en general muy buenos, y comparando con nuestros pares, hasta mejores. No hay ninguna necesidad, ni orgánica ni por parte de los accionistas, de hacer algo".

"Tenemos que comprar o asociarnos, y esa es una tarea que venimos haciendo en forma proactiva en Andina"

-Usted ha señalado que está en el ADN de Andina el seguir creciendo. ¿Dónde están evaluando hacerlo?

"En Sudamérica todavía existe una serie de embotelladores, e iremos analizando las oportunidades. Vamos a ser más grandes siempre y cuando eso nos agregue valor y tengamos la oportunidad de hacerlo. Hoy tenemos un tamaño para sobrevivir tranquilamente".
-¿Qué hay de iniciar operaciones en otro país?
"Uno siempre está mirando. En realidad, dentro del sistema de Coca-Cola no podemos abrir operaciones en otros países. Tenemos que comprar o asociarnos, y esa es una tarea que venimos haciendo en forma proactiva en Andina, y vamos a seguir así. Esto no quiere decir que mañana haya algo o que no haya. Esto es algo dinámico. Las decisiones, en el caso de los embotelladores familiares, no son solamente económicas".

-¿Posibilidades de crecimiento en la región?
"Hay embotelladores familiares todavía en Chile, en Bolivia, en Argentina, en Brasil. Oportunidades hay. Esos te diría que son los países".

-¿En Argentina están interesados en alguna compañía en particular?
"Hay embotelladores independientes y nosotros hablamos con todo el mundo, es nuestro trabajo".

-Con el aumento de impuestos a las bebidas azucaradas y la Ley de Etiquetados, ¿cuesta hacer negocios en Chile hoy más que antes?

"La industria se puede haber complicado un poco más, pero quienes estamos en ella enfrentamos los mismos desafíos".

-¿Qué otros países le gustaría agregar como parte de Andina?
"En realidad, Sudamérica como región, que es donde nos estamos enfocando. Pero eso no quiere decir que no analicemos el resto".

-¿Perú, Bolivia, Uruguay?
"En Perú está Arca, que es un embotellador grande del sistema. Bolivia es parte de Embonor, que tiene lo que queda de Chile y Bolivia. Hay que sacar de ese mapa los territorios puntuales que tienen Femsa y Arca, porque claramente no van a vender. Uruguay depende directamente de Coca-Cola".

El caso de Embonor: "Siempre voy a reconocer que estoy conversando"
-Usted ha reconocido tratativas con Embonor. ¿Están en conversaciones formales?
"Es que siempre hablamos, con todo el mundo. Siempre voy a reconocer que estoy conversando, porque es parte de mi trabajo".

-¿Fusionarse con Embonor es una posibilidad en el corto plazo?
"En un casamiento se necesitan dos partes. Creo que hace todo el sentido, pero no depende solo de nosotros".
-¿Siguen interesados?
"Sí, por supuesto".

-¿Qué tiene que pasar para que eso suceda?
"Tiene que darse la ocasión para que eso ocurra, y la ocasión tiene muchas variables".
-¿Crecer en Chile pasa por lograr un acuerdo?
"La lógica diría que Chile, siendo el país que es, tuviese a futuro un solo embotellador por un tema de sinergias. Uno nunca sabe el timing y debe ser el correcto para todos los involucrados".

-¿El próximo paso de Andina en Chile sería fusionarse con Embonor?
"Nuestro primer paso siempre será hacer lo que hacemos de manera más eficiente. Y luego analizar todas las opciones que existen y que hagan sentido dentro del negocio en el que estamos".

-En 2016 el plan de inversiones anunciado fue de US$ 220 millones. ¿Qué montos se invertirán en 2017?
"Las inversiones van a empezar a bajar de aquí a unos dos o tres años, una vez que la planta Duque de Caxias esté funcionando, porque ya no tenemos inversiones de gran envergadura".

-Una inversión de envergadura, ¿será para comprar o fusionarse con otra embotelladora como Embonor?

"Para comprar o para juntarse. Puede ser una fusión, y eso no implica inversiones. Implica que Embonor forme parte y hacemos juntos una nueva empresa, como se hizo con Polar".
-¿Cuál es el balance a cuatro años de la fusión con Polar?
"Muy positivo para ambos. Eduardo Chadwick está muy feliz siendo parte de Andina, como Andina siendo parte de lo que era Polar. Aquí no absorbimos una empresa, sino que nos juntamos para hacer una más grande".
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