El presidente de EE.UU. se reunió con líderes de oposición para acordar cómo recortar el gasto y agilizar tratados de libre comercio.
Leonardo Ruiz Pereira
La administración de Barack Obama presentará el lunes una propuesta presupuestaria que incluirá una serie de nuevas iniciativas para aumentar la competitividad y reducir el déficit. Las autoridades ya comenzaron a buscar terreno común con los republicanos.
Además, la Casa Blanca anunciará hoy su plan de reforma para el mercado de la vivienda basado en tres puntos clave. Uno de ellos es eliminar o reducir el rol de las hipotecarias patrocinadas por el gobierno, a las que se atribuye haber contribuido a inflar la burbuja inmobiliaria que desató la crisis.
Los líderes republicanos de la Cámara de Representantes de EE.UU. se mostraron optimistas de poder trabajar con el gobierno para recortar el gasto, después de un almuerzo con Obama el miércoles en la Casa Blanca. “Pienso que quedó bastante claro. El presidente quiere encontrar algo de terreno común”, declaró el republicano y líder de la Cámara, John Boehner, mencionando también los tratados de libre comercio con Corea del Sur, Panamá y Colombia como áreas donde podría haber acuerdos.
El portavoz de gobierno, Robert Gibbs, dijo que Obama había coincidido con sus invitados en la necesidad de reducir el gasto público y frenar el déficit, tras señalar que el gobierno estaba intensificando sus esfuerzos en materia de comercio exterior.
No obstante, se anticipa una dura lucha para la aprobación del presupuesto. Demócratas y repúblicanos coinciden en la necesidad de recortar el gasto del gobierno para atacar el déficit, que la Oficina Presupuestaria del Congreso calcula que podría llegar a US$ 1,5 billón (millón de millones) este año, pero están en desacuerdo sobre qué áreas recortar.
En paralelo, la administración Obama planea revelar hoy tres propuestas para reducir el rol del gobierno en el respaldo a las hipotecas de viviendas en EE.UU.. El anteproyecto llega más de dos años después de que Fannie Mae y Freddie Mac fueran intervenidas por la administración Bush para evitar su colapso.
Las dos empresas patrocinadas por el gobierno, culpadas por miembros republicanos estadounidenses de contribuir a la burbuja inmobiliaria, debían asegurar la liquidez en el mercado hipotecario de viviendas de EE.UU., comprando hipotecas. Pero la crisis dejó al descubierto el conflicto que plantean empresas de propiedad privada, pero con una garantía implícita del estado.
La idea de la administración Obama es que el sector privado juegue un “rol dominante” en el futuro sistema financiero de viviendas. Cualquier cambio a la actual estructura financiera de viviendas tendría que ser aprobado por el congreso estadounidense.
El plan más agresivo de las propuestas elimina Fannie Mae y Freddie Mac y deja a la Administración Federal de Vivienda como la única vía para las hipotecas respaldadas por el gobierno. Una opción intermedia le da un rol a las hipotecas gubernamentales en tiempos de estrechez económica y la tercera opción permitiría al gobierno involucrarse, pero significativamente menos que hoy en día.
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