José Bruno del Rio Cruz
Sin duda alguna el más grave problema, porque incide en lo social, económico y político de un país, es el proporcionar suficiente empleo a sus habitantes para que activen la economía consumiendo y para que mejore su entorno familiar y social, con preocupación vemos los grande países de Europa con un alto índice de desempleo que ya provoca manifestaciones de descontento que se va acrecentando, el comercio informal en México es un paliativo al problema.
Siendo mono-exportadores, porque no hemos sabido abrir los grandes mercdos de Asia y Europa a nuestros productos, nos dedicamos a proveer de petróleo y algunas legumbres a los Estados Unidos de América y por lo tanto estamos dependiendo de su progreso o de sus dificultades. El reconocido escritor e investigador Macario Schettino sostuvo una conferencia que por su interés he tomado algunos apuntes y quien dice que en toda la historia humana, desde antes de que empezáramos a escribir, y hasta inicios del siglo XIX, la manera en que se producía riqueza era cultivando la tierra.
La economía de Estados Unidos prácticamente ha recuperado su nivel previo a la crisis de 2009. No lo han hecho las casas, claro, porque ahí ocurrió la burbuja: se venden todavía menos casas que antes de la crisis, y el precio no se ha recuperado, pero es bastante lógico porque ahí empezó la crisis. El otro indicador que no ha logrado recuperarse es el empleo. Para los Estadounidenses, este tema es importante, y junto con el precio de la gasolina , solía ser el indicador de popularidad presidencial. Con un desempleo de ocho por ciento y un galón de gasolina en cerca de cuatro dólares, era imposible la reelección de Obama. Y sin embargo, ocurrió.
LA INEVITABLE EVOLUCIÓN
En toda la historia humana, desde antes de que empezáramos a escribir, y hasta inicios del siglo XIX, la manera en que se producía riqueza era cultivando la tierra. Uno puede dividir la historia humana, hasta ese momento, con base en las diferentes relaciones que tuvimos con la naturaleza: recolectores, carroñeros, cazadores, cultivadores de pastos, que después llamamos cereales, y luego de cultivos de largo plazo: frutales. Y puede uno también ver la evolución de las herramientas: la coa, el arado simple, el arado con vertedera, el de hierro, las diferentes formas de riego. Lo que usted guste, pero durante todo ese tiempo lo que había era una relación directa con la tierra, que generaba toda la riqueza, o casi. Para ser poderoso, lo que uno tenía que hacer era tener tierras, que no solo producían dinero, sino poder político. Por eso los condes, duques, marqueses y demás.
En toda la historia humana, desde antes de que empezáramos a escribir, y hasta inicios del siglo XIX, la manera en que se producía riqueza era cultivando la tierra. Uno puede dividir la historia humana, hasta ese momento, con base en las diferentes relaciones que tuvimos con la naturaleza: recolectores, carroñeros, cazadores, cultivadores de pastos, que después llamamos cereales, y luego de cultivos de largo plazo: frutales. Y puede uno también ver la evolución de las herramientas: la coa, el arado simple, el arado con vertedera, el de hierro, las diferentes formas de riego. Lo que usted guste, pero durante todo ese tiempo lo que había era una relación directa con la tierra, que generaba toda la riqueza, o casi. Para ser poderoso, lo que uno tenía que hacer era tener tierras, que no solo producían dinero, sino poder político. Por eso los condes, duques, marqueses y demás.
Hace cerca de 500 años que hubo personas que ganaban más dinero haciendo otras cosas que no eran la producción directa de mercancías en el campo. No tenían tierra, pero había encontrado como generar riqueza: controlando el comercio, el financiamiento, el precio futuro, añadiendo valor a los textiles, los habitantes de los países bajos alcanzaron niveles de vida que desde los tiempos del imperio romano no se veían. Poco después, mas o menos a la mitad del camino hasta el día de hoy, se sumaron a esas personas otras que encontraron mecanismos para incrementar la producción o la calidad de los bienes, o para reducir sus precios. A través de mejoras técnicas, se podía producir más, pero también se podía comerciar mejor y eso permitía ganancias que antes no existían. La gran virtud del mercado: en cada transacción ganan todos, los que venden y los que compran: la riqueza se multiplica.
LOS RIESGOS DEL PRECARISMO
Los avances de estas nuevas formas de producir permitió que se generara más riqueza fuera del campo que dentro de él. Las fábricas, como lugares en donde se concentraban los trabajadores, empezaron a ser funcionales. Entonces surgieron los empleos. Por primera vez, una persona se dedicaba a vivir para trabajar en una fábrica a cambio de un salario. Al inicio, esos asalariados fueron considerados inferiores a quienes se ganaban la vida en el campo. Después, las cosas cambiaron. Las ciudades ofrecían ventajas que el campo ni soñaba, de forma que todos intentaron moverse hacia allá. El exceso de mano de obra disponible permitió la caída del salario, dando lugar a las tragedias de inicios del siglo XIX que Dickens o Marx nos trasmitieron. Pero para cualquier proletario, era preferible eso que regresar al campo. Con el tiempo, esas masas de trabajadores adquirieron poder político, fuerza para negociar y cada vez mejores condiciones laborales.
Los avances de estas nuevas formas de producir permitió que se generara más riqueza fuera del campo que dentro de él. Las fábricas, como lugares en donde se concentraban los trabajadores, empezaron a ser funcionales. Entonces surgieron los empleos. Por primera vez, una persona se dedicaba a vivir para trabajar en una fábrica a cambio de un salario. Al inicio, esos asalariados fueron considerados inferiores a quienes se ganaban la vida en el campo. Después, las cosas cambiaron. Las ciudades ofrecían ventajas que el campo ni soñaba, de forma que todos intentaron moverse hacia allá. El exceso de mano de obra disponible permitió la caída del salario, dando lugar a las tragedias de inicios del siglo XIX que Dickens o Marx nos trasmitieron. Pero para cualquier proletario, era preferible eso que regresar al campo. Con el tiempo, esas masas de trabajadores adquirieron poder político, fuerza para negociar y cada vez mejores condiciones laborales.
En algún momento después de la Segunda Guerra Mundial, las cosas volvieron a cambiar. Los obreros y empleados habían acumulado mucho a su favor y la tecnología empezaba a hacerlos menos importantes. En la década de los 60, eso era lo que estaba detrás del cambio político y económico, aunque no se haya percibido entonces. En los años que han transcurrido desde entonces, que son dos generaciones enteras, los empleos se han ido reduciendo, y seguimos sin entenderlo.
En nuestro caso es tan importante obtener más empleos que estamos dispuestos a traer inversión extranjera aun en las áreas históricamente mas sensibles, y donde en nuestra supervivencia: el gas y el petróleo, ojala sepamos poner límites a la voracidad que esta en la naturaleza de estas mega empresas. Nos vamos a jugar el futuro de México.
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