2016/05/02

Patricio Aylwin: “Nunca apoyé el golpe”

Tras su partida, publicamos una entrevista inédita de Patricio Aylwin realizada el 7 de octubre de 2007, cuando tenía 89 años. Aquí, el ex presidente habla del 11 de septiembre, de su relación con Pinochet y de los éxitos y fracasos de su carrera política. Y llama la atención su agudeza –que no pierde actualidad– para evaluar al primer gobierno de Bachelet.
Por: María José Gutiérrez
Fotos: Colección Museo Historico Nacional
aylwyn
La oficina de Patricio Aylwin se ubica en Ñuñoa, al lado de su casa de toda la vida que comparte con Leonor Oyarzún, su mujer por más de 60 años. De las paredes cuelgan múltiples crucifijos y uno que otro cuadro autografiado por artistas como Guayasamín. Son las 4 pm de un jueves y el ex presidente conversa con su secretaria, quien le recuerda todos los compromisos que tiene agendados.
Han pasado 34 años desde el golpe de Estado. Golpe que Aylwin justificó en un primer momento, diciendo que se trataba de “una acción preventiva que se anticipó a un autogolpe de Estado”, que con la ayuda de milicias armadas del Gobierno y la colaboración de unos 10 mil extranjeros que había en el país “pretendían o habrían consumado una dictadura comunista”.
-¿Apoya ahora la intervención militar?
-Yo no la apoyé nunca.
-Pero la justificó. Dijo que los socialistas iban a dar un autogolpe e instaurar una dictadura...
-Expliqué lo que ocurrió. La justifiqué, pero dejando constancia de que esperaba que en un corto plazo, no más de tres años, se volvería a la democracia.
-¿Hoy justifica el golpe?
-Hubiera preferido que el asunto lo resolviéramos de otra manera, sin necesidad de golpe. Pero, lamentablemente, no hubo de parte del mundo que apoyaba al presidente Allende una disposición a cambiar.
-¿Qué prefiere: el gobierno de Salvador Allende o de Augusto Pinochet?
-El modelo socialista marxista fracasó en el mundo. Yo no acepto ningún tipo de dictadura.
-¿Fue una dictadura lo de Allende?
-No fue, pero iba para allá. Y se hicieron muchas cosas mediante los resquicios legales que eran contrarias al Estado de derecho. Y por eso se produjo el golpe.
-¿Cree que Pinochet salvó a Chile de una dictadura socialista?
-No. Creo que existió el riesgo de una dictadura socialista, pero sin el golpe de Estado el país no habría caído en la dictadura socialista. A lo mejor podría haber llegado a una guerra civil.
-¿Justifica las muertes del 11 de septiembre?
-No necesitaban matar a nadie. Si el 11 se produjo algún enfrentamiento, yo lo justificaría, pero creo que no hubo tal, sino que hubo abuso de poder.
“Hubiera preferido que el asunto lo resolviéramos sin necesidad de golpe. Pero no hubo de parte del sector que apoyaba a Allende una disposición a cambiar”.
-¿Se atribuye alguna responsabilidad en la intervención militar, por la declaración que hizo el Parlamento antes del golpe, de la cual usted fue el redactor principal?
-Mi discurso no fue para pedir el golpe, sino para anunciar nuestra disposición para dialogar con el presidente Allende.
-¿Se le malinterpretó?
-No. Quien lo lea no puede encontrar en él un llamado hacia el golpe.

La sombra de Pinochet

Ni cuando se refiere a Augusto Pinochet, Patricio Aylwin deja de sonreír. Eso sí, los ojos le brillan. Mientras juega con la cortina que está a sus espaldas y se balancea en la silla, mira por la ventana el jardín. Una mirada nostálgica.
-¿Cree que la familia Pinochet debe pagar por lo que hizo su padre?
-Yo no sé si toda la familia. Tuvieron un estatus de privilegios que no ha tenido nadie en ningún gobierno democrático en Chile. El ejemplo histórico de honestidad de quienes han ocupado el sillón presidencial en Chile tiene su lado oscuro en el gobierno del general.
-¿Cuál es su opinión sobre la figura del general Augusto Pinochet?
-(Silencio). Pinochet no fue el autor del golpe. Era hábil, astuto y lo capitalizó, por ser el hombre que en ese momento tenía el mayor poder en el Ejército.
-¿Qué siente frente a él?
-Ningún dictador me despierta simpatía.
-¿Siente odio?
-No, no odio a nadie. Es más, me tocó gobernar con él como comandante en jefe del Ejército y tuvimos una buena relación. Conservo incluso cierta simpatía por muchas anécdotas que ocurrieron. Pinochet me merece una condena en cuanto a gobernante por los abusos que cometió, pero tuve una buena relación humana con él.
“Pinochet no fue el autor del golpe. Era hábil, astuto y lo capitalizó... Ningún dictador me despierta simpatía”.
-¿Alcanzó a sentir cariño?
-Cariño no, aprecio. Me hizo sus diabluritas: un ejercicio de enlace, un boinazo para asustarme, pero no le tengo odio. Sí comprendo que mucha gente que tuvo familiares asesinados por la dictadura tenga legítimos fundamentos para odiarlo. Si es cierto que uno más allá de esta vida recibe premios por los bienes que haya hecho y castigos por los males cometidos, habría motivos para pensar que el general no lo está pasando bien en la otra vida. Por lo menos por algún tiempo, tendrá que estar en el purgatorio.

