2016/08/22

Alejandra Cox y alza en cotizaciones: "Si las paga el empleador o el trabajador no altera el hecho de que es un impuesto con efectos nocivos en el empleo"

La académica de California State University y experta en temas laborales y previsionales sostiene que financiamiento de nuevo plan solidario debería hacerse vía impuestos generales. Además, indica que se debe igualar la edad de jubilación de hombres y mujeres y eliminar tope imponible.Rodrigo Cárdenas RODRIGO CÁRDENAS  www.pulso.cl



Como está planteada hasta el momento la reforma al sistema previsional, tendrá impacto sobre el empleo, ya que el aumento de las cotizaciones es un “impuesto al trabajo”. Así lo sostiene la académica de la Universidad California State, directora de empresas y experta en temas laborales y pensiones, Alejandra Cox. La doctora en Economía de la Universidad de Chicago plantea que para traspasar recursos desde los que tienen más a los que tienen menos es más apropiado hacerlo vía presupuestaria. Asimismo, no ve ventajas en la creación de una AFP estatal y destaca que existan representantes de los cotizantes en los gobiernos corporativos de las AFP, aunque puntualiza que estos no deben afectar las decisiones de inversión de las administradoras.
¿Qué le parecieron las medidas para reformar el sistema previsional anunciadas por el Gobierno? ¿Era necesario hacer cambios? La intervención de la Presidenta Bachelet me pareció muy bien en tono, muy balanceada y mesurada. Se necesitaba su pronunciamiento en vista de la agitación del momento con respecto al tema de las pensiones.
Uno de los principales cambios es el aumento de 5 puntos porcentuales en la cotización “con cargo al empleador”, lo que se ha señalado puede influir en la creación de empleo. ¿Hay un riesgo de esto con la implementación de esta propuesta? El discurso sugiere que esta nueva cotización financiará un nuevo pilar solidario. Hasta ahora, el pilar solidario ha sido financiado por impuestos generales, y no por impuestos al trabajo. Esto no es casualidad. Se pensó muy bien en su momento. El principio es que, para financiar transferencias, es más justo usar el presupuesto general. La razón es que el presupuesto se alimenta de fuentes tales como: los impuestos al ingreso -que gravan proporcionalmente más a los que tienen más ingreso-; los impuestos a las utilidades de las empresas; y los ingresos del cobre, por nombrar algunas importantes. Este nuevo impuesto sugerido por la Presidenta, por otra parte, grava al trabajo, y sería de 5 puntos igual para el que gana el salario mínimo o el que gana un millón. Si la idea es que el plan solidario sea una transferencia desde los que tienen más a los que tienen menos, es más apropiado hacer eso en base a la base impositiva total que en base a impuestos al trabajo. 
¿Y qué efecto tendría esta nueva cotización sobre el empleo?Un nuevo impuesto al trabajo representa, en parte, un aumento del costo de contratación y, en parte, una reducción del ingreso de los trabajadores y tendrá un efecto negativo en la creación de empleo. Dado que estos efectos se pueden evitar al cambiar la forma de financiar este nuevo plan solidario, lo más aconsejable es financiarlo, como dije, por la vía del presupuesto general de la Nación. Si el impuesto lo paga el empleador o el trabajador no altera el hecho de que es un impuesto con efectos nocivos en el empleo.
De concretarse lo anterior, ¿cómo debería ser distribuido?. Desde el Gobierno se ha planteado que esos 5 puntos porcentuales irían a fondos solidarios intergeneracionales e intrageneracionales y nada a las cuentas individuales.Entiendo que la idea es usar esa contribución adicional para un nuevo programa solidario y no para las cuentas individuales, pero no sabemos con precisión. La distinción entre fondo solidario intergeneracional o intrageneracional más confunde que ayuda. Si se destina al plan solidario, se trata de un cambio fundamental, no por la solidaridad de los beneficios sino por la forma de financiamiento. De concretarse, este aumento del plan solidario se financiaría con cargo a los ingresos del trabajo, lo que, a pesar de lo que digan algunos, perjudica a los propios trabajadores, relativo al esquema que existe ahora. Si el gobierno quiere aumentar la APS o la PBS u otro beneficio similar, es más apropiado financiar eso a partir del presupuesto general de la nación.
¿Qué piensa sobre la posibilidad de mejorar el pilar solidario? Creo que hay que considerarlo y también tener en cuenta que es preferible que las ayudas solidarias complementen los esfuerzos de las personas. Es importante cuidar el incentivo a ahorrar, y premiar el esfuerzo que significa continuar trabajando y/o postergar la pensión a partir de los 65 años. En ese sentido, a mí me parece que sería recomendable establecer un incentivo generoso que aumente el beneficio PSB o APS, en la medida que todo aquel que califica para el plan solidario, postergue su pensión más allá de los 65 años. Me refiero a un mejor beneficio asociado a cada mes de espera a partir de cumplidos los 65 años.
El Gobierno anunció que las AFP deberán devolver las comisiones cuando se produzcan rentabilidades negativas en los fondos de pensiones, como una forma de alinear los incentivos de administradoras y cotizantes. ¿Cómo evalúa dicha medida?Recordemos que las comisiones se usan principalmente para cubrir los costos de administrar los fondos ahorrados. Eso incluye costos de inmuebles, personal, tecnología, comunicaciones, etc. Si restamos esos costos a los ingresos por comisiones, llegamos a las utilidades de las AFP. Ese es el ingreso de las AFP. Por tanto, me parece que sería más apropiado que las AFP depositaran parte de las utilidades correspondientes a los períodos de rentabilidad negativa en los fondos ahorrados por los trabajadores. En todo caso, hay que entender que estas son cantidades pequeñas, en comparación con los fondos acumulados. 
También se ha planteado modificar los gobiernos corporativos de la AFP e introducir representantes de los cotizantes. ¿Es necesaria esa modificación?Esto me parece muy buena idea. Las AFP administran fondos que pertenecen a los trabajadores. Es lógico que cada AFP tenga una consejo de “veedores” (lo que en EEUU se llama el “Board of Trustees”), elegido por los contribuyentes, que sea los “ojos” y “voz” de los afiliados para asegurar que la AFP esté cumpliendo su labor exactamente como se ha comprometido a hacerlo. No se trata de que este consejo opine sobre decisiones de inversión, ya que esa es la labor que se le encomendó a la AFP, y los afiliados tienen la libertad de elegir quién les maneja sus ahorros. Se trata de verificar que las AFP hagan el trabajo para el que fueron contratadas, con el máximo cuidado y al menor costo posible para los afiliados.
AFP Estatal
¿Se requiere una AFP estatal?Una AFP estatal es un compromiso político. Es otra AFP que requiere las mismas regulaciones que las AFP existentes y que en vez de tener empleados privados tendrá empleados públicos. Tendría que tener la misma organización corporativa de las otras AFP. Es una complicación para el Gobierno, que tiene cosas más importantes que hacer y que ya pudo entregar esta labor a las AFP, las que han hecho un muy buen trabajo manejando los fondos. El contar con una AFP estatal no ayuda en nada a aumentar las pensiones, y si se trata de dejar a los contribuyentes más tranquilos respecto del manejo de sus fondos, tener un consejo de “veedores” con sus propios representantes es más efectivo.
A su juicio, ¿qué es lo que realmente se requiere para efectivamente mejorar las pensiones?Lo más importante es que todas las personas, ya sean empleados o independientes, contribuyan periódicamente a su fondo de pensiones. Además, que contribuyan el 10% de su sueldo total y no del mínimo, o de su sueldo base, o de cualquier otra figura que no represente lo que efectivamente ganan. 

