Hace unos días la
revista Wine Advocate publicó su esperado reporte anual de vinos
chilenos que dio cuenta de una industria concentrada y "aburrida". En
Chile, la noticia fue recibida con desconcierto porque vinos
tradicionalmente bien valorados salieron trasquilados. Eso sí, hubo
buenas noticias para las viñas independientes y algunas de las
consolidadas.
Hace unos días la
revista Wine Advocate publicó su esperado reporte anual de vinos
chilenos que dio cuenta de una industria concentrada y "aburrida". En
Chile, la noticia fue recibida con desconcierto porque vinos
tradicionalmente bien valorados salieron trasquilados. Eso sí, hubo
buenas noticias para las viñas independientes y algunas de las
consolidadas.
por:
Bernardita Serrano/La Segunda
Hace meses las viñas nacionales estaban esperando los resultados de
la cata y el informe del trabajo de Neal Martin, el debutante crítico de
los vinos chilenos de una de las dos publicaciones especializadas más
importantes para la industria: la revista Wine Advocate.
A mediados de año las viñas asociadas a Vinos de Chile y un grupo de otras independientes lideradas por VIGNO (Vignadores del Carignan) y MOVI (movimiento de Viñateros Independientes) enviaron o llevaron a Inglaterra los vinos que querían poner a prueba.
A eso se sumó una visita de Martin a nuestro país. En ambas instancias, según cuentan en la industria, él cató unos 800 vinos, visitó viñas, asistió a un semanario introductorio del producto y la producción nacional dictado por Pedro Parra y comió en restaurantes con tres o cuatro productores de vino diariamente.
Sin embargo, los resultados de esas actividades estuvieron lejos de lo que muchos de los actores de la industria hubieran esperado y el tema se convirtió en obligado dentro del rubro.
Martin, según dicen desde las viñas, bajó los puntajes de los vinos en tres puntos en promedio y además hizo una dura crítica a la industria. "En el informe que hizo no habló bien de Chile ni de la industria. No comparte el concepto industrial del vino. Dijo que teníamos poco entretenido que ofrecer, que éramos un poco aburridos", explican desde una reconocida viña.
Además de eso, el crítico dijo que esta era una industria dominada por las grandes viñas y con muchos productos para abarcar todos los segmentos del mercado y llenar góndolas de supermercados. "Lo que critica es que Chile ha jugado en un mercado seguro con vinos masivos y sin faltas, y que ha explorado poco la creación de vinos más personales, auténticos y diversos", explica el presidente de MOVI y socio de Bravado Wines, Felipe García , quien agrega que este es un buen "remezón" para preocuparse de cómo vendemos los vinos y de la importancia de que cuenten "una historia".
Con el informe, explican, el crítico dejó claro que no le gustan los merlot ni los carmenere ni que se promueva a esta última variedad como el emblema para nuestro país. Por otra parte, evidenció que sus cepas favoritas son los cabernet y los syrah.
Desde Vinos de Chile señalan que recibieron los resultados del proceso con "desconcierto, porque no hay consistencia" con lo que venía ocurriendo y agregan que están haciendo un análisis más detallado para entender lo que sucedió.
Entre los viñateros, aseguran que por los resultados da la sensación de que a Martin "no le gusta Chile ni le caemos bien" o que nos "tuviera mala". Sin embargo, según cuenta Felipe García, lo que dijo Martin era algo que otros ya habían dicho con "palabras más suaves".
Las viñas más grandes se llevaron la peor parte
A la crítica general, se sumaron los puntajes que el crítico les dio a los vinos que cató. Ahí también hubo sorpresas. "Eso fue desconcertante porque vinos con puntajes históricos de mucho más de 90 puntos como el carmenere Carmín de Peumo de Concha y Toro, ahora tienen puntajes de menos de 90 puntos", agrega otro viñatero.
Además, cuentan, muchos de los "caballitos de batalla" de las viñas obtuvieron puntajes de menos de 90 puntos que internamente no son considerados tan buenos.
