Recientemente, las Naciones Unidas (NU) dieron a conocer su informe 2013 sobre la inversión extranjera directa (IED) a nivel internacional, elaborado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y desarrollo (UNCTAD).
El informe, relativo al comportamiento del año anterior, presenta hallazgos sorprendentes para los países en desarrollo y un cambio estructural en materia industrial que tendrá profundas repercusiones para China y Estados Unidos (USA), así como posiblemente para México durante los próximos veinte años.
De acuerdo a la UNCTAD, la “inversión extranjera directa declinó en 2012, principalmente debido a la continuada fragilidad macroeconómica y a la política de incertidumbre para los inversionistas”, siendo el pronóstico que la inversión aumentará únicamente de manera moderada en los próximos dos años; es decir hasta 2015 (World Investment Report 2013, Global Value Chains: Investment and Trade for Development, UN). La IED global cayó en 18%, por lo que el organismo pronosticó que 2013 se mantendrá cerca del nivel de 2012, con un rango arriba de $1.45 billones de dólares.
El informe enfatiza que la situación global presentada enmascara la fotografía real de los cambios mayores que la dinámica ha generado. De esta manera, en 2012 por primera vez los países en desarrollo absorbieron más inversión extranjera directa que los países desarrollados; estando cuatro países en proceso de desarrollo dentro de las cinco economías nacionales que más inversión recibieron en todo el mundo.
Esta situación marca un punto de inflexión en los flujos de capital por el crecimiento de los países en desarrollo frente a las escuálidas tasas de crecimiento de los países desarrollados. En contraste, también los países en desarrollo generaron la remisión de casi una tercera parte de los flujos globales de inversión extranjera directa, continuando con ello una tendencia creciente que se estima continuará. Dicho de otra manera, al mismo tiempo que los países en desarrollo reciben en conjunto crecientes montos de inversión extranjera directa, también son fuente de inversión extranjera hacia otros países.
Por otra parte, el Reporte indica que crecientemente la definición de las políticas nacionales de inversión se ha dirigido hacia el desarrollo de nuevas estrategias económicas. De esta manera, la mayoría de los gobiernos se han dedicado a atraer y facilitar la inversión extranjera como un medio para crear capacidad productiva y desarrollo sustentable. Al mismo tiempo, numerosos países están reforzando el ambiente regulatorio de la inversión extranjera, haciendo para ello mayor uso de políticas industriales en sectores estratégicos.
Emblemáticamente, el Informe afirma que el “Nearshoring” para México está en aumento, entendido como la práctica de traer las operaciones de manufactura más cerca de los mercados domésticos. Al “Nearshoring” también se le ha denominado retorno al vecindario (La Inversión de ida y Vuelta, Jorge Eduardo Navarrete, La Jornada, jueves 4 de julio, 2013). Según el Informe, en México el “nearshoring” está levantando ímpetu por que más compañías manufactureras buscan vías para reducir costos y traer productos al mercado de USA, operando más cerca de éste.
El proceso de “nearshoring” es debido, de acuerdo al Informe, a tres factores fundamentalmente relacionados con China. Sin necesariamente significar algún orden de prelación, el rápido crecimiento del costo de la mano en China ha hecho menos atractivo industrialmente a este país, identificado como la más grande localización de “offshoring” (trasplante) industrial del mundo. El segundo factor ha sido el elevado y volátil costo del petróleo, que ha hecho que el transporte de bienes en el océano Pacífico resulte menos atractivo. La apreciación del yuan chino contra el dólar y el euro también ha sido un factor adicional para afectar adversamente la localización industrial en China.
En el “nearshoring”, México resulta el país más favorecido para la localización de manufacturas, aún más que USA en sí mismo, aunque tal situación podría estar reduciéndose entre los dos países, entre otros factores por los costos de transacción de la economía mexicana y los costos de financiamiento. Algunas compañías que han movido parte o toda su producción de Asia a México para estar más cerca de USA incluyen a Emerson (equipamiento eléctrico), Coach Inc. (bienes premium de piel) and Axiom (poleas de pesca).
