2008/11/07

Alberto Ramos: "Las crisis no duran para siempre y ésta tampoco lo hará"

Pese a las volatilidades, esta crisis financiera sirve como una oportunidad para diferenciar aquellos mercados con políticas económicas sustentables de aquellos que funcionan como un verdadero experimento populista.

Con estas palabras el vicepresidente y economista jefe para Latinoamérica del banco de inversión Goldman Sachs, Alberto Ramos, entregó su visión de cómo la región puede sacar provecho al colapso de los mercados internacionales del último año.

“Ciertamente, han sido eventos extraordinarios, pero las crisis no duran para siempre y ésta tampoco lo hará. Sin embargo, la buena noticia es que habrá otra crisis, y es una buena noticia porque son eventos recurrentes, y las contracciones de los ciclos no son aberraciones. Hay ciclos económicos en economías socialistas, en economías capitalistas, en los mercados abiertos y cerrados. Es parte de la naturaleza humana”, explicó Ramos.

Y será en este nuevo escenario que las economías latinoamericanas pueden hacer la diferencia. “El mundo que debe enfrentar Latinoamérica es definitivamente muy distinto al anterior a esta crisis. Será un período muy desafiante para la región, pero también permitirá discriminar mejor a las economías buenas de las otras”, enfatizó.

El economista aseguró que “es muy fácil tener amigos cuando todo va bien. Pero ahora es el momento para demostrar cuán convincentes son las políticas de estos países”.

De hecho, precisó que casi todas las administraciones actuales fueron elegidas hace cinco años -en promedio-, en medio del mejor ciclo económico de la historia de la región, por lo que sólo han enfrentado periodos de abundancia, y nunca una desaceleración en la economía mundial. Por lo mismo, advirtió que aquellos que deban realizar ajustes económicos se verán obligados quizás a adoptar políticas “impopulares”.

“Quizás veamos una fuerte diferenciación entre países con políticas ortodoxas convencionales como Chile, Brasil, Perú y Colombia, de países que sólo son experimentos ideológicos que se vieron extendidos por el boom de los commodities” entre 2003 y 2007.

Así, Ramos manifestó un “moderado optimismo” respecto a cómo impactará la crisis en Latinoamérica.



Diagnóstico regional

Ramos inició su exposición explicando que la región se benefició de uno de los escenarios externos más extraordinarios de la historia económica, que se extendió entre 2003 hasta el primer trimestre de 2007.

Incluso destacó que “la calidad de la deuda de los países latinoamericanos mejoró” durante ese periodo. Las cuentas corrientes pasaron a tener superávit, aunque pequeños, en 2003 (la primera vez en 35 años) y estos mejoraron continuamente hasta fines de 2007.

Sin embargo, la historia latinoamericana está marcada por ciclos de grandes alzas y un crecimiento económico mediocre, sentenció Ramos. Ello porque la tasa promedio de 5% que acumuló entre 2004 y 2005 ciertamente superó el promedio de 2,7% de las últimas dos décadas, pero es “insuficiente” para la realidad económica actual.

“Se aceleró a un ritmo por encima de la tendencia. Pero la discusión aquí es si la tasa que se alcanzó es la que necesita la región, y la respuesta es que es insuficiente. Latinoamérica sigue por debajo de otros bloques. Por eso todavía no hemos logrado un buen crecimiento. Un 5% no es el mejor ritmo”, enfatizó.

Incluso lamentó que en promedio en la región se siga invirtiendo un 22% del PIB, uno de los más bajos en el mundo. Y dio como ejemplo que los mercados emergentes en promedio invierten más de 30% de su PIB y Asia supera el 48%.

Por eso, enfatizó que el mayor crecimiento no vendrá por magia. “No hay una táctica a lo David Copperfield para crecer más. Lo que se necesita es inversión. Y es todavía insuficiente que se crezca 5% y se invierta 20% del Producto. Esto es lo que invierte África como región. No tengo nada contra África, viví allí un tiempo, pero no es el nivel óptimo para Latinoamérica”, insistió.

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