2016/04/25

Cauteloso optimismo: tres miradas de Wall Street sobre el posible próximo presidente de Brasil

Analistas de Barclays, Wells Fargo y Goldman Sachs evalúan la figura del vicepresidente Michel Temer, quien asumiría el mando si Dilma Rousseff enfrenta un juicio político.

Por Ignacio Gallegos
Cauteloso optimismo: tres miradas de Wall Street sobre el posible próximo presidente de Brasil
Los ojos del mercado están puestos actualmente sobre el vicepresidente de Brasil, Michel Temer, quien la semana pasada asumió el gobierno en forma interina, mientras la mandataria, Dilma Rousseff, se encontraba de visita en Nueva York.
El ex diputado de 75 años de edad podría asumir pronto el cargo de forma más permanente. Si el Senado decide iniciar un juicio político contra Rousseff, la presidenta sería suspendida de sus funciones y el gobierno quedaría en manos de Temer durante los siguientes seis meses. Y si la jefa de Estado es destituida definitivamente, él y el equipo que conforme quedarían a cargo hasta el fin del actual período, con la difícil misión de sacar al país de la peor recesión en su historia y devolverlo a la senda del crecimiento.
Sin embargo, aunque el proceso de impeachment avanza en el Senado,Temer no tiene asegurada la entrada al Palacio de Planalto. La policía brasileña investiga, por orden del Supremo Tribunal Electoral (STE), un presunto financiamiento ilegal de la campaña presidencial de 2014, en la llamada operación Lava Jato. Aunque la operación está enfocada en personas cercanas a Rousseff, también involucra a miembros del PMDB, el partido de Temer, y podría implicarlo a él. Hasta ahora sólo ha sido citado a declarar en calidad de testigo, pero el mercado reconoce que también está expuesto a un riesgo judicial.
Desafíos y fortalezas
Un informe de Eurasia Group destaca las expectativas de que, en caso de asumir, Temer forme un equipo amigable con el mercado, buscando “generar credibilidad, algo que el vicepresidente considera vital para su sobrevivencia política (...) Para construir una mayoría cómoda, Temer tendrá que compartir el poder con varios partidos más pequeños, pero su estrategia apunta a recortar una decena de ministerios para llegar a veinte. La dificultad será hacerlo sin perjudicar sus posibilidades de manejar una coalición diversa”.
Un reporte de Oxford Economics manifiesta que “un gobierno de Temer implementaría un ajuste macro para corregir los muchos desequilibrios que la economía ha acumulado como resultado de las políticas populistas del PT (...) Habrá que esperar para ver si Temer podrá formar una coalición lo suficientemente fuerte para lograr la aprobación de estas medidas y su impacto es difícil de cuantificar previamente”.
El autor del documento, el analista Marcos Casarin, sostiene que Temer “traería un cambio fuerte en la política fiscal, en un movimiento hacia la austeridad. Si eso genera crecimiento o no, creo que sí, pero en el largo plazo. En el corto plazo, son políticas contraccionistas, no hay cómo escapar de eso”.
Si el país más poblado de Latinoamérica vuelve a crecer, dice Casarin, será lento. “Este año está perdido: vamos a tener cerca de 4,4% de contracción del PIB. El año que viene aún veo una recesión más ligera. En 2018 sí podríamos tener un crecimiento positivo, pero todavía muy por debajo de 2013, que fue el último año que la economía creció”, señala.
Donde sí ve mejoras es en la relación de Planalto con el Congreso brasileño. “Temer es menos ideológico, más pragmático. Va a tener más apoyo de otros partidos para implementar medidas macroeconómicas”, sostiene Casarin, y agrega que “no es muy difícil ser mejor que Rousseff en la habilidad política”.

EL SIGUIENTE EN LA LÍNEA DE MANDO
Lideraba el mayor partido político. Hasta este mes, Michel Temer presidía el PMDB, que tiene la mayor presencia en ambas cámaras del Congreso. Dejó el cargo para distanciarse de las investigaciones en torno al colectivo.

Conocido en el ámbito legislativo. El hoy vicepresidente fue electo como diputado por el PMDB en seis períodos. En tres oportunidades, ejerció la presidencia de la Cámara de Diputados.

Temor por su rol en Lava Jato. Las investigaciones en torno a un desvío de dineros desde la petrolera estatal Petrobras incluyen a miembros del PMDB y podrían, eventualmente, alcanzarlo. El mercado reconoce ese riesgo.
"SALDRÁ DE LA RECESIÓN, PERO NO GRACIAS A LA NUEVA ADMINISTRACIÓN"
El jefe de estrategia global de mercados de Wells Fargo Paul Christopher considera que los problemas del país más poblado de Latinoamérica van más allá de su política. "Tiene mucho más que ver con la economía global. Creemos que los problemas fundamentales de Brasil van más allá de su administración. Lo fundamental es la falta de competitividad de la industria brasileña, en un ambiente en que los precios de las materias primas no tienen perspectivas de rebotar", dice.

