En los road shows con los que levantó más de $127.000 millones mediante un aumento de capital que esperaba recaudar hasta $120.000 millones, el retailer afirmaba que con ese dinero invertiría US$50 millones en tierras cafeteras, país del cual decidió salir por los malos resultados alcanzados, quedando en duda qué sucederá con ese monto. En el prospecto de 2012 destacaba la existencia de 18 proyectos concretos, en etapa de desarrollo y de estudio, en 8 ciudades importantes de ese país, que hoy llegan a sólo 5 y serían enajenados.
En octubre de 2012, a más de 1 año de haber detonado el caso repactaciones unilaterales, La Polar concretaba con éxito su aumento de capital recaudando más de $127.000 millones, más de los $120.000 millones que estimaba como máximo, a un precio mínimo de $160 por papel. En la operación –cuyo asesor y agente colocador fue Celfin Capital, a la fecha BTG Pactual-, según el mismo presidente del retailer, César Barros, el 70% de los accionistas afectados por las prácticas ilícitas de la administración anterior triplicaron la apuesta, tales como AFP Habitat, Fondos de Moneda, CorpVida y Corpseguros, junto con la entrada de inversionistas extranjeros.
En ese sentido, luego de colocado el aumento de capital, las acciones de La Polar comenzaron a cotizarse en $194,94 el martes 16 de octubre de 2012. Al cierre del viernes 7 de marzo pasado, los papeles cerraron en $69,11 por título, experimentando en el período una caída de 65,55% y afectando de paso a los inversionistas que suscribieron la operación de rescate para La Polar.
El Proyecto Estrella
Una de las grandes promesas que el retailer hizo para captar a los accionistas por medio de su road show, fue que su proyecto estrella, en ese entonces Colombia, se expandiría a toda máquina y que incluso podría igualar o superar al negocio chileno. Sin embargo, en la tarde del 28 de febrero pasado, la empresa informó al mercado que saldrá del país cafetero vendiendo sus activos o bien, en caso de no encontrar interesados, declarando la quiebra de esta filial. En estos días, de hecho, varios accionistas minoritarios se han acercado a la empresa a exigir explicaciones.
En su proceso de colocación de su último aumento de capital, La Polar aseguraba que de lo reunido, US$50 millones se destinarían a Colombia para la apertura de nuevas tiendas y el financiamiento de colocaciones. Incluso, revelaba la existencia de 18 proyectos concretos en el país cafetero, en etapa de desarrollo y de estudio, en 8 ciudades importantes de ese país, para levantar eventuales locales en el marco del ambicioso plan de expansión. Cabe preguntarse, entonces, qué sucedió con este monto que no será invertido en este mercado.
En tanto, en 2012 el presidente de La Polar, César Barros, y su gerente general Patricio Lecaros, recalcaban en sus road shows que respecto a las tendencias de consumo en Colombia –que significaba entonces sobre el 7% de los ingresos del retailer-, los productos presentes en el formato Tiendas por Departamento tenían un fuerte impulso en ventas, en un sector con baja penetración, considerando que el 23% de las compras minoristas se hacían en centros comerciales versus el 75% en EE.UU.
Asimismo, destacaban la relevante participación de empresas chilenas en la industria colombiana como la misma La Polar, Falabella, Cencosud y estaba por hacerlo también Ripley. A lo que se sumaba que la gran mayoría de los exponentes cafeteros, fundamentalmente basan su competencia en el formato de supermercados y no en tiendas por departamento.
Las Razones de la Salida
Además de los altos costos de administración y de distribución que no pudieron ser controlados por el modelo de negocios de la actual administración, una de las principales razones de los problemas con los flujos financieros y los ingresos de La Polar Colombia –que provocaron además pérdidas operacionales fuertes y su salida-, radican en que los aranceles de importación en tierras cafeteras subieron de 15% a 50% en marzo de 2013, de acuerdo a fuentes de la compañía que traía cerca de la totalidad de sus productos y marcas propias de Asia. Por eso es que la firma contrató al banco MBA Lazard para buscar un socio allí, lo que no se logró cerrar y que se subrayaba se llevaría a cabo nada más que para potenciar el negocio.
El nuevo Decreto 456, establece un arancel ad valorem por confecciones con valor de US$10 por kilo bruto importado más el 10% adicional, más US$5, y confección por kilo por encima de US$10 pagará 10% más US$3. Para calzado, pares de zapatos inferiores a US$7 tienen arancel de 10% del valor más US$5, y por encima de US$7 pagan 10% de ese valor más US$1,75.
Mientras, fuentes de La Polar admiten que para el proyecto Colombia, se necesitaba un trabajo más a largo plazo para la madurez del negocio, y que no se contaba con lo necesario para esa tarea. Y también “se heredaron locales pésimos de la era de Pablo Alcalde, con arriendos 10 veces más caros de lo normal, y que nunca los dueños se allanaron a negociarlos, cosa que suponíamos mejoraría con buena voluntad tal como sucedió en Chile” donde la firma cuenta con 42 tiendas y más de 160.000 m2, siendo el cuarto actor con el 10% después de Falabella, Paris y Ripley.
No obstante, la historia dice que sólo había 1 tienda en Colombia cuando llegó la administración actual, la de Centro Mayor, inaugurada en octubre de 2010. Luego se abrieron bajo el equipo de hoy, los locales de Caracobo, Los Molinos, Floresta y en el Mall Cacique de Bucaramanga. Se esperaba terminar 2013 con 10, cosa que igualmente se incumplió, ya que operan 5. El problema estarí más bien radicado en el modelo de negocios de La Polar, dado que pese a la inyección de recursos sigue con dificultades para mostrar cifras azules.
Cabe agregar que en el momento que La Polar decidió retirarse de tierras cafeteras, la economía colombiana se muestra en buen pie, ya que crecería 4,7% y 5,1% en 2014 y 2015, respectivamente, según BBVA Research, con un ciclo fortalecido. El consumo de los hogares se mantendría fuerte y la recuperación del sector industrial sería determinante, así como la ejecución de obras civiles. La inflación volvería a la meta de largo plazo.
Accionistas Divididos
Aunque una parte de los accionistas minoritarios están de acuerdo con la salida de La Polar de Colombia, dado que el título se ha recuperado de su desplome subiendo este mes 89,5% hasta $70,5 por papel de acuerdo a lo arrojado el viernes pasado por la Bolsa de Comercio de Santiago, otros como Jan Hansen son críticos frente a esta decisión. “Antes del fraude, se dijo que con la entrada a Colombia, las acciones iban a subir hasta $3.200, y después de descubrirse las repactaciones unilaterales bajaron a menos de $100”.
Por lo cual, “siempre dije que había que limpiar toda la empresa antes del aumento de capital y de seguir invirtiendo, y que se nombrara un interventor, no a nuevos ejecutivos y directivos a los que ha habido que pagarle altas sumas de dinero”, apunta Hansen. “Ahora se van a retirar de Colombia, afirmando que la filial no es rentable. Me siento engañado”.
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