2016/05/19

Japón se salva de la recesión técnica pero su economía pende de un hilo

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Por JOSE LUIS DE HARO 

El ejecutivo de Shinzo Abe, primer ministro nipón, respiró aliviado al conocerse que el país creció un 0,4% en los tres primeros meses del año cuando se compara con el trimestre anterior. Un hecho que permitió a Japón corregir la contracción previa y evitar ser pasto de la recesión en un momento en que la fortaleza del yen y los estímulos implantados por el Banco de Japón, que incluyen tipos de interés negativo, eran cuestionados por el mercado. De hecho, en su tasa interanual, la tercera mayor economía del mundo avanzó un 1,7% entre los meses de enero y marzo de este año.
Sin embargo, los retos y la vulnerabilidad de la economía japonesa son evidentes. El consumo privado consiguió sólo una débil recuperación respecto a su caída del trimestre previo, por lo que los datos mantienen vivas las expectativas del mercado de que el primer ministro Shinzo Abe retrasará un alza de impuestos prevista para el próximo año, dijeron analistas.
"Hay fuertes rumores de que el Primer Ministro Abe está estudiando aplazar la próxima subida del IVA programada para abril del próximo año. Esperamos que los datos publicados inclinen la balanza a favor del aplazamiento para evitar golpear a la economía con otra ronda de ajuste fiscal", explica Keith Wade, economista y estratega jefe de Schroders. "Es probable que esta decisión se anuncie durante la próxima reunión del G7. Japón es anfitrión del evento y está dispuesto a promover un impulso coordinado de las políticas presupuestarias, dadas las limitaciones de las políticas monetarias. También se muestra favorable a potenciar el gasto presupuestario en los próximos meses. El retraso de la subida del IVA reforzaría su compromiso con la causa, aunque dudamos que otros países sigan su ejemplo", añade.
El consumo privado, que representa a un 60% del PIB, subió un 0,5 por ciento, más que el doble que la media estimada por el mercado, debido a que los hogares aumentaron su gasto en televisores, alimentos y recreación, mostraron los datos. Pero el repunte no compensó la caída de un 0,8% del trimestre previo. Tanto la demanda local como la internacional sumaron 0,2 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, en parte gracias a un alza de un 0,6% de las exportaciones.
Desde la consultora IHS Global Insight, su economista para la región Harumi Taguchi considera que "la demanda interna seguirá siendo débil y la economía podría volver a contraerse ligeramente en el trimestre en curso debido al impacto del terremoto Kumamoto". Dicho esto, los expertos consideran que los trabajos de reconstrucción podrían contribuir a una recuperación en la segunda mitad del año. Aún así, el fortalecimiento del yen y la débil demanda, tanto interna como externa, acabará haciendo mella en los beneficios empresariales y por tanto en la inversión de capital de las compañías niponas.
Al mismo tiempo, pese a que la tendencia alcista de la compensación de los trabajadores es compatible con la perspectivas de crecimiento e inflación que coteja el Banco de Japón, si los beneficios empresariales sufren esto afectaría a su vez a los salarios. Es por ello que la presión deflacionaria de una débil demanda y los bajos precios de importación podría llevar al gobernado del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, a tener que implementar medidas de relajación monetaria adicionales.
El pilar de la tímida recuperación en Japón seguirá estando marcada por el sector público, que seguirá contribuyendo al crecimiento especialmente después de que el gobierno aprobase un presupuesto suplementario de 7.000 millones de dólares para la reconstrucción tras el seísmo. Este colchón beneficiará el crecimiento en el segundo trimestre de 2016. Sin embargo, la demanda seguirá siendo vulnerable en un momento en que la economía mundial sigue sin experimentar un impulso en expansión.
"Incluso si el gobierno decide posponer la próxima subida del IVA por un año, la decisión sólo animaría a la economía temporalmente", indica Taguchi, quien opina que este retraso sólo sería productivo a largo plazo si Abe "acelera las reformas estructurales y reduce las cargas que dificultan crecimiento sostenible".
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