El menor crecimiento de la demanda interna podría afectar las ventas de las casas comerciales presentes a través de supermercados y tiendas para el mejoramiento para el hogar. La alta dependencia de los ingresos provenientes de Brasil -en algunos casos llega al 40% del Ebitda- asoma como uno de los principales riesgos para las inversiones locales.
A comienzos de esta década, las empresas chilenas miraban con cierta lejanía y humildad la posibilidad de incursionar en Brasil, la séptima economía más importante del mundo. Frases como "es un mercado muy grande" o "hay que tener millonarias espaldas financieras para competir" se repetían entre dueños de compañías que estimaban en ese momento que Perú, y luego Colombia, eran los destinos más accesibles.
Pero la historia cambió. Tal como lo haría el mejor cartógrafo, las empresas chilenas diseñaron un nuevo mapa de inversiones que incluye en mayor o menor escala a Brasil, economía que tiene una poderosa demanda interna empujada por 197 millones de habitantes.
El miércoles, Embotelladora Andina -que ya tenía presencia en tierras cariocas- se transformó en la compañía chilena con mayor exposición a Brasil tras anunciar el acuerdo para comprar Bebidas Ipiranga por más de US$530 millones. Del total de sus ingresos, el 40% provendrá de este país.
Pero Andina no es la única empresa chilena que dependerá cada día más de lo que produzca su filial brasileña. Lo mismo ocurre con LAN -que se fusionó con TAM-, Cencosud, Enersis, CMPC, Arauco, Sonda, Sigdo Koppers, Masisa, Paz y recientemente Falabella .
El jefe de estudios de Bice Inversiones, Agustín Alvarez indica que si bien la exposición de las compañías chilenas a Brasil ha crecido, compañías como CMPC o Arauco tienen una dependencia más acotada ya que su producción se destina principalmente a Europa y Asia.
"Desde un punto de vista de aporte de Brasil a los resultados, las empresas más expuestas son Embotelladora Andina, Enersis, LAN y Sonda. En el caso de Cencosud y Masisa, la dependencia es más acotada", dice Alvarez.
Agrega que en términos de sus flujos actuales como porcentaje de su Ebitda, las empresas que más dependen de Brasil son: Andina con 38%, Enersis con 31%, en LAN cerca del 30%; Sonda un 27% y, en el caso de Masisa, un 14% de sus ventas provienen de este país.
Sin embargo, la desaceleración que está experimentando la economía de Brasil -con bajo crecimiento y alta inflación-, sumada a las protestas sociales que están remeciendo al gobierno de Dilma Rousseff, ponen una luz de alerta para las empresas chilenas que más dependen del consumo interno del gigante sudamericano (ver recuadro).
Problemas a la vista
Según datos de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), Brasil es el tercer destino preferido de los inversionistas chilenos, con un stock acