2015/11/27

El complejo escenario político-judicial de ME-O

Dentro de los próximos días debería declarar ante la fiscalía en calidad de imputado, tras lo cual podría comenzar a perder parte del capital político que aún lo mantienen en la mejor posición en las encuestas en la carrera presidencial.

Por Blanca Arthur
El presidenciable logró postergar la declaración para después de la partida de Chahuán con la esperanza de que con otro fiscal tenga menos impacto mediático e incluso pueda cambiar el tratamiento de los casos de las platas políticas.
Como un ciudadano del mundo, Marco Enríquez-Ominami se ha trasladado en el último tiempo de un país a otro, sosteniendo reuniones con distintos líderes, participando en seminarios o dictando charlas, alejado del comidillo interno que lo tiene en la mira.

Su ausencia es parte de la estrategia con que decidió encarar el complejo escenario político-judicial que enfrenta desde que, a comienzos de octubre, fuera citado a declarar en calidad de imputado por el caso de las platas que recibió de SQM su principal asesor, Cristián Warner, en medio de sus dos campañas presidenciales.

Una estrategia que apuntó, por una parte a no estar expuesto a tener que responder sobre su situación como habría ocurrido estando en Chile, pero que además buscó postergar su declaración para después de que abandone el cargo el fiscal Sabas Chahuán, con la esperanza de que ello aminore el impacto mediático, como también de que pueda cambiar el tratamiento de los casos de las platas políticas.

Pero pese a la dilación, lo concreto es que para los primeros días de diciembre está contemplado que ME-O comparezca a declarar, lo que difícilmente le permitirá continuar en su silencio, mientras a partir de ese momento se instalará con más fuerza la incertidumbre acerca de los efectos que el caso SQM pueda tener en su imagen y en su futuro político.

Como hasta ahora mantiene su sitial de ser el presidenciable mejor posicionado en todas las encuestas, lo que ocurra tras la comparecencia del líder del PRO ante la fiscalía genera una natural expectación en el mundo político, porque dependiendo del impacto que tenga, puede cambiar o no el actual escenario.
Posición en las encuestas

Un hecho que pocos se explican es que pese a que desde prácticamente comienzos de año se supo de las vinculaciones de ME-O con SQM, e incluso que partir de junio se conocieran los primeros e-mails que daban cuenta de los aportes de dicha empresa a su brazo derecho por una suma de $362 millones, su imagen política no pareció menguar.

Prueba de ello es que, por ejemplo, en la encuesta CEP dada a conocer a principios de septiembre recuperó el primer lugar como el personaje mejor evaluado, lo que confirmó lo que decían otras mediciones, como la CERC de julio, en la cual aparece como el político con más futuro, performance que mantiene en la misma encuesta del mes de octubre, donde además empata con Sebastián Piñera como la primera opción presidencial.

Un fenómeno que para muchos resulta difícil de entender, sobre todo si se consideran otros datos, como que la gente no da fe a sus afirmaciones en cuanto a que no ha recibido aportes de SQM, como lo indica una medición que hizo en julio Plaza Pública Cadem, la que señala que el 81% no le cree no haber recibido dinero, mientras un 77% tampoco le cree sus explicaciones.

Pero como a pesar de eso ME-O se mantiene liderando las encuestas, una de las explicaciones más recurrentes para esta situación es que, al tener la imagen que él mismo explota de no pertenecer al club de los políticos tradicionales, no se lo relaciona necesariamente con las malas prácticas que se les adjudica a éstos, a lo que se suma que por su estilo más libre, tampoco se espera de él lo mismo que del resto. Incluso para algunos caerían bien afirmaciones que ha hecho como que él no es un santo.

Simultáneamente hay quienes sostienen que la razón principal para no haber sufrido un desgaste como el que se suponía que debiera haber tenido especialmente después de conocerse e-mails que lo comprometen directamente, es que hasta ahora nadie le ha pegado con dureza, en parte porque no todos tienen claro si al final lo pueden necesitar.

Es lo que él mismo le ha comentado a algunos de sus cercanos, en el sentido de que piensa que mientras siga siendo la mejor opción presidencial de la centro-izquierda, se mantendrá la cautela en las críticas desde ese sector, mientras tampoco se le dispara desde la derecha, porque finalmente su candidatura le puede resultar funcional si es que divide a sus adversarios.
Cambio de escenario

Pero nada indica que este escenario, en el que sigue en la mejor posición, no pueda cambiar luego de que acuda a declarar ante la fiscalía como imputado, hecho que además posiblemente tenga un gran impacto mediático que le jugaría en contra.

