2008/12/12

Banco Central mantiene tasa en 8,25% pero adelanta que vendrán recortes

En línea con las expectativas de gran parte del mercado, el Consejo del Banco Central decidió ayer mantener la Tasa de Política Monetaria en 8,25%, aunque advirtiendo que vendrán bajas.

Entre los motivos que llevaron a la autoridad a tomar la decisión de no mover la tasa de instancia por tercera ocasión consecutiva están los altos niveles que sigue mostrando la inflación subyacente y algunos riesgos que persisten, como la depreciación del peso.

Para el instituto emisor estos elementos habrían pesado más que la evidencia de que expectativas de inflación de mediano plazo se han estado reduciendo rápidamente y el anticipo de una mayor desaceleración de la actividad en los próximos trimestres.



Escenario externo

La visión del Banco Central durante los últimos meses, incluyendo la entregada ayer en el comunicado de la
reunión, dista mucho de las expectativas que el organismo tenía hasta mediados de septiembre, debido al fuerte cambio de escenario producido por la crisis económica mundial.

Así, en la primera reunión del instituto emisor desde la actualización de sus proyecciones macroeconómicas -realizadas el 14 de noviembre pasado-, se dibujó un panorama similar al de esas estimaciones, incluyendo la existencia de altas tensiones en el acceso al crédito y en los mercados bursátiles.

Además, la institución advirtió que los últimos datos conocidos “confirman una desaceleración significativa de la economía global”, lo que ciertamente tendrá impacto en el país.

El primero de esos efectos está dado por los menores precios de los commodities, los que están ayudando a revertir la alta inflación, principalmente por la baja del petróleo.

De hecho, el Indice de Precios al Consumidor de noviembre mostró una variación mensual de -0,1%, gracias a los sucesivos recortes en el precio de la bencina, situación que se repetiría en diciembre, para cuando se espera que nuevamente la inflación muestre una baja.

Con esto, a noviembre la inflación anualizada llega a 8,9%, un punto porcentual menos que en octubre, lo que a juicio de algunos economistas era una señal clara de la evolución que tendrán los precios, dando espacio para un recorte en la tasa.

Pero el Central pensó distinto. La institución reconoció que “las distintas medidas de inflación siguen elevadas”, las que son sinónimo de que el incremento en el nivel de precio es más persistente.

El IPCX, que excluye de la medición los combustibles y las frutas y verduras frescas, tuvo en noviembre un aumento mensual de 0,6%, con lo que en 12 meses llegó a 9,5%, su nivel más alto desde enero de 1995.



Dólar y crecimiento

Por primera vez desde la reunión de mayo, el Banco Central se refirió ayer -aunque brevemente- a la situación cambiaria, dando cuenta de una depreciación del peso, lo que sería, a juicio de analistas del mercado, otra de las razones para no bajar el tipo rector en esta ocasión, ya que seguiría siendo un elemento de presión inflacionaria.

Ligado a esta situación del tipo de cambio, el instituto emisor indicó que los componentes importados de la demanda interna están en niveles menores de lo previsto. Tanto así, que en noviembre las importaciones cayeron por primera vez en cinco años, con una fuerte baja de los bienes de consumo durables, los que generalmente son los primeros productos que ven afectada su demanda cuando la economía pierde ritmo.



Bajando la cuesta

En este marco de mayor desaceleración y menores expectativas de inflación futura, el Central cambió el sesgo de la política monetaria, pasando de uno neutral mostrado en noviembre a uno expansivo.

Esto, al asegurar que lo más probable es que “se iniciará un proceso de relajamiento monetario”, aunque a un ritmo que dependerá de la evolución de las perspectivas de inflación.

En el mercado afirman que con esto se pavimenta el camino para una reducción en enero.

Las señales sobre las reducciones que se vienen

“En el ámbito externo, el acceso al crédito y los precios de los activos siguen

reflejando altas tensiones. Los datos más recientes confirman una desaceleración

significativa de la economía global. Los precios de los productos básicos, en

particular los del cobre y el petróleo, han vuelto a caer”. En el comunicado del pasado 13 de noviembre, el Banco Central indicó que “las medidas adoptadas por diversos bancos centrales y autoridades gubernamentales han logrado evitar escenarios más extremos, aunque el acceso al crédito y los precios de los activos siguen reflejando altas tensiones”.

En dicha oportunidad, también se refirió a una desaceleración y caída en los precios de los productos básicos.

“En el plano interno, la información disponible para los componentes importados de la demanda interna muestra niveles menores a los previstos, mientras la actividad se mantiene en una trayectoria de desaceleración”. En tanto, en su comunicado anterior el ente emisor señaló que “la información disponible de actividad para el segundo semestre es coherente con una expansión anual mayor que en la primera mitad del 2008, pero en una trayectoria de desaceleración. Aunque la demanda interna continúa creciendo a tasas interanuales elevadas, se aprecia un menor dinamismo en algunos componentes del consumo durable.

“El desempleo se ha mantenido estable y persisten condiciones crediticias estrechas”. En este punto no hubo cambios en comparación al comunicado de noviembre.

“En noviembre, debido al menor precio de los combustibles, la inflación mensual fue negativa, pero las distintas medidas de inflación subyacente siguen elevadas. Por su parte, el peso se ha depreciado, mientras que la dinámica salarial sigue ajustada a patrones históricos y las expectativas de inflación de mediano plazo se han reducido”. A diferencia del comunicado pasado donde el Central sostuvo que “en octubre la inflación mensual fue alta y las distintas medidas de inflación subyacente siguen elevadas. Por su parte, la dinámica salarial continúa ajustada a patrones históricos y las expectativas de inflación de mediano plazo se han reducido”.

“El Consejo estima que, en el escenario más probable, se iniciará un proceso de relajamiento monetario, cuyo ritmo dependerá de las perspectivas para la inflación. Con ello, el Consejo reafirma su compromiso de conducir la política monetaria de manera de reducir la elevada inflación actual hacia 3% en el horizonte de política”. En noviembre, el Central abordó su compromiso, pero no adelantó recortes en el tipo rector.

http://www.df.cl

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