La expansión y cada vez mayor penetración del acceso a internet representa un avance económico y social para las economías mundiales. Sin embargo, para varios gobiernos y poderes fácticos, esto significa una amenaza a sus intereses. ¿En qué lugar estamos parados en el terreno de la censura digital?
Es redundante hacer mención de la importancia del internet en la actualidad. A gigantescos rasgos, es suficiente decir que las ramificaciones de su influencia han permeado cada uno de los aspectos de la vida económica, política y social de todas las naciones del mundo, y han cambiado la faz de la tierra para siempre.
A través de internet, el flujo de información es ahora inmediato y casi omnipresente, lo que la convierte en una herramienta de enorme utilidad para compartir contenido multimedia de una manera jamás vista en la historia. Y tal es el poder de esta gran red de redes, que muchos gobiernos y poderes fácticos se han decidido no sólo a controlar y filtrar este flujo, sino incluso a detenerlo por completo.
En un reciente reporte, elaborado por la asociación Reporteros sin Fronteras, esta afirmación puede más que constatarse, y los datos ahí encontrados son reflejo de la censura (no sólo gubernamental, sino de de intereses diversos) de la que son víctimas medios de comunicación y la sociedad civil por igual.
El documento, titulado "Enemigos de Internet", detalla cómo las revoluciones sociales utilizan cada vez más a internet como plataforma de coordinación y comunicación, tanto dentro de la organización como de conexión al mundo exterior que se encuentra dando seguimiento a los hechos que ocurren en el país en cuestión.
En el documento nombra a varios países a los que considera los enemigos de internet: Arabia Saudita, Bahrain, Belarus, Burma, China, Corea del Norte, Cuba, Irán, Siria, Uzbekistán, Turkmenistán, Vietnam. Esto gracias a diversas políticas públicas en las que restringe la conexión de internet y, por ende, la comunicación con el resto del mundo.
Cabe destacar que, con base en el análisis, se vuelve obvio que muchos gobiernos de tinte autoritario han fortalecido su dominio y control sobre los servicios de internet a partir de la Primavera Árabe, ocurrida en 2011, y en el que se demostró la capacidad potencial y efectiva de de las redes sociales para, incluso, derrocar a un régimen que ostentó el poder durante décadas.
Explica las diferentes estrategias para detener el flujo de información, como la suspensión del servicio de internet, una tendencia que comenzara Egipto en enero de 2011, justo durante el auge de las protestas de la Primavera Árabe, a lo que han seguido otros países como Congo, Camerún y Kazajstán. En tanto, Irán y Siria prefieren solamente ralentizar la velocidad de conexión para imposibilitar compartir imágenes y video al momento.
Por otra parte, varios gobiernos endurecieron también filtros para prevenir que los usuarios de estas naciones buscarán información sobre tópicos específicos. Ejemplo de esto es el bloqueo de Uzbekistán para ingresar a foros de discusión sobre los protestas en Egipto, en tanto que en China, las palabras "Jasmine" y "Occupy" seguidas del nombre de alguna ciudad china. Asimismo, Tajikistan ha bloqueado Facebook y sitios de noticias, mientras que a Pakistán se le acusa de pretender erigir una Gran Muralla Electrónica" como la de China.
Entre otras más de las "mordazas electrónicas" se encuentran el derecho al "olvido digital", en el que individuos pueden solicitar que información sobre ellos que se encuentre en línea pueda ser borrada; una vigilancia más efectiva de la actividad en la red; arrestos de activistas en línea, y otras estrategias de censura.
Reporteros sin Fronteras señala también que gobiernos han buscado aprovechar el potencial de internet para difundir información, y algunos lo han utilizado para campañas de propaganda. Ejemplos claros de esto son China, Cuba y Corea del Norte, las cuales utilizan a redes sociales para atacar a críticos de los respectivos regímenes mediante comentarios difamantes. En el caso cubano, a los "bloggers" disidentes se les acusa de ser mercenarios del "imperio" de Estados Unidos.
Por otro lado, entre los países que han mejorado su situación en cuanto a censura en la red se encuentran Libia y Venezuela; el primero aún enfrenta retos, pero su situación mejoró tras la muerte de su ex líder Muammar al-Gaddafi, quien se había empeñado en cerrar el acceso a sitios fuera del país árabe.
Por su parte, el acceso a internet en Venezuela es gratuito, y aunque en 2011 fueron aprobadas leyes que atentan contra la libertad de expresión e información en la red, éstas no han mostrado un efecto particularmente negativo. No obstante, indica la organización periodística, se mantiene una vigilancia cercana en tanto que las relaciones entre el gobierno y los medios de comunicación sean tensas, como lo fueron desde la llegada al poder del ahora fallecido Hugo Chávez.
En los "Enemigos de Internet", la única mención de México es la del asesinato del activista en línea "Rascatripas", un presunto administrador del controversial blog Nuevo Laredo en Vivo, cuyo cuerpo fuera encontrado decapitado en Nuevo Laredo. Ésta resulta ser la única mención de censura no aplicada desde alguna autoridad gubernamental.
Aunque el reporte no haga mención de ello, durante los últimos 12 años, se registró una importante alza en ataques a medio de comunicación, que resultó en la muerte, por parte del crimen organizado, de alrededor de 80 periodistas y de, incluso, usuarios de blogs y redes sociales. En tanto, otros usuarios de estas redes han sido acusados de conductas terroristas, como el caso de dos "tuiteros" de Veracruz.
Por otro lado, en años recientes se han presentado iniciativas e incluso propuestas legislativas que han buscado limitar la libertad en el acceso a diversos contenidos. Ejemplo de esto es un reporte de transparencia que Google presentó en 2012, en el que se indicaba que varias "democracias occidentales que normalmente no están asociadas con la censura" solicitaban la censura de resultados en este motor de búsqueda.
En el reporte, México figuraba con 10 solicitudes de retirada de contenido que fueron rechazadas, en tanto que también presentó 67 solicitudes de datos de usuarios, de las cuales Google accedió a otorgar la información en el 25% de los casos.
Asimismo, al menos en una ocasión a nivel federal, se ha buscado controlar y restringir el acceso a contenidos de internet, esto a través de la llamada "Ley Döring", impulsada por el entonces senador panista Federico Döring. Esta iniciativa, que en su momento fuera comparada con la estadounidense Stop Online Piracy Act (o SOPA, y que eventualmente sería desechada por el Congreso de ese país) buscaba que la descarga ilegal de material protegido por derechos de autor fuera considerada como una infracción. La iniciativa no prosperó.
Sin embargo, la principal restricción que tiene el acceso a internet en México no viene del gobierno o de otros poderes de facto, sino de la disponibilidad misma del servicio. De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), apenas el 26% de los hogares mexicanos cuenta con acceso a internet.
Y en tanto que se espera un crecimiento exponencial del acceso, impulsado por el uso de dispositivos como teléfonos inteligentes, la calidad de los servicios y su precio siguen siendo un pobre aliciente para incrementar el número de usuarios.
De esta manera, es claro que México tiene pendientes en relación al acceso a la red de redes, y mientras que la censura en este medio es prácticamente nula, es deber de los ciudadanos estar vigilantes ante cualquier intento por imponer una iniciativa de esta naturaleza.
Por: Gustavo Ernesto Pérez Ramírez

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