El presidente del Banco Mundial lanzó ayer la polémica propuesta de volver a un patrón oro modificado, lo que provocó críticas inmediatas, a pocos días de la cumbre de líderes del Grupo de las 20 naciones más industrializadas y emergentes (G20) en Corea del Sur.
Haciendo referencia a la guerra cambiaria que iniciaron los gobiernos mundiales para hacer frente al desplome del dólar, Robert Zoellick escribió en el periódico Financial Times que se necesita un sucesor para el sistema que llamó "Bretton Woods II" de tipo de cambio flotante, que ha predominado desde 1971.
Según Zoellick, ex funcionario del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y presidente del Banco Mundial desde 2007, "el sistema debería considerar emplear el oro como punto de referencia internacional para las expectativas del mercado sobre inflación, deflación y los valores futuros de las divisas".
Los precios del oro han subido desde cerca de US$ 200 hace una década a US$ 1.400 hoy. El rápido aumento del precio de los años recientes refleja los temores de que las políticas poco convencionales de los bancos centrales generen inflación.
Sin embargo, los precios al consumidor han caído en la mayoría de las economías industrializadas desde que comenzó la crisis financiera global.
Reacciones inmediatas
La propuesta de Zoellick provocó diversas reacciones. La más dura de ellas llegó de parte del profesor de economía de la Universidad de California Berkeley, James Bradford DeLong, quien calificó de "tonto" colocar las monedas mundiales en paridad con un activo que no se puede controlar.
"Lo último que la economía mundial necesita en este momento es otra fuente de deflación", escribió en su blog. Zoellick "realmente podría ser el hombre vivo más estúpido", agregó.
El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, afirmó que los banqueros centrales reunidos en Basilea no habían discutido el uso de oro. "Recuerdo que esa idea la mencionó hace mucho tiempo Jim Baker cuando fue Secretario del Tesoro (de EE.UU.) en los "80. No tengo comentarios", dijo.
La propuesta podría ser parte de la agenda de la reunión del G20, la que, según Zoellick, se presenta como una prueba de la cooperación internacional, una oportunidad para que los países lleguen a acuerdo en agendas paralelas de reforma estructural.
DiarioFinanciero.com
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