2013/07/29

Segundo tiempo

FutbolA casi seis años de instaurado el sistema de Sociedades Anónimas Deportivas, el balance es mixto. La gestión del fútbol ha mejorado, ya no se pierde tanta plata y ha aumentado la transparencia. Pero la rentabilidad sigue estando al debe y ese punto es el que se juega ahora. ¿Podrá el modelo ganar el partido? Por Fernando Vega y Antonieta de la Fuente

Los inversionistas relatan un encuentro flojo. De ésos en que no hay muchos goles ni grandes jugadas. Las ganancias son escasas y los gastos altos. Pero ven el futuro con optimismo. En unos años más, pronostican, el fútbol chileno permitirá asegurar dividendos a sus accionistas.
Existe coincidencia en que la privatización de la actividad en 2007 ha permitido dejar atrás malos manejos, traspasos sospechosos, balances trucados, sueldos impagos y deudas millonarias. Sólo faltan las esquivas ganancias.
Hasta la fecha, más del 85% de los clubes nacionales opera con pérdidas. Según los estados financieros enviados a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) por las sociedades anónimas deportivas (SADP), estas entidades han repartido dividendos sólo en dos ocasiones: Blanco y Negro, concesionaria a cargo de Colo Colo, en 2008 y Azul Azul, que maneja la U, este año por los resultados de 2012.
De las 29 entidades registradas no son más de cinco las que actualmente muestran ganancias en sus libros. “La situación actual es una fase que se conoce como ‘los problemas del crecimiento’: hemos hecho bien la pega por el lado de la generación de ingresos; ahora tenemos que ir por la tarea de la responsabilidad de los gastos. Y en esto vamos a ser inflexibles”, dice Sergio Jadue, presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP).
Hasta hoy, más del 85% de los clubes nacionales opera con pérdidas. Las sociedades anónimas deportivas han repartido dividendos sólo en dos ocasiones: Blanco y Negro, en 2008 y Azul Azul este año.
Y menciona que “antes, nadie se hacía responsable de lo que sucedía. Hoy, los directores de estas instituciones son personalmente responsables de sus actos. En el pasado, la realidad de un club constituía una verdadera caja negra. Hoy, tienen la obligación de presentar balances auditados y cualquier ciudadano puede acceder a esta información. En el pasado, no estaban sujetos a una instancia de fiscalización, como sí lo están ahora”.
Poner orden en las cuentas no ha sido fácil. Tampoco reducir las deudas. Quienes apostaron por el negocio mencionan que hubo que modificar salarios, renegociar con los acreedores y, sobre todo, bajar a la cancha. Ya en 2012, la industria redujo sus pérdidas y se prevé que a fines de este año el déficit del sector no superará en conjunto los cinco millones de dólares (actualmente bordea los US$ 9 millones).
“La estructura de las SADP ha permitido contar con organizaciones con regulaciones internas más exigentes y un régimen de fiscalización más eficiente y especializado, lo cual ha generado mejores condiciones para el cumplimiento de sus actividades”, sostiene el director de Blanco y Negro, José Tomás Errázuriz.
Empresarios e inversionistas han vivido la experiencia –a veces ingrata– de apostar a los clubes de fútbol profesional, como una alternativa de rentabilidad. Para diversificar riesgos, aprender o sencillamente hacerse una pasada, como ocurrió con quienes compraron acciones para el debut en bolsa de Colo Colo (Blanco y Negro), Universidad de Chile (Azul Azul) o la Católica (Cruzados). Entre el primer y el décimo día de transacciones esos papeles rentaron en promedio más de 15%.
¿Quiénes han puesto fichas en el rubro? Por nombrar algunos: José Yuraszeck y Carlos Heller están en Azul Azul; María Cecilia Karlezi en Cruzados; Aníbal Mosa en Colo Colo; Nicolás Abumohor en O’Higgins; Alberto Eguiguren, Jorge Lafrenz y Wolf von Appen en Wanderers; la familia Martínez en Everton; Fernando Aguad y Salvador Said en Palestino; los Kiblisky en Ñublense; Lorenzo Antillo en Audax Italiano, entre otros. En regiones, los grupos locales también apostaron por el negocio.
A ellos hay que sumar a la corredora de Bolsa Larraín Vial, que administra paquetes accionarios en Colo Colo, Universidad de Chile y Católica, concentrando una participación mayoritaria en el club albo. En esa entidad deportiva, el presidente del banco de inversiones, Leonidas Vial, mantiene además un asiento como director. La casa de bolsa Banchile también registra papeles en esos tres clubes.
En cuando a beneficios, hasta la fecha, Azul Azul –concesionaria de Universidad de Chile– lidera el ranking, con ganancias cercanas a los nueve millones de dólares. Más atrás vienen Cobreloa, San Felipe y Unión Española.
La gran deuda que el fútbol chileno arrastra hoy es con el Servicio de Impuestos Internos. Pero está reestructurada. En total, son unos 25 millones de dólares, que deben ser pagados en 30 años.

