2009/01/26

Preocupa en EE.UU. el tiempo que llevará hasta que se vean los efectos del Plan Obama

Aún mientras evalúa sus opciones para reparar el sector financiero, la administración del presidente Barack Obama en Estados Unidos está presionando para lograr que el mayor estímulo fiscal de la historia sea aprobado en el Congreso y convertido en ley a principios del próximo mes.

El Plan de Recuperación y Reinversión presentado por los demócratas en la Cámara de Representantes, el cual refleja en general la opinión del nuevo gobierno, incluye US$ 550.000 millones de programas de gasto y US$ 275.000 millones en deducciones impositivas.

El proyecto es un paquete híbrido que busca fortalecer la demanda, mientras financia inversiones diseñadas para elevar el potencial de crecimiento económico del país a largo plazo.

“La estrategia del presidente tiene tres partes”, explicó un alto funcionario del gobierno. “La primera apunta a reactivar la economía, protegiendo o creando más de tres millones de empleos; en segundo lugar, a proteger a los más afectados por la recesión; y tercero, en el proceso de creación de empleo, hacer el tipo de inversiones que fortalecen la economía en los próximos años”.

El viernes Obama se mostró confiado en que su propuesta de estímulo fiscal sería aprobada a mediados de febrero, luego de que los líderes del Congreso anunciaran renovados compromisos de trabajar en el plan con sus partidos.Sin embargo, con el consumo privado y la inversión en caída libre y los medios monetarios para sostener la economía ya casi en su máxima expresión, la mayoría de los economistas cree que el gobierno debería tratar de brindar soporte a la demanda.

Pero el estímulo fiscal que tendría esa misión carece de orden y es incierto. Los economistas discrepan en cuanto a si la administración tiene la combinación correcta de medidas relacionadas con los impuestos y el gasto.

Y dudan de la velocidad con la que el impulso reactivará la economía y del valor en dinero que ellas representan.Del lado de la izquierda, críticos como Paul Krugman sostienen que el plan “no es lo suficientemente grande” y que debería enfocarse totalmente en el gasto público porque opina que es poco probable que las deducciones fiscales incrementen la demanda.

Del lado de la derecha, expertos como Greg Mankiw, ex presidente del Consejo de Asesores Económicos de George Bush, sostiene que hay “grandes razones para dudar” si la economía necesita un gran incremento del gasto público.

Cree que sería mejor implementar un alivio fiscal importante con efecto rápido.La pelea política en el Congreso se centra en la combinación de gasto y alivio fiscal.

El mayor componente de los planes de gasto son las transferencias a gobiernos locales y estatales, lo que probablemente evite despidos a gran escala que, de lo contrario se producirían, pero no crearán muchos puestos de trabajo nuevos.

Desde el punto de vista fiscal, algunos republicanos sugieren suspender los impuestos laborales, lo que daría ayuda inmediata a los trabajadores y un incentivo para que los empleadores contraten.

Otros proponen suspender el impuesto a las ventas. Pero la gente verá el impacto recién en algunos meses y ciertos beneficios surgirán al final del ejercicio financiero. En términos económicos, los republicanos aseguran que tomará demasiado tiempo para que el plan surta efecto.

La administración insiste en que el plan comenzará a funcionar rápidamente “El anticipo de dinero para los gobiernos estatales y locales ya está evitando despidos.

Los recortes de impuestos a las empresas darán fruto bastante rápido y, ya está elevando la inversión”.

Con el alivio fiscal para los individuos, “las personas con bajos recursos saldrán a flote rápidamente”.

Sin embargo, si bien el plan quizás mejore las expectativas instantáneamente, el impacto del gasto se verá recién en julio o agosto.

La mayoría de los economistas de Wall Street cree que en un escenario con tasas de interés en cero y recursos subutilizados, la política fiscal debería ser relativamente efectiva.

Es difícil predecir cuál será el impacto del estímulo
El impacto del estímulo fiscal es difícil de predecir porque hay muy pocos paralelos históricos.


Muchos ven similitudes con los programas de obras públicas implementados por Franklin D. Roosevelt durante la Gran Depresión.

Pero el gasto anterior a la guerra en Estados Unidos no fue tan financiado con déficit. Christina Romer, presidente del Consejo de Asesores Económicos, una vez escribió que “la política fiscal tuvo poca incidencia en el término de la Depresión, aunque aclaró en el Congreso que la lección “no era que la política fiscal no funcionó sino que realmente no se hizo el intento”.

Otros ven paralelismos con los paquetes de estímulo fiscal utilizados por Japón en los ‘90. Los planes amortiguaron la desaceleración económica en ese país pero incluían inversiones con un valor económico que se extendía poco en el tiempo y destruían las finanzas públicas.

Sin embargo, el alivio sólo temporal que se logró en Japón no significa que un estímulo no puede funcionar en Estados Unidos junto con otras políticas.

Un alto funcionario de la administración sostuvo que forma parte de un esfuerzo de tres patas para combatir la crisis del crédito. “Las tres partes –vivienda, sector financiero y la economía agregada– interactúan entre sí. “Un paquete fiscal significativo podría brindar un impulso sustancial a la actividad económica” dijo Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal.

“En mi opinión, sin embargo, las acciones fiscales probablemente no promuevan una recuperación duradera, a menos que vayan acompañadas de fuertes medidas para estabilizar más y fortalecer el sistema financiero”.

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