2019/05/13

Momentos complicados en nuestro país

México Complicado.
Definitivamente, como empresarios e industriales estamos viviendo momentos complicados y, cuando menos en mi caso, difíciles de entender y predecir hacia dónde enfocar el rumbo del negocio al no tener visibilidad del futuro. Generalmente lo que hace un Director General o Presidente de un Consejo de Administración es evaluar los riesgos y oportunidades, de esta manera, en la medida que se logre ser más asertivo, es obvio que la probabilidad de que las acciones se implementen tendrán una mayor probabilidad de éxito.
Por eso, me parece que lo más peligroso es quedarse pasmados, seguir trabajando como si todo siguiera igual y dejar que las circunstancias tan peculiares de esta nueva etapa del país determinen nuestro futuro.
Ante este cambio de escenario, se ve venir una contracción de la actividad económica, restricción en el crédito bancario y, por lo tanto, falta de liquidez para trabajar; por supuesto los más débiles serán afectados y lamentablemente el mercado acelerará su decantamiento, habrá cada vez menos empresas, pero más grandes y más fuertes.
¿Cómo hacerle para estar entre los que se van a quedar? Ojalá que no, sin embargo, veo a muchos negocios pequeños y medianos cerrando o quebrando; si les seguimos dando crédito, el riesgo de perder la cuenta será más alto.
Por ejemplo, analizando al dueño de una tienda, el Sr. está acostumbrado a un gasto mensual, colegiaturas, rentas, seguros, sirvienta, etc., y así, la realidad es que resulta muy difícil que esté dispuesto a bajar su nivel de vida y, por ende, sus gastos, de modo que tarde que temprano empieza a comerse la tienda y por supuesto a la larga perderemos la cuenta. Más vale cancelarles el crédito a tiempo y mejor venderles a quienes sabemos que tenemos menor riesgo.
Si todos hacemos esto, desafortunadamente habría menos jugadores, aunque más fuertes, por esta razón tenemos que asegurarnos que nuestros clientes y proveedores nos perciban que seremos de los sobrevivientes.
La receta es dolorosa, pero me parece que no hacerlo nos pondrá en riesgos inaceptables.
Habrá que cuidar muchísimo el flujo, las inversiones que no sean indispensables posponerlas, eliminar el crédito a los clientes que no se vean totalmente seguros, bajar los inventarios, aunque perdamos la venta, apretar el gasto y no contratar gente nueva salvo en casos excepcionales.
En general, creo que es necesario agazaparse y esperar a que pase la tormenta.
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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