Es más, dicen en la industria que las viñas grandes e importantes se llevaron la peor parte: Concha y Toro apenas logró dos puntajes de más de 90 puntos gracias a Don Melchor; de los 40 vinos que presentó Cono Sur sólo logró dos puntajes sobre 90 puntos e incluso uno de sus vinos recibió apenas 77 puntos.
Sin embargo, hay otros que resaltaron como el Seña Red Blend 2010, el syrah Trabun 2010 y el O. Founier Red Blend de 2008, que lograron los puntajes más altos.
Un poco más abajo, pero también con muy buenos resultados, quedaron varios vinos ligados a las empresas de Eduardo Chadwick (Seña, Viñedos Chadwick y Errázuriz); otros de viña Montes, como el Montes Alpha Malbec, el chardonnay Undurraga TH West Limarí, el pinot noir Leyda Lot 21 de 2011 o el carignan Bravado Old Vines Dry Farmed de 2009.
"Lo que sucedió nos movió el piso a todos. Algunos para bien, pero a la mayoría para mal", comentan desde una viña mediana.
La suerte que corrieron los chicos
Felipe García de MOVI cuenta que ellos siempre pensaron que los puntajes entregados iban a ser más "duros" este año porque marcaba el cambio de mano desde el crítico que durante años y hasta el reporte 2011 cubrió Chile. Y así fue, mientras ellos tradicionalmente obtenían, en promedio, 90 puntos, ahora eso bajó a 88,5.
Pero pese a esto, los vinos de la asociación, de otros independientes, y el trabajo que ellos hacen, fue bien valorado por la publicación. Tanto que Martín le dedicó páginas especiales a estas empresas, a las que definió como verdaderas "rosas en el pavimento".
Además, uno de los suyos logró uno de los tres puntajes más altos de la publicación. "Quedamos contentos con que se reconozca nuestro aporte. Siempre la idea nuestra fue ser un aporte a la imagen del país", explica García. Sin embargo, agrega que hubieran quedado "más contentos si es que el informe de Chile en general hubiera sido más positivo".
"No va a haber impacto en ventas, sí en percepción"
Así las cosas, desde la industria comentan ya se les puso en aviso de que hay que "ponerse la pilas" para destacar.
Pero aunque consideran que el resultado obtenido es algo importante, dicen que a partir de eso no se puede dar un golpe de timón apresurado porque "nos podemos hundir".
Aunque está claro es que esto generó "bulla", sostienen que el tema no debiera tener mayor efecto. "No va a haber impacto en ventas, sí en la percepción. Un 15 o 20% del consumo de vinos sí se basa en los puntajes", cuenta otro actor que a esto agrega que debe lograrse que los vinos chilenos llamen la atención.
A mediados de año las viñas asociadas a Vinos de Chile y un grupo de otras independientes lideradas por VIGNO (Vignadores del Carignan) y MOVI (movimiento de Viñateros Independientes) enviaron o llevaron a Inglaterra los vinos que querían poner a prueba.
A eso se sumó una visita de Martin a nuestro país. En ambas instancias, según cuentan en la industria, él cató unos 800 vinos, visitó viñas, asistió a un semanario introductorio del producto y la producción nacional dictado por Pedro Parra y comió en restaurantes con tres o cuatro productores de vino diariamente.
Sin embargo, los resultados de esas actividades estuvieron lejos de lo que muchos de los actores de la industria hubieran esperado y el tema se convirtió en obligado dentro del rubro.
Martin, según dicen desde las viñas, bajó los puntajes de los vinos en tres puntos en promedio y además hizo una dura crítica a la industria. "En el informe que hizo no habló bien de Chile ni de la industria. No comparte el concepto industrial del vino. Dijo que teníamos poco entretenido que ofrecer, que éramos un poco aburridos", explican desde una reconocida viña.
Además de eso, el crítico dijo que esta era una industria dominada por las grandes viñas y con muchos productos para abarcar todos los segmentos del mercado y llenar góndolas de supermercados. "Lo que critica es que Chile ha jugado en un mercado seguro con vinos masivos y sin faltas, y que ha explorado poco la creación de vinos más personales, auténticos y diversos", explica el presidente de MOVI y socio de Bravado Wines, Felipe García , quien agrega que este es un buen "remezón" para preocuparse de cómo vendemos los vinos y de la importancia de que cuenten "una historia".
