2013/06/17

Los caminos de CCU en el mayor aumento de capital de su historia

La operación por US$ 690 millones se vota el martes que viene. Los analistas apuestan por la llegada de la cervecera a un cuarto país y por el negocio lácteo.

por Karina Ferrando

PASADO mañana, los accionistas de CCU votarán el mayor aumento de capital en los 163 años de historia de la compañía. Son, en total, US$ 690 millones que tienen como destino financiar la expansión de la empresa que hoy participa en los negocios de cervezas, bebidas, aguas, jugos, licores, vinos y alimentos, con diversos grados de desarrollo en Chile, Argentina y Uruguay.

La firma del grupo Luksic ha declarado que usará los recursos para crecer en forma orgánica e inorgánica. Esta última opción es la que genera más expectativas en el mercado, por el extenso abanico de opciones abierto, el que va desde ingresar a un cuarto mercado hasta desarrollar en Argentina un portafolio similar al de Chile, crecer en alimentos o entrar a nuevos rubros, como polvos instantáneos o el negocio lácteo.

Para el analista de Santander GBM, Cristián Jadue, es claro que parte importante del aumento de capital irá al crecimiento inorgánico, a través de adquisiciones en Chile o en el extranjero. La empresa, dice, tiene un nivel de caja y una capacidad de endeudamiento suficientemente saludables como para satisfacer su desarrollo orgánico en adelante. “No vemos muchos recursos destinados a potenciar sus actuales líneas”, señala.

Sobre su expansión geográfica, CCU ha puesto su mirada en países como Perú, Colombia, Ecuador y Paraguay. Brasil, en cambio, no está entre sus alternativas. “CCU debe pensar en países con una masa crítica importante. No tiene sentido entrar a un mercado que no tenga tamaño. Además, es difícil que la firma sea en otro país tan rentable como Chile, porque su red de distribución no es replicable”, cree la gerenta de estrategia de Vantrust Capital, Gabriela Clivio.

Jadue, de Santander, advierte que entrar al negocio de bebestibles en otro mercado le agregaría valor a la empresa, pero dependiendo de las condiciones. “Una vez que las compañías de bebidas empezaron el proceso de consolidación regional hace un par de años, se han registrado aumentos considerables en los precios de estos activos”, sostiene.

Dado el escenario regional, considera el analista de CorpResearch, Pedro Letelier, CCU tiene más opciones de crecer en alimentos que en bebestibles. Además, advierte que es un riesgo que la empresa comience a adquirir pequeños operadores regionales, pues podría complicarse el manejo del negocio.

Los analistas coinciden en lo difícil que resultaría para CCU expandirse en cervezas en la región. Hoy ABInBev, SAB Miller y Heineken (que suman 37% del mercado mundial) han tomado el control de las principales firmas del rubro en Latinoamérica. Según un reporte de CorpResearch, las oportunidades de crecimiento inorgánico “se enfocan hacia la adquisición de pequeñas embotelladoras, en mercados con bajo nivel de penetración y bajo consumo per cápita, como son Uruguay y Paraguay, donde el consumo alcanza 31 y 37 litros, respectivamente”.

En este sentido, afirma un alto ejecutivo de la industria, no es descartable que en Perú haya un espacio. La opción, añade, sería entrar con una participación secundaria, ya que más de 90% del mercado está en manos de Backus, firma en la cual CCU tuvo hasta 2001 una participación minoritaria. Una alternativa sería Ajegroup, de la familia Añaños, que participa en aguas y bebidas carbonatadas y tiene presencia en Venezuela, Ecuador, México, Tailandia, Costa Rica y Guatemala. El año pasado, la prensa peruana informó sobre eventuales conversaciones entre el grupo Aje y CCU, pero la chilena lo desmintió.

Más que cervezas
Más allá de las cervezas, CCU lleva un par de años manifestando su interés por entrar al negocio lácteo. Un analista de esa industria asegura que los grandes jugadores (Soprole, Nestlé y Colún) no están en venta y que la única opción sería adquirir un operador pequeño.

En el mercado se ha hablado sobre la cercanía que tienen CCU y Watt’s (dueña de Loncoleche) en Promarca, el joint venture para el negocio de los jugos. Sin embargo, una fuente vinculada con la firma controlada por el empresario Fernando Larraín descarta el interés de la familia por vender la compañía.

La empresa, sin embargo, se desprendió, a fines del año pasado, de su participación en la argentina Lácteos ConoSur y hoy mantiene 37,49% de la peruana Laive, una de las principales empresas de alimentos del país vecino, que participa en leches líquidas, yogures, néctares, quesos, mantequillas, margarinas y cecinas. Un ejecutivo del sector alimentos menciona a esta empresa como una opción para CCU.

Jadue comenta que el mercado lácteo, de un tamaño de unos US$ 2.000 millones al año en Chile, es la pieza que le falta a CCU para completar su oferta de bebestibles, que incluye cervezas, bebidas, aguas, jugos y néctares. Además, este segmento se vuelve más atractivo si se analizan los consumos per cápita: en Chile llega a 22 litros al año y en Perú a cinco litros. Un nivel bajo comparado con Colombia (66), Uruguay (60) y Argentina (44), según Letelier. El desafío, no obstante, será generar una red de distribución con una cadena de frío, algo que CCU hoy no posee.

Otro segmento que la empresa mira con interés es el de los polvos instantáneos, como jugos, café, té, sopas y leches. Un ejecutivo del sector dice que los jugos en polvo y las sopas instantáneas son dos categorías que viven un boom, que se aprecia a simple vista en las góndolas, donde cada vez se destina más espacio a estos productos.

Jadue destaca que este segmento se ve interesante, dado que su distribución no requiere cadena de frío, como los lácteos. Un gerente de una firma de alimentos agrega que CCU podría optar por adquirir una empresa de segunda o tercera línea de este rubro e integrarla a su portafolio, tal como lo hizo en 2004, con la productora de confites Calaf.

Otra interrogante que aún persiste es cómo enfrentarán los accionistas mayoritarios esta capitalización. Heineken, el socio paritario del grupo Luksic en Irsa (la sociedad que controla CCU, con 66,1%), ha apoyado la expansión de CCU en el negocio cervecero en Chile, que al primer trimestre aportó más del 32% de sus ingresos y casi 47% de su Ebitda. En ese sentido -sostiene un cercano a la holandesa-, Heineken siempre ha preferido que CCU siga priorizando por el crecimiento en cervezas. Pero tampoco se opone a una estrategia de diversificación que ha reportado buenas utilidades y que tiene a CCU con un valor bursátil de US$ 4.328 millones. Por ello, lo más probable es que concurra a la capitalización.

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