Una situación que necesariamente lo enredaría, aunque lo más complejo sería que si finalmente termina siendo formalizado por delito tributario, como muchos presumen a juzgar por los antecedentes que se han conocido.

Por los datos que existen hasta ahora, fue sobre la base de los correos que intercambió Warner con la secretaria del ex gerente general de SQM, Patricio Contesse aludiendo directamente a que ME-O le agradecía los aportes, que la investigación liderada por Chahuán decidió ir tras él.

Precisamente la decisión del fiscal de citarlo a declarar en calidad de imputado fue lo que, en parte, lo impulsó a tratar de postergar la declaración para después de que abandone el cargo el actual fiscal nacional - lo que logró en dos oportunidades su abogado Ciro Colombara- probablemente al partir del supuesto que la situación podría ser distinta con el cambio en el equipo que quedará a cargo del caso SQM.

En este cuadro, los más suspicaces no pasan por alto la reunión que el nuevo fiscal nacional, Jorge Abbott, sostuvo en la casa del senador Guido Girardi, cuando era candidato al cargo, en la que participó también Colombara.

Pero más allá de que se puedan cumplir las expectativas de ME-O en cuanto a que su declaración tenga menos impacto mediático, o que incluso la fiscalía cambie de actitud en el tratamiento de los casos de las platas políticas, en círculos judiciales indican que es difícil que el presidenciable escape a una formalización, si es que se confirma -como sugieren los correos- que los aportes recibidos por su asesor con boletas supuestamente falsas, fueron para su campaña.

Como reconocen en todos los sectores, ése sería un golpe duro, no sólo por lo que implica para la imagen estar formalizado, sino por el hecho de que podría ser la confirmación de que sus explicaciones no se han ajustado a la realidad.

Cuán letal podría ser el golpe, es algo difícil de predecir, porque dependerá tanto de cómo el propio ME-O maneje la situación, como de la reacción en el resto del mundo político.
Las dudas abiertas

No pocos apuntan a que el carisma personal que se le reconoce a ME-O podría colaborarle a salir lo mejor posible del trance en que está, aunque nadie desestima que a partir del momento en que acuda a la fiscalía - que lo pondrá en la primera línea de fuego- probablemente comience a experimentar una baja en las encuestas, lo que podría complicar sus aspiraciones presidenciales.

De hecho, una muestra de que no ha sido tan incombustible al tema de SQM, es que pese a mantenerse en su sitial de mejor posicionado, la encuesta Cadem de esta semana mostró que perdió 15 puntos en evaluación positiva en un año, lo que para el director de dicha empresa, Roberto Izikson, es un indicio de que en adelante su imagen podría afectarse más.

La duda, en todo caso, es hasta dónde esa posible baja troncará su carrera presidencial, considerando además que, tras su regreso al país, no sólo no podrá esquivar a la fiscalía, sino tampoco el escrutinio de la prensa, desde el momento en que no tiene un equipo que lo pueda blindar o responder por él.
Es una duda que permanece abierta, la que para algunos personeros, en parte podría depender de lo que pase con el gobierno, porque si éste no mejora, es más difícil que pueda emerger con fuerza un candidato de la Nueva Mayoría, lo que podría mantenerlo como la primera opción.

En ese cuadro no se descarta que en la medida en que lo necesiten como la mejor carta para derrotar a Piñera, las críticas no sean lo suficientemente duras como para tratar de sacarlo del camino.

Pero de todas maneras, tampoco se desestima que en un escenario complejo para ME-O, si logran despegar tanto Ricardo Lagos –lo que sucedió en la última CERC- o bien Isabel Allende, desde el oficialismo encuentren la oportunidad para deshacerse de él, criticándolo con fuerza, porque finalmente su candidatura les incomoda ante la posibilidad de que se repita lo sucedido en 2009 cuando fue determinante en la derrota de Eduardo Frei.

Por ahora ni él, ni sus cercanos, ni nadie, apuesta con certeza cuál será su futuro político, ni cuánto cambiará el actual escenario después de que ME-O se presente ante la fiscalía para encarar el caso SQM.
www.df.cl
Publicar un comentario