Dentro de esta tendencia y ambiente de cambio industrial global presentado por el Informe, se destaca que México aun mantiene un retraso en relación a China, en términos de las opciones internacionales de la localización manufacturera. En tanto China ofrece una importante ventaja de una cadena de oferta más profunda, en Mexico las compañías internacionales tienen problemas para encontrar proveedores locales de partes y empacado.
Además, contrario a lo que sucede en China, en donde el gobierno identifica “industrias pilares” y las apoya, en México pequeñas compañías que están ansiosas de iniciar o hacer crecer sus negocios y establecer relación con compañías extranjeras sufren la falta de acceso al financiamiento. Hecho reconocido hoy públicamente por el Presidente de la República y el Secretario de Hacienda y Crédito Público.
Si el informe puede dejar un claro mensaje para México es que hoy las compañías están más enfocadas regionalmente en diversificar su presencia manufacturera y servir a los mercados regionales, dados el incremento en el costo de transporte y el tipo de cambio y no sólo el costo de la mano de obra. Los mercados, así, han venido a estar regionalmente enfocados, por lo que México siempre tendrá la ventaja de su proximidad y el acuerdo de comercio con USA (CHAPTER II Regional Trends in FDI). Por lo que es dable decir que ahora sólo nos falta hacer nuestra tarea, que tanto hemos postergado, y aprovechar las decisiones de política que USA anunció desde hace más de 1 año y que, como tales, las va cumpliendo.
Al inicio de 2012, el Presidente Barack Obama en el discurso de State of the Nation se comprometió paradigmáticamente a lograr una economía reconstruida sobre las manufacturas americanas. Con tal pronunciamiento, como fue consignado oportunamente en este medio, sin ambages Obama señaló que “tenemos la enorme oportunidad, en este momento, de regresar la manufactura” al país.
Con ello, tal como lo hizo a lo largo de su discurso, se mandó el claro mensaje de que la dependencia de importaciones de Estados Unidos con respecto a China disminuiría, significando la clara voluntad política de buscar una reindustrialización americana. Tal compromiso debió haber parecido a muchos inalcanzable y sumamente pretenciosa. Sin embargo, dados los cambios económicos internacionales que han ido aparejados con la crisis en marcha, tales palabras parecen estar ya concretándose de acuerdo al Reporte comentado.
Dentro de los cambios estructurales internacionales más importantes que han ocurrido en los últimos quince años, y que han hecho válidas las pretensiones recientes de USA destacan el aumento del costo de transporte, la depreciación del yuan chino y el aumento del costo de la mano de obra de ese asiático país. Para tener una idea concreta del aumento en el costo del transporte de China a USA, baste recordar que a fines de la década de los 90´s del siglo pasado el precio del barril de petróleo estaba un poco por debajo de los diez dólares y que hoy ronda arriba de los noventa dólares, casi 10 veces más.
Dado que en la primera etapa del Tratado de Libre Comercio (NAFTA) México resulto ser simplemente un país maquilador y que China aprovechó industrialmente su apertura al exterior, se hace necesaria al menos una política de financiamiento específica para aprovechar esta segunda etapa del TLC, comandada por el “nearshoring”. Con ello, la mitad de la tarea, es decir la política industrial, estaría ya resuelta por el lado de la demanda de USA, dado que México ha sido desde 1995 reacio a establecer una política específica en la materia, que aproveche nuestras ventajas comparativas. Así, los afanes de no intervención económica del “blackboard econonomics” de que los mercados operan “automáticamente” estarían salvos, quedándole al gobierno de Enrique Peña Nieto únicamente como reto ponerle gasolina al coche para que avance.
Con el “nearshoring” el rumbo y destino económico para México parecen resueltos, esperamos que no sigamos peleándonos contra la razón económica y aprovechemos de una vez por todas las ventajas histórica y comparativa de estar a un lado de USA; más ahora que es evidente el regreso industrial al vecindario. Hagamos votos por que nuestros gobernantes así los consideren, antes que chinos y coreanos vengan a realizar la tarea elemental que nos corresponde llevar a cabo.
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