¿Cómo se puede avanzar en reducir la desigualdad de pensiones entre hombre y mujeres?Creo que es imperativo igualar la edad de pensión de las mujeres con la de los hombres. Esto eliminará una parte importante de la brecha de pensiones entre estos dos grupos. Chile es una excepción dentro de la OCDE, donde la edad de pensión para la mujer es 65,5 en promedio. Sólo Israel y Suiza tienen edades de pensión menores para las mujeres relativas a los hombres, con diferencias entre hombres y mujeres de 3 y 1 año respectivamente. Una mujer que se pensiona a los 60 años, como en Chile, típicamente tiene menos de ahorro que un hombre de su generación. Más aún, mientras el hombre que se pensiona a los 65 enfrenta una esperanza de vida de 20 años, la mujer a los 60 tiene una esperanza de vida de 29 años más. Por tanto, la mujer llega a la edad de pensión con menos ahorro y los tiene que hacer durar por un periodo mucho más largo. Estas diferencias han contribuido a que las pensiones autofinanciadas de las mujeres sean sistemáticamente más bajas que las de los hombres. Aun cuando las compañías de seguro estuviesen obligadas a usar tablas de mortalidad unisex, las diferencias en pensiones autofinanciadas subsistirán mientras las mujeres puedan acogerse a pensión a los 60 años.
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