Con el informe, explican, el crítico dejó claro que no le gustan los merlot ni los carmenere ni que se promueva a esta última variedad como el emblema para nuestro país. Por otra parte, evidenció que sus cepas favoritas son los cabernet y los syrah.
Desde Vinos de Chile señalan que recibieron los resultados del proceso con "desconcierto, porque no hay consistencia" con lo que venía ocurriendo y agregan que están haciendo un análisis más detallado para entender lo que sucedió.
Entre los viñateros, aseguran que por los resultados da la sensación de que a Martin "no le gusta Chile ni le caemos bien" o que nos "tuviera mala". Sin embargo, según cuenta Felipe García, lo que dijo Martin era algo que otros ya habían dicho con "palabras más suaves".
Las viñas más grandes se llevaron la peor parte
A la crítica general, se sumaron los puntajes que el crítico les dio a los vinos que cató. Ahí también hubo sorpresas. "Eso fue desconcertante porque vinos con puntajes históricos de mucho más de 90 puntos como el carmenere Carmín de Peumo de Concha y Toro, ahora tienen puntajes de menos de 90 puntos", agrega otro viñatero.
Además, cuentan, muchos de los "caballitos de batalla" de las viñas obtuvieron puntajes de menos de 90 puntos que internamente no son considerados tan buenos.
Es más, dicen en la industria que las viñas grandes e importantes se llevaron la peor parte: Concha y Toro apenas logró dos puntajes de más de 90 puntos gracias a Don Melchor; de los 40 vinos que presentó Cono Sur sólo logró dos puntajes sobre 90 puntos e incluso uno de sus vinos recibió apenas 77 puntos.
Sin embargo, hay otros que resaltaron como el Seña Red Blend 2010, el syrah Trabun 2010 y el O. Founier Red Blend de 2008, que lograron los puntajes más altos.
Un poco más abajo, pero también con muy buenos resultados, quedaron varios vinos ligados a las empresas de Eduardo Chadwick (Seña, Viñedos Chadwick y Errázuriz); otros de viña Montes, como el Montes Alpha Malbec, el chardonnay Undurraga TH West Limarí, el pinot noir Leyda Lot 21 de 2011 o el carignan Bravado Old Vines Dry Farmed de 2009.
"Lo que sucedió nos movió el piso a todos. Algunos para bien, pero a la mayoría para mal", comentan desde una viña mediana.
La suerte que corrieron los chicos
Felipe García de MOVI cuenta que ellos siempre pensaron que los puntajes entregados iban a ser más "duros" este año porque marcaba el cambio de mano desde el crítico que durante años y hasta el reporte 2011 cubrió Chile. Y así fue, mientras ellos tradicionalmente obtenían, en promedio, 90 puntos, ahora eso bajó a 88,5.
Pero pese a esto, los vinos de la asociación, de otros independientes, y el trabajo que ellos hacen, fue bien valorado por la publicación. Tanto que Martín le dedicó páginas especiales a estas empresas, a las que definió como verdaderas "rosas en el pavimento".
Además, uno de los suyos logró uno de los tres puntajes más altos de la publicación. "Quedamos contentos con que se reconozca nuestro aporte. Siempre la idea nuestra fue ser un aporte a la imagen del país", explica García. Sin embargo, agrega que hubieran quedado "más contentos si es que el informe de Chile en general hubiera sido más positivo".
"No va a haber impacto en ventas, sí en percepción"
Así las cosas, desde la industria comentan ya se les puso en aviso de que hay que "ponerse la pilas" para destacar.
Pero aunque consideran que el resultado obtenido es algo importante, dicen que a partir de eso no se puede dar un golpe de timón apresurado porque "nos podemos hundir".
Aunque está claro es que esto generó "bulla", sostienen que el tema no debiera tener mayor efecto. "No va a haber impacto en ventas, sí en la percepción. Un 15 o 20% del consumo de vinos sí se basa en los puntajes", cuenta otro actor que a esto agrega que debe lograrse que los vinos chilenos llamen la atención.
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