- Temer asumiría la tarea de reducir el gasto fiscal. ¿Cree que logrará hacerlo?

- Ese es un problema de largo plazo que una administración nueva tendrá dificultades para enfrentar. Esa nueva administración tendrá que luchar para obtener apoyo político. En un país como Brasil, donde la economía está débil, hay una fuerte presión por gastar, pero los ingresos fiscales son más bajos. El déficit siempre será un problema crónico en ese ambiente.

- ¿SE PODRÍA ESPERAR UN AUMENTO DE IMPUESTOS?

- Esa sería una forma de manejarlo. El problema es que, si bien ayuda a reducir el déficit, también desacelerará más la economía.

- ¿Cree que una nueva administración tendrá tiempo de hacer cambios importantes?

- No creo que haya suficiente tiempo, sin un mandato fuerte, para hacer mejoras. Creo que Brasil saldrá de la recesión económica, pero no creo que sea por la nueva administración: dependerá de una estabilización del precio de las materias primas.
"ES INGENUO PENSAR QUE UN GOBIERNO PODRÁ CAMBIAR MUCHO EN TAN POCO TIEMPO"
El analista de Barclays Bruno Rovai cree que, de materializarse, un gobierno de Temer "probablemente, sea un gobierno turbulento. En el área social, tenemos un país dividido entre los que quieren el impeachment y los que no. También, las investigaciones de Lava Jato podrían implicar a altos miembros de su partido. Además, el actual es el Congreso más fragmentado de la historia democrática de Brasil. Estos problemas son una razón por la cual no hemos visto un ajuste fiscal".

- ¿Es factible que Temer pueda sacar adelante los cambios necesarios para reavivar la economía brasileña?

- Sería ingenuo pensar que un gobierno específico podría cambiar todo en un período tan corto de tiempo. Ahora, algunas cosas se pueden hacer. Él puede cambiar la política de créditos, por ejemplo. Se han usado mucho los bancos públicos para aumentar la oferta de crédito; eso causa costos fiscales, pero también reduce la eficiencia de la política monetaria. Si eso cambia, podría haber una mejora marginal en el área fiscal y, de paso, la política monetaria se haría más eficiente. Eso puede ayudar a reducir las expectativas de inflación.

- ¿Cree que tendrá una relación más fluida con el Congreso?

- Definitivamente habría una mejora. Rousseff estaba haciendo un gobierno más aislado. Michel Temer, estoy seguro, trabajaría mejor con el Congreso. Aún así, no es fácil para cualquiera generar las mayorías para las reformas sociales. Hay una enorme cantidad de partidos, muchos parlamentarios involucrados en escándalos de corrupción y, además, se avecinan las elecciones municipales.
"QUIZÁ EL DIÁLOGO POLÍTICO MEJORE Y LA NUEVA ADMINISTRACIÓN LOGRE REFORMAS"
"El mercado está muy interesado en las potenciales propuestas políticas. Hay mucha esperanza de que un cambio político pueda llevar a una administración que sea un poco más market-friendly, y que haya una realidad política más estable, más inclinada hacia la aprobación de reformas estructurales que son necesarias", dice el economista jefe para Latinoamérica de Goldman Sachs Alberto Ramos. Agrega que "lo que tenemos hoy es un gobierno con gobernabilidad limitada y capital político en el Congreso muy bajo y, a decir verdad, con poca voluntad de implementar algunas de estas reformas, como la reforma a la seguridad social".

- ¿Es la reforma fiscal su primer gran desafío?

- Es un paso imprescindible, pero no es lo único que resuelve el tema. Aquí hay un problema fiscal de corto plazo y otro de largo plazo. Para mejorar la trayectoria del gasto, de la deuda, hay que sacar adelante reformas estructurales, como la dela seguridad social y otras. Hay que resolver también un problema de corto plazo: tenemos un déficit primario, que llega al 2% del PIB. Estamos hablando de un ajuste fiscal que es del 5% del PIB, enorme para cualquier economía, aún más difícil para una que se está contrayendo y en una dinámica política tan inestable.

- ¿Qué ventajas puede tener Temer?

- Quizás el diálogo político mejore un poco, una nueva administración tenga más capacidad de cooptar las fuerzas políticas en el Congreso para aprobar las reformas. Claramente, la administración de Rousseff no ha sido capaz de construir puentes para aprobar estas legislaciones. Tampoco ha mostrado voluntad política de hacer reformas en el gasto fiscal.
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