2016/05/05

Conforme estalla la violencia, los mexicanos pierden la paciencia con Peña Nieto

La popularidad del presidente languidece a medida que se detiene el avance de las reformas.

Por Jude Webber, Financial Times
Conforme estalla la violencia, los mexicanos pierden la paciencia con Peña Nieto
Joven y gallardo, Enrique Peña Nieto era la nueva cara de un desprestigiado y viejo partido cuando llegó a la presidencia de México.
En sus primeros dos años impulsó ambiciosas reformas en los sectores de la energía y las telecomunicaciones, el sector financiero y la educación, diseñadas para impulsar la inversión y estimular la competencia y el crecimiento.
Pero tres años y medio después de su elección, la economía se mantiene obstinadamente mediocre, mientras que los escándalos y la creciente violencia han contribuido a restarle nueve puntos porcentuales al índice de popularidad de Peña Nieto en lo que va de año.
Sólo 30% de los mexicanos aprueba el trabajo que está haciendo, según una encuesta reciente publicada por el diario Reforma. Esa cifra es inferior a las calificaciones de Ernesto Zedillo en 1995, cuando una crisis provocó un desplome del 6,9% de la economía ese año.
"Realmente el presidente no está haciendo nada productivo; la gente sólo lo ve cumpliendo con el protocolo", dijo Alejandro Schtulmann, director de la consultoría EMPRA. "Algo tiene que suceder para salir de este hoyo".
Peña Nieto tuvo la mala suerte de que las licitaciones que abrieron el sector energético y que se esperaba atrajeran miles de millones de dólares en inversión coincidieran con la caída mundial de los precios del petróleo. Sin embargo, el FMI prevé que las entradas netas de inversiones extranjeras directas representarán solamente 1,6% del Producto Interno Bruto de México este año, muy por debajo del 4,6% que Brasil obtuvo en los doce meses hasta marzo, según Goldman Sachs, a pesar de que Brasil enfrenta su peor recesión en un siglo.
Aunque el crecimiento económico del primer trimestre se aceleró a 2,9%, severos recortes del gasto público y la debilidad del peso han avivado los temores de que esa situación no se mantendrá por mucho tiempo. La confianza del consumidor en abril cayó a su nivel más bajo desde agosto de 2014.
Peña Nieto dijo el mes pasado que a pesar de "algunas notas, columnas y comentarios que veo aquí y allá, que dicen que no hay buen humor, que el ánimo está caído, que hay un mal ambiente y un mal humor social, déjenme decirles ... que hay muchas razones y muchos argumentos para decir que México está avanzando".
Sin embargo, ha tenido dificultades para disipar la sensación de que el momento de México siempre será 'mañana'. Y con las importantes elecciones intermedias en junio, Peña Nieto se ve obligado a conseguir resultados.
Una reforma contra la corrupción —la cual adquirió mayor urgencia por un escándalo de casas propiedad de la primera dama y el secretario de hacienda— se ha estancado. El gobernante partido PRI en el Congreso ha diluido legislaciones clave y se ha demorado en implementar lo que se supone sería una prioridad del gobierno para reconstruir su destrozada credibilidad.
El presidente del PRI en el Senado, Emilio Gamboa, dijo que la llamada iniciativa "tres de tres"— una iniciativa para exigir las declaraciones patrimoniales, fiscales y de intereses, podría desatar una "cacería de brujas". Después de demoras y protestas, México ha comenzado a calificar a los maestros, un pilar clave de su reforma educativa, pero el avance es lento.
Se suponía que las reformas, no la violencia, definieran el nuevo México. Pero en marzo, la tasa de homicidios a nivel nacional aumentó 19% respecto al año anterior y Alejandro Hope, un analista de seguridad, espera que el año próximo regrese a los niveles de 2012, cuando México estaba sufriendo los efectos de una fallida guerra contra las drogas. Quizás lo más inquietante es que el gobierno no ha logrado mejorar el escabroso estado de derecho o reformar las fuerzas policiales locales plagadas de corrupción.
El gobierno prometió transparencia en cuanto a la desaparición de 43 estudiantes a manos de la policía corrupta y una banda de narcotraficantes en 2014. Pero expertos internacionales denunciaron la investigación oficial del peor crimen de derechos humanos en México en décadas por estar basada en confesiones presuntamente obtenidas mediante tortura. Los expertos alegan que se plantó evidencia, se manipuló o retuvo información y no se respetó el debido proceso, y que el gobierno bloqueó deliberadamente sus esfuerzos después de que cuestionaron la versión oficial de los hechos en un informe condenatorio publicado el año pasado.
El caso se ha convertido en una metáfora de los fracasos de México. Se trata, según concluyeron los expertos, de "una encrucijada para el país, de la que aún no ha podido salir".
Todo esto ha redundado en beneficio del izquierdista inconforme Andrés Manuel López Obrador, quien encabeza las encuestas de opinión para las elecciones del año 2018 en lo que será su tercera candidatura a la presidencia con la promesa de deshacer la reforma energética de Peña Nieto.
A menos que Peña Nieto pueda reconstruir su credibilidad, los temas incómodos en los que se ha estancado — como la lucha contra la corrupción — dominarán la agenda.
"Tiene que hacer lo que predica, no sólo hablar", dice Marco Fernández, profesor del Tecnológico de Monterrey e investigador del grupo de estudio México Evalúa, quien está contribuyendo a impulsar la iniciativa tres de tres.
"Deberíamos tomar en serio las lecciones de historia de otros países. Donde la clase política no estaba preparada enfrentar el reto, surgieron con el tiempo los líderes populistas; por ejemplo, en Venezuela", dijo.
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