2016/05/30

Brasil tendrá cuarto año de déficit en 2017 pese a las medidas del nuevo gobierno

La actual administración esperará un desenlace del juicio político contra Dilma Rousseff para ingresar proyectos

Incluso si el presidente interino de Brasil, Michel Temer, logra que el Congreso apruebe las reformas constitucionales que pretende impulsar para reflotar la alicaída economía del país, en el Palacio de Planalto reconocen que 2017 será el cuarto año consecutivo de déficit fiscal.
El paquete de medidas delineado la semana pasada podría reducir el sobregasto en unos 30.000 millones de reales (US$ 8.300 millones). Si se aprueban un tope al gasto fiscal y una reforma previsional, entre otras medidas, Brasil podría cerrar el próximo año con un déficit de 66 mil millones de reales (US$ 18.320 millones); sin las medidas, el déficit en 2017 sería de más de 100.000 millones de reales.
“Buena parte de los agentes ya se dio cuenta de que el costo del ajuste fiscal es elevado y que en el corto plazo no habrá superávit”, dijo a O Globo el director de Investigación de Bradesco, Octavio de Barros, quien sostuvo que con el paquete de medidas de Temer, el déficit podría caer a un 1% del PIB en 2017.
En la misma línea, el economista de la consultora Rosenberg Rafael Bistafa, sostuvo que el mejor escenario posible es un déficit de 65.000 millones de reales en 2017. “Esa proyección considera la posibilidad de que se tomen medidas de corto plazo”, señaló el analista, quien agregó que “este gobierno está mucho más lento de lo que se preveía en proponer recortes de gastos”.
En una entrevista al mismo diario, el secretario de política económica del Ministerio de Hacienda, Carlos Hamilton, dijo que el gobierno volverá a registrar superávit primarios “en algún momento en los próximos años”, a medida que se logren reducir los gastos.
“El objetivo de la reforma constitucional es que el gasto de cada año sea igual al del anterior más la inflación”, señaló la autoridad. Agregó que “el superávit primario vendrá como consecuencia del límite a los gastos”.
La situación de la Deuda Pública Federal (DPF) es otra preocupación para la administración interina. El viernes, el Tesoro Nacional dio a conocer que en abril llegó a 2,8 billones de reales (más de US$ 777 mil millones). El Plan Anual de Financiamiento considera una DPF máxima de 3,3 billones de reales para 2016.
Un análisis de la consultora Eurasia apunta a que “Temer no adoptará una estrategia política de impulsar todas sus reformas de manera simultánea”, pues ello “podría generar una tormenta de oposición. La estrategia será mover la ambiciosa agenda de reformas por etapas”.
Según ese análisis, el límite de gastos sería la primera medida; el proyecto se presentaría al Congreso la próxima semana. En tanto, la reforma a las pensiones llegaría al Legislativo en Julio.
Mañana, el país dará a conocer el desempeño de su economía en el primer trimestre. Las expectativas de economistas consultados por Bloomberg son de una recesión del 6% en comparación con el mismo período del año anterior.
Ley de presupuesto
La presidenta Dilma Rousseff –quien atraviesa un juicio político por, presuntamente, manipular las cuentas fiscales para esconder el déficit– envió al Congreso en abril un proyecto de Ley de Presupuesto para 2017. La iniciativa compromete al Ejecutivo a lograr un superávit primario de 1,3% del Producto Interno Bruto, bajo el supuesto de que la economía brasileña crezca un 1%. En Planalto reconocen que esa meta no se cumplirá.
“Vamos a ajustar la Ley de Presupuesto 2017, porque estamos trabajando con números realistas”, dijo a O Globo el senador oficialista y ex ministro de planificación de Temer, Romero Jucá, quien agregó que “no vamos a esperar un resultado milagroso para el año que viene”.
En tanto, el gobierno esperaría hasta mediados de agosto para enviar un proyecto de meta fiscal para 2017, en tanto evalúa el escenario durante los primeros meses de interinato.
Impeachment
Este jueves, la Comisión Especial de Impeachment del Senado someterá a votación el cronograma presentado por el relator de la instancia, Antonio Anastasia. Su propuesta considera que la comisión vote su informe el 27 de julio y que el pleno discuta el 2 de agosto si la mandataria es destituida.
Temer no presentará los proyectos de reforma constitucional hasta después de que el Senado tome una decisión final sobre el impeachment.
Para Eurasia, “el palacio presidencial está tratando de generar un equilibrio entre moverse lo suficientemente rápido para dar señales al mercado de que corregirá los desequilibros fiscales de brasil, pero no demasiado rápido, para evitar crear fisuras políticas que pudieran amenazar la lealtad de su coalición a favor del impeachment”.

RESISTENCIA INTERNA A PLAN DE CERRAR EMBAJADAS

El ministro de Relaciones Exteriores del gobierno interino de Brasil, José Serra, encontró resistencia en su cartera al plan de cerrar embajadas para reducir los gastos del gobierno.
De acuerdo con una publicación del diario brasileño Estadao, los reportes preliminares apuntan al cierre de los puestos de representación política en Sierra Leona y Liberia.
En ambos casos, el criterio usado fue que ninguno de esos países había adoptado un principio de reprocidad, pues no contaban con embajadas en Brasil. Con ello, políticamente, el país tendría más espacio para justificar su decisión.
Las críticas a la medida apuntan a la mala señal que entregaría Brasil al retirarse de dos países que luchan contra la pobreza y que vienen saliendo de la crisis del ébola. Serra formó una comisión para determinar la forma en que se cerrarán los puestos de política exterior.
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