España remonta y América Latina no tiene riesgo de entrar en crisis, pese al frenazo de China y al «tapering». Pero, eso sí, García insiste en que la región tiene que atraer inversión duradera y eso pasa por la seguridad jurídica
En Estados Unidos se reconoce que España empieza a levantar cabeza. También desde el sur del continente americano. Enrique García, presidente del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), destaca las ganancias de competitividad y productividad de España. Por ahí comienza la conversación. De todas maneras, es consciente de que, durante un tiempo, el rol que desempeñará nuestro país en la ayuda al desarrollo será menor, aunque desdramatiza y dice que nuestro país, pese al paro y la desigualdad creciente, no la llegará a necesitar. Además, otra cosa buena es que, a su juicio, América Latina no está en riesgo de crisis. Y eso también es muy importante, si no para España, sí para sus empresas.
¿Cómo funciona el banco?
Es un banco de desarrollo multilateral con 18 socios, que son Estados y que aportan capital en efectivo. Gracias a una situación sólida y a políticas conservadoras en materia de riesgos, la entidad tiene una calificación AA y acceso a los mercados de capitales. Además, tenemos relación con instituciones públicas y privadas en todo el mundo. Los recursos los destinamos al desarrollo. Financiamos programas y proyectos en todos los sectores, sobre todo en infraestructuras. Y no sólo damos préstamos, también podemos entrar en el capital de empresas de manera temporal para fortalecerlas, atraer recursos o poner en marcha buenas políticas de gobierno corporativo. Y además llegamos a empresas pequeñas a través de intermediarios financieros.
América Latina aguantó mejor la crisis por su banca pública. ¿Se la recomienda a España que ya tiene entidades nacionalizadas?
Así fue en muchos países de la región, no en todos. Es bueno tener una banca de desarrollo de carácter público. Y en España ya tienen al ICO y a Cofides. Pero que el Estado se quede con los bancos de carácter comercial no creo que sea lo ideal. Eso tampoco sucede en América Latina.
¿Preocupa en la zona que EE.UU. reduzca estímulos y que China se frene?
América Latina no está en riesgo de entrar en una crisis, pero es evidente que el hecho de que China vaya a tener un crecimiento más bajo tendrá impacto, por la reducción de su demanda y la caída del precio de las materias primas. La disminución de los estímulos de EE.UU. provocará una subida de los tipos de interés, con lo que la región tendrá menos liquidez de la que estuvo acostumbrada a tener en los últimos tiempos. Pero tampoco es el fin del mundo. Ahora bien, lo que sí es importante es que se refuercen las políticas para la atracción de inversión a la región y garantizar unos flujos de capital más permanentes. Los dos casos que probablemente necesiten un mayor impulso sean las dos economías más grandes: Brasil y México. Porque hay países creciendo al 11 o 12 por ciento, como Paraguay; al 8 por ciento, como Panamá; o al 6,5 por ciento, como Bolivia. Y otros países muy sólidos, como Perú y Colombia. Pero hay que aprovechar este momento para poner en marcha políticas mucho más efectivas de transformación productiva.
¿Puede estallar la burbuja de Brasil?
Lo más importante en Brasil es cómo llevar la economía con un crecimiento inferior al 3 por ciento. Ése es el desafío. Para ello tienen que ponerse en marcha políticas de más inversión, transformación productiva, mayor apertura e inserción internacional. Pero yo no me preocuparía por eso.
¿No hay un problema de inflación en América Latina?
No tenemos un problema de precios. Hay muy pocos países con inflaciones por encima del 6 o del 7 por ciento. Para los estándares europeos, son cifras altas, pero no hay que olvidar que América Latina tiene un largo historial de hiperinflaciones. La mayor parte de los países tienen políticas macroeconómicas muy efectivas. Y sus fundamentos económicos muy buenos: bajos déficits fiscales, algunos casos de superávit primario y balanzas por cuenta corriente saneadas. Aunque no son así todos los casos, obviamente. Porque, sí, algunos países tienen procesos inflacionarios que tienen que resolver.
Dice que la región necesita inversión. Los procesos políticos de algunos países, así como algunas decisiones que han afectado a empresas españolas, ¿no frenan la llegada de dinero?
Voy a hablar de mi país: Bolivia. Efectivamente, el Gobierno del presidente Evo Morales nacionalizó muchas empresas. Sin embargo, ha seguido una política con la que, a la larga, ha conseguido arreglar su relación con ellas. Repsol fue nacionalizada en su momento por el Gobierno, posteriormente, se llegó a un acuerdo y Repsol sigue allí. No es nacionalizar o no nacionalizar. Depende de cómo lo hagas. Muchas veces las tensiones en la negociación se producen por culpa de los Gobiernos, pero a veces es por culpa de las empresas. Depende de qué actitud se tome. En la práctica, hay muy pocos casos en los que no se haya llegado a acuerdos. Aunque, yendo al fondo del asunto, es muy importante que se mantenga la percepción de que se respetan las normas. Porque una condición fundamental para que la inversión llegue a la región es que existan marcos jurídicos de largo plazo. Y los países que muestran más respeto por éstos son los que tienen más éxito.
El último conflicto es el del Canal de Panamá, en el que ustedes son inversores. ¿Pueden ayudar de alguna manera? ¿Se han dirigido a ustedes?
No, nadie se ha dirigido a nosotros, aunque estamos muy dispuestos a ayudar a que el proyecto se realice y se alcance una solución que sea más privada y menos pública. Nosotros podríamos aportar: aprobamos una operación de 400 millones para el proyecto y hasta ahora hemos desembolsado menos de 100 millones. Hay margen para aumentar la inversión.
Los países del sur de Europa están aplicando las mismas políticas que algunos dicen fallidas en América Latina...
Sí, son parecidas y no podemos decir que en América Latina fueran un fracaso. La prueba es dónde ha llegado.
Porque se revocaron...
No. Son medidas que muy pocos países han revocado. Evo Morales ha cambiado muchas políticas, pero no la macroeconómica. Lo que se puede argumentar es que durante los años ochenta y noventa, aunque el ajuste fue duro y América Latina vivió una etapa muy difícil, se crearon las condiciones para llegar donde está ahora. América Latina hizo lo correcto. No hay comida gratis. Si uno gasta más de lo que tiene, no puede salir ileso.
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