2012/03/17

México paga el costo de oportunidad

El aumento de la cuota del país hacia el FMI solo representará una recomposición en el nivel de las reservas mexicanas, donde el único costo que la operación genera es lo que los economistas llaman un “costo de oportunidad”.



Para nadie es un secreto que los países emergentes quieren aumentar su voz y voto en un organismo clave en la actual coyuntura económica como el Fondo Monetario Internacional (FMI); lo que sorprende es la renuencia de las potencias económicas para mantener una estructura de gobierno que no sólo no representa el estado actual de sus principales prestatarios, sino que podría significar un riesgo para la propia financiación de la entidad.


En los últimos años las voces que piden una reforma estructural del FMI han tomado relevancia ante las severas críticas dirigidas al organismo, entre otros puntos, por la mayor representación relativa y poder de voto de los países de ingresos altos, en detrimento de los emergentes y de bajos ingresos.

Es en este sentido que países como China, Brasil y México, entre otros, evidenciaron a mediados del año pasado la necesidad de otorgar mayor relevancia a las economías emergentes, incluso los gobernadores de sus respectivos Bancos Centrales se encontraban entre los posibles candidatos para sustituir a Dominique Strauss-Khan, al final el mexicano Agustín Carstens fue quien compitió contra Christine Lagarde por la gerencia, no logrando reunir el apoyo de los países subdesarrollados y perdiendo ante la francesa que gozaba del apoyo de las potencias –principales tomadores de decisión en el organismo–.
La participación del país en relación con las cuotas totales del organismo pasará de 1.52 a 1.87, con lo que el poder de voto de México aumentará de 1.47 a 1.80%.


Por ello, la reforma de diciembre de 2010 –que traspasará más de 6% de las cuotas relativas a favor de los mercados emergentes y los países en desarrollo dinámicos– se presenta como una oportunidad para combatir la sobrerrepresentación de los europeos y ajustar al alza el peso de los emergentes en las decisiones del organismo.

De esta manera, el traspaso combinado entre las modificaciones de 2008 y 2010, una vez que entren en vigor, significarán aproximadamente 9% de estas cuotas a los países emergentes y en vías de desarrollo. Además, de que se protegerán las cuotas relativas y el número de votos de los países más pobres del FMI.

El objetivo, cuando ambas reformas se hayan implementado, es que el régimen de representación del FMI reflejará la fisonomía actual de la economía mundial. O como dijera Strauss-Khan en su momento: “Ahora los 10 principales accionistas realmente representarán a los 10 principales países del mundo, a saber, EU, Japón, los cuatro mayores países de Europa y las cuatro economías del grupo BRIC”.

Al respecto, los analistas coinciden en que esta modificación aumentará el poder de decisión en el organismo de los países emergentes y en desarrollo, además de que disminuirá el peso relativo de los avanzados, sobre todo de los europeos, que están sobrerrepresentados.
Así, China, Brasil, la India, Rusia –los llamados BRIC– y México incrementarían su participación relativa dentro de las 15 economías con mayor peso en la estructura de decisión del FMI.

El caso de México –que se ha mostrado a favor de esta reforma para tomar mayor peso en el organismo– es ejemplo de lo que una nación emergente obtendría. 

Al pasar de 3 mil 625.7 millones de Derechos Especiales de Giro de cuota –cada 100,000 DEG significa un voto adicional– a 8,912.7 millones, lo que equivale a aumentar la contribución de 5,710.5 millones de dólares a 14,037.7 mdd, la participación del país en relación con las cuotas totales del organismo pasará de 1.52 a 1.87, lo que implica subir de la posición 16 a la 14, además de que el poder de voto aumente de 1.47 a 1.80%.

En términos del balance del Banco de México, el aumento de la cuota sólo implicará un movimiento contable, ya que los DEG también forman parte de los activos de reserva oficiales que a su vez conforman las reservas internacionales del país.

Una vez que se eleve la cuota, lo único que sucederá es que el monto de reservas del país en moneda extranjera se reducirá en 8,867 mdd, y al mismo tiempo el monto de reservas en DEG –pero expresadas en dólares– se elevará en la misma proporción.

Actualmente, las reservas internacionales del país en moneda extranjera se ubican en niveles históricos, por lo que el alza en la aportación de México ante el FMI se puede afrontar fácilmente, luego de que en la semana que se aprobó el incremento de la cuota estos recursos alcanzaron 148,848 mdd, nivel máximo récord.
Las reservas internacionales del país en moneda extranjera se ubican en niveles históricos (148,848 mdd), por lo que el alza en la aportación de México ante el FMI se puede afrontar fácilmente.
En realidad, desde 2009 las reservas internacionales del país han estado en franca subida y desde ese momento han estado marcando cada vez nuevos niveles máximos históricos. 

A finales de 2011 las reservas del país en moneda extranjera ya superaban los 140,000 mdd, nivel muy superior a la reservas que poseen países desarrollados como Reino Unido (que tiene reservas por poco más de 126,000 mdd), Canadá (con 65,000 mdd), Holanda (53,000 mdd) o España (44,000 mdd).
De este modo, la mayor cuota del país ante el FMI solo representa una recomposición en el nivel de las reservas del país, donde el único costo que la operación genera es lo que los economistas llaman un “costo de oportunidad”.

A diferencia de las reservas en moneda extranjera, los recursos del país en DEG están “depositados” en el FMI y éstos estarán disponibles para las necesidades del organismo, como un rescate mayor para Europa impidiendo el uso “interno” de esos recursos.

Éste fue el punto que generó controversia cuando se aprobó el aumento a la cuota. Pero la polémica también se ha tenido respecto al uso de las reservas internacionales del país en general.

Un nivel alto de reservas genera solidez económica y mayor estabilidad financiera, pero no necesariamente mejora las condiciones crediticias ni apoya el crecimiento económico.

Lo que señala la teoría es que en el corto plazo los beneficios de tener reservas altas son mayores que los costos. Pero los costos de tener altas reservas podrían ir apareciendo a mayor plazo. Entre éstos se encuentran los costes de esterilización, oportunidad, de balance, entre otros.

Pero por ahora, el gobierno optó por el que sus altas reservas le den el beneficio de tener una mayor participación, aunque marginal, en las decisiones que tome el organismo internacional, además de que en el futuro pueda acceder a mejores condiciones para ejercer sus derechos como miembro y por ende ampliar su acceso a los recursos en general del FMI, en caso de ser necesario.

El fondo de la reestructura
Para los estudios de las reformas del Fondo, las modificaciones a las cuotas constituyen solo un retoque cosmético en sus interiores, lejos de enfocarse en la reestructuración de sus cimientos.

En este sentido, más allá del aumento de la representatividad de los países subdesarrollados en la estructura de gobierno, se tiene que analizar la conveniencia de replantear la lógica del funcionamiento actual de la institución que gira totalmente alrededor del sistema de cuotas. De no ser así, advierten los analistas, los cambios propuestos en esta materia sólo lograrán que algunas naciones tengan más peso en la toma de decisiones, pero permanecerá latente la contradicción entre la necesidad de financiamiento de la mayoría de los países y las limitaciones que impone su cuota.

Por Diego Sosa/Erick Zúñiga
http://elsemanario.com.mx

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