2014/05/06

Chile en tiempos de incertidumbre



Los cambios que fueron la columna vertebral del discurso de Michelle Bachelet como candidata presidencial –la reforma tributaria y la generación de un nuevo sistema previsional- están en gestación, pero más que calma están trayendo mayor preocupación al mercado.





El pasado jueves, Día del Trabajador, el discurso de Bárbara Figueroa, presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) –la mayor entidad que reúne a los asalariados del país- tuvo dos ejes principales que fueron destacados por los medios de comunicación: la reforma tributaria y los cambios al sistema previsional chileno.

Dos temáticas que ocupan y preocupan no sólo a quienes deben levantarse cada mañana a cumplir horario, sino también a los más diversos actores de la economía nacional: empresarios, inversionistas, ejecutivos y otros.

Porque en ambos casos se trata de cambios que (de concretarse) finalmente repercutirán en los bolsillos de todos.

Claro que la preocupación se manifiesta de distinta manera dependiendo del segmento del que se trate. Los trabajadores lo hacen presente en el discurso central del 1 de mayo. Los empresarios, en tanto, organizan foros, debates, aparecen en los medios, generan declaraciones públicas y construyen agenda respecto a la Reforma Tributaria con discurso en el que más que alegar por los eventuales efectos en sus bolsillos, arguyen argumentos grandilocuentes como que perjudica a la clase media, que afectará la generación de empleo o que derechamente paralizará la economía.

En lo que respecta a la Reforma al sistema de AFP, aún no surge un discurso opositor a los cambios –claro que recién esta semana se constituyó la comisión que analizará las modificaciones-, pero ya parece haber conceso en ese sector en cuanto a que es necesario incrementar las cotizaciones, ya sea aumentando el porcentaje imponible o sumando más años de “vida laboral obligatoria”. E incluso puede ser que se terminen aplicando ambas medidas a la vez.

Pero más allá de los efectos en el discurso público de uno u otro sector –partidarios u opositores de los cambios- hay hechos concretos que empiezan a dar muestras de lo difícil que es hacer negocios en un país donde se discuten reformas en dos temáticas tan relevantes: la previsión y los impuestos.

Las empresas parecen estar “al agüaite”, esperando lo que ocurra con la Reforma Tributaria para concretar inversiones. Esto, en cifras concretas, se vio en el Informe de Política Monetaria entregado recientemente por el Banco Central.

Según el documento, la desaceleración de la economía chilena se acentuó en el primer trimestre de 2014, de acuerdo a las cifras informadas hasta la fecha. En febrero, efectuando comparaciones en doce meses, la producción industrial manufacturera descendió en 2%.

Además, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) la tasa de desempleo del trimestre móvil diciembre 2013 - febrero 2014 fue de 6,1%, igual que los tres meses anteriores y una décima superior a un año atrás, cosa bastante poco usual ya que por un tema de estacionalidad ese dato debía haber ido en sentido contrario (se trata principalmente de meses de verano donde se generan mayor cantidad de empleos en el sector agrícola especialmente).

Más aún, el trabajo por cuenta propia aumentó en doce meses en un elevado 9,4%, manifestación muy clara de la precarización laboral, ante todo por la no existencia de ofertas suficiente en el sector formal. El trabajo asalariado en el mismo lapso únicamente creció en 1,2%.

Todo esto me hace recordar una conversación previa a las elecciones presidenciales de diciembre pasado, cuando la directora del departamento del Departamento de Estudios de una destacada corredora nacional me decía que pasando la segunda vuelta electoral el panorama se despejaría y retornaría la inversión y las alzas bursátiles al país.

Parte de eso parece haber sucedido, al menos para el mercado de Renta Variable. Pero en el mundo real, donde se mueven los trabajadores, los empresarios, los ejecutivos y los académicos, ahí la incertidumbre está reinando por estos días.

Y lo que es peor, en muchos casos está paralizando la actividad económica.

En ese sentido, las respuestas se deben buscar en otro lugar. Chile puede estarse volviendo “peligroso”.

Un saludo,

Alejandra.

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