Estar en el pasto

Desde que entró en vigor la ley 20.019, que regula las SADP, sólo los tres clubes más grandes se abrieron a la bolsa. Los más pequeños, o de regiones, han visto muy escasas posibilidades de conseguir capital o socios bajo esa fórmula, debido al reducido tamaño del mercado chileno. “Quizá más adelante”, es lo que se repite fuera de Santiago.
En todo caso, los equipos no han estado exentos de movimientos financieros. Hoy se comenta con fuerza que Naval y Huachipato están ad portas de recibir nuevos socios y se sabe que Deportes Antofagasta, Rangers y San Luis han sido sondeados por inversionistas. Nacionales y extranjeros. Hay demanda y gente dispuesta a gastar tiempo y dinero en esta actividad.
Azul Azul –concesionaria de Universidad de Chile– lidera el ranking, con ganancias cercanas a los nueve millones de dólares. Más atrás vienen Cobreloa, San Felipe y Unión Española.
Pero el ambiente es duro. Cuando la gestión empresarial entra en el fútbol, el segundo desafío después de la terapia de choque para ordenar las cuentas es generar ganancias. Como en toda empresa. Y en eso, dice un inversionista, el fútbol es distinto a todo. En los clubes casi no aplican las mismas reglas que en las demás compañías; los futbolistas tienen una carrera profesional muy corta y por si fuera poco, a diferencia de otras S.A., a algunos accionistas lo que menos les preocupa son las cuentas. Pero sí, los resultados deportivos.
Por eso, son muy pocos los que gestionan el equipo desde su despacho. “Hay que estar en el pasto”, dicen y reconocen que el estadio, los entrenamientos y la búsqueda del triunfo tienen un encanto difícil de hallar en otro negocio. Se trata de una actividad cruzada por logros y ámbitos diferentes: deportivos, económicos, sociales, de pertenencia. Sobre todo, en un país como Chile, en donde un club tiene adeptos por su historia deportiva o por cuestiones territoriales y familiares.
Algo de eso fue lo que se vio en ese largo episodio en que el Presidente Sebastián Piñera se mantuvo como accionista de Colo Colo aun después de ser elegido, pese a las críticas de sectores políticos.

Bendito CDF

De acuerdo a Jadue, la industria del fútbol en Chile viene experimentando un aumento explosivo. Mientras el país tuvo un crecimiento acumulado de un 14% entre 2008 y 2011, el sector lo hizo en un 84%, pasando de ingresos por 81 millones de dólares a los 149 millones de dólares. “Cuando se nos compara con otros países en el indicador del porcentaje del PIB per cápita destinado al fútbol, Chile aparece a la par de Brasil y por encima de Alemania, Francia y Suecia”, cuenta el dirigente. Y espera que este crecimiento se acelere en los próximos años.
En 2012, los ingresos del sistema sumaron unos 150 millones de dólares, un alza de 18 por ciento respecto de 2011, mientras que los gastos también se expandieron en un porcentaje similar. La mayor actividad se debió a la venta de jugadores, en especial en los equipos grandes. También hubo más partidos y un mayor aporte del Canal del Fútbol.
En rigor, para los clubes nacionales las principales vías de ingresos son los derechos televisivos, la asistencia a los estadios y los patrocinios. “El gran problema es el financiamiento de las actividades, para lo cual el apoyo que entrega la ANFP a través del CDF es crucial”, advierte Errázuriz, de Blanco y Negro. En 2012, el CDF entregó alrededor de 50 millones de dólares.
“El CDF ha permitido que la enorme inversión realizada por los clubes por casi un siglo, al contratar planteles de jugadores y cuerpos técnicos; administrar y, en algunos casos, construir estadios; hoy pueda comenzar a generar una rentabilidad razonable… Lo anterior, reforzado por la gestión de las diferentes selecciones nacionales desarrollada por la ANFP”, sostiene el vicepresidente del CDF, Jorge Claro, quien prevé que en el futuro los clubes chilenos obtendrán más recursos que los de la gran mayoría de los países sudamericanos, con la excepción de Brasil.

Venta de estrellas

El desafío de este segundo tiempo es que los clubes se financien con ingresos estables por el largo plazo. Y en ello, la venta de jugadores podría ser clave, como quedó demostrado las dos veces que las SADP repartieron dividendos. “La única forma de convertir esta actividad en rentable es mediante la exportación de talentos, pero es tremendamente riesgosa, dado que la industria en el mundo no posee canales de distribución bien estructurados y suficientemente transparentes”, diagnosticó el presidente de Audax Italiano, Lorenzo Antillo.
Muchos clubes invierten en jóvenes con proyección, que les permitirán desarrollar nuevos talentos y reducir de esa forma futuros gastos y, en cierta medida, costos salariales. Como recuperar esa inversión es un asunto de largo plazo –unos seis a ocho años en promedio– suelen blindar a sus jugadores con fórmulas más o menos sofisticadas; por ejemplo, quedándose con una parte de la plusvalía que generan los traspasos.
“Con las SADP, la industria muestra parcialmente signos de madurez, pero falta tiempo para un desarrollo más integral. Hay casos en que ha mejorado y otros lo contrario”, asegura Alan Silberman, uno de los agentes más activos en este mercado y que representa, entre otros, al jugador Gonzalo Jara.