“Nunca creí que podríamos quedarnos con la laguna del Desierto”

-Conociendo todo lo que ha pasado, si pudiera volver el tiempo para atrás, ¿hay alguna decisión de su carrera política que hubiese tomado diferente?
-(Silencio). El problema no son las decisiones. Si hubiésemos ganado con Radomiro Tomic, el mundo hubiera sido distinto.
-Decisiones, por ejemplo, como en el caso de la laguna del Desierto...
-Ése era un conflicto que había que resolver. No me arrepiento de haberlo hecho. Lo peor sería que siguiéramos en el conflicto y un día se movilizaran tropas. Ese asunto no lo perdimos por los árbitros. Lo teníamos que perder. Esas tierras daban al Atlántico y Chile había sostenido como límite con Argentina la división marítima. Creí que se podría negociar, pero nunca creí que podríamos quedarnos con la laguna del Desierto.
-¿No hay nada de lo que se arrepienta de su carrera política?
-Puedo haber cometido errores, pero sentirme arrepentido, no.
-¿Tiene algún sueño que le falte por cumplir?
-Ya estoy muy viejo para estar esperando sueños. Pero siento una satisfacción de que el país que estoy viendo al llegar a mi ancianidad, es bastante mejor al país en que yo me formé. Hemos logrado disminuir notablemente la pobreza.
“El gobierno (el primero de Bachelet) ha dado una sensación de que no tenía suficientemente preparado su programa. Y esa es una lección”.
-Pero las desigualdades siguen...
-Sí, pero hay un ascenso social. La cantidad de muchachos universitarios que pertenecen a familias que nunca habían ido a la universidad son cada vez más. No creo en la posibilidad de que todos seamos igualmente ricos. Sería una utopía. Tenemos que seguir avanzando en la superación de la pobreza y por la vía tributaria, acortar las desigualdades. Que los ricos contribuyan con más.

Los presidentes mandones

-¿Cómo evalúa la gestión de la presidenta (Bachelet, en su primer mandato)?
-Se ha manejado bien, pero creo que a la gente no le gustan tanto estas comisiones. El actual gobierno ha dado una sensación de que no tenía suficientemente preparado su programa. Y ésa es una lección que tenemos que aprovechar y llegar con un programa más definido.
-¿En qué sentido cree que se ha manejado bien?
-En su capacidad de comunicarse con la gente. La presidenta tiene una notable capacidad de transmitir su mensaje.
-Un mensaje que no está llegando bien si la adhesión disminuyó a 35,3%, la más baja desde el inicio de su gobierno...
-No creo que lo que no llega bien sea el mensaje, sino que la gente no siente que ha sido adecuadamente atendida respecto a temas específicos. Por ejemplo el tema de la delincuencia, que sienten que el gobierno es débil.
-¿Usted siente eso?
-Yo no. Pero ese sentimiento existe en mucha gente. A la gente, curiosamente, le gustan los presidentes mandones.
-¿Cree que va a ser beneficioso para la DC la baja adhesión que está teniendo Bachelet?
-Creo que la baja adhesión afecta a toda la Concertación.
-¿Cree que la DC tiene posibilidades en las próximas presidenciales por sobre Ricardo Lagos o José Miguel Insulza?
-Ahora nos toca a nosotros. Hubo dos presidentes demócrata-cristianos, después dos socialistas...
-¿Sería un fracaso para la DC entonces si pierde su candidato?
-No garantizaría la seguridad del electorado demócrata-cristiano a un tercer candidato socialista. La DC se va a sentir menospreciada, menoscabada.
-Sería un fracaso entonces...
-Desde ese punto de vista, sí. Si la Concertación lleva un candidato de su ala izquierda, existe mucho más peligro de que gane la Alianza, a que si lleva a un demócrata-cristiano. •••
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“En política difiero profundamente con los católicos conservadores”
Patricio Aylwin Azócar cuenta que la Democracia Cristiana nació como una alternativa al liberalismo, socialismo y comunismo. Sin embargo, en la actualidad estos bloques desaparecieron.
-¿Cree que la DC tiene más que ver con el socialismo, aunque sea laico, que con partidos cristianos como la UDI o RN?
-Exactamente, yo pienso que la religión como tal no define las grandes líneas políticas. Me siento en la Iglesia más cerca de los católicos, pero en política a menudo me doy cuenta de que difiero profundamente con los católicos conservadores y me siento mucho más cerca de un no católico socialista.
-¿Para usted no es importante el hecho de que la presidenta no sea católica?
-Soy respetuoso de las ideas de cada cual, siempre que se respete a la Iglesia y que sea tolerante con el mundo cristiano. No tengo por qué sentirme distante de ella.
-¿Le gustaría que el país avanzara en temas como el aborto o matrimonio homosexual?
-No. El divorcio sí, ya se hizo. Encuentro natural que en nuestro tiempo se admita que el matrimonio civil pueda disolverse a través del divorcio.
-En lo personal, ¿da más valor al matrimonio civil o religioso?
-Como católico, le doy más valor al matrimonio religioso, pero no tengo por qué imponerles a todos esta concepción. Para mí, el matrimonio es único e indisoluble.
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