Chicos y grandes

Son los clubes pequeños los que enfrentan mayores dudas sobre su viabilidad. Fuentes del mercado advierten que aún les falta mucho para dejar de depender tanto de los aportes del Canal del Fútbol o de los sucesivos aumentos de capital de sus accionistas.
El principal problema es que no hay plata para poder fichar talentos que permitan mejorar el espectáculo. A fin de evitar contrataciones “galácticas” sin piso financiero y mantener la salud de los clubes, la ANFP tomó la decisión de prohibir que los equipos gasten más del 70 por ciento de sus ingresos en jugadores y cuerpo técnico. Hoy, los cuadros regionales destinan aproximadamente un 55 por ciento de su presupuesto al plantel y el resto a gastos de administración, confidencia un dirigente.
Hay demanda y gente dispuesta a invertir. Naval y Huachipato están ad portas de recibir nuevos socios y se sabe que Deportes Antofagasta, Rangers y San Luis han sido sondeados por capitales nacionales y extranjeros.
Directores de equipos más pequeños reconocen que han tenido mucha “suerte” de que en los últimos dos gobiernos, la construcción de estadios de alto estándar en regiones se haya convertido casi en un política de Estado. Gracias a ello, los clubes han podido tener acceso a una infraestructura a la que jamás habrían podido aspirar, como lo dijo hace algunos meses el presidente de Azul Azul, José Yuraszeck, tras descartar la construcción del estadio para la U: “El fútbol chileno no tiene la capacidad de financiar un estadio, a menos que el recinto donde juegues sea del gobierno”, aseveró.
Para el vicepresidente de Deportes Iquique, Juan Carlos Silva, el sistema de las SADP ha permitido proyectar el crecimiento de los clubes a mediano y largo plazo. “Hace seis años jamás habríamos pensado que estaríamos jugando una Copa Libertadores. Hay una posibilidad de ser más profesional y competitivo, tras ordenarse. Claramente éste no es un negocio altamente rentable, pero en el caso nuestro los resultados han estado a la altura de lo esperado. El club estuvo hasta el 2006 en tercera división”, sostiene.
Las realidades de cada club son muy distintas, obviamente. Hay equipos que han sido multados por no entregar la información que corresponde a la SVS, en muchos casos debido a que no contaban con personal capacitado. Entre los sancionados figuran Palestino, Calera, La Serena, Concepción, Ñublense, Unión Española, Curicó Unido, Universidad de Concepción, Rangers, San Luis de Quillota, Copiapó, Coquimbo Unido y Puerto Montt. Las principales faltas son no acreditar a tiempo el pago de remuneraciones y previsión del plantel, las memorias o el presupuesto. Por ello, el año pasado, la ANFP creó una unidad especial de control financiero para ayudar a los clubes más pequeños a responder ante los organismos fiscalizadores.

Cambios al modelo

Durante estos seis años de marcha blanca el sistema de S.A. ha corregido varios de los antiguos problemas del fútbol, pero todavía quedan cosas por mejorar. Aún hay clubes cuya propiedad son un misterio. Se habla de fondos de inversión y hasta de magnates extranjeros e intermediarios de todo tipo en algunas instituciones deportivas que no cotizan en bolsa. Nada está muy claro. Lo mismo pasa con las operaciones relacionadas con la compraventa de pases, la actuación de representantes y las cláusulas de confidencialidad que existen. En todo caso, el sistema permite conocer en detalle el reparto de los dineros entre los clubes vendedor y comprador, pero según fuentes del sector aún falta más transparencia.
También se busca mejorar la información que se envía a la SVS y aumentar la libertad de los clubes para explotar sus modelos comerciales. Son las tareas de este segundo tiempo.•••
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Los descuentos

La asistencia a los estadios sigue estancada. Desde principios de la década que no son más de dos millones y medio las personas que acuden cada año a apoyar a sus equipos. Los clubes y el gobierno han tratado de subir la asistencia, mejorando la seguridad de los recintos y sus entornos, pero sin gran éxito.
La otra entrada para cada combinado, obviamente, son los patrocinios. En las camisetas, los estadios y en todo cuanto pueda “tocar” el equipo. Sin embargo, el esquema ha sido favorable sólo para los planteles más grandes o instalados en zonas donde alguna empresa busca mejorar su imagen o aportar a la comunidad.
Las esperanzas también están puestas en las próximas eliminatorias mundialistas. La ANFP vendió a Mega los derechos de la selección chilena para el proceso del Mundial de Rusia 2018 en nada menos que 106 millones de dólares, los mayores recursos de toda su historia. Y esos recursos se irán inyectando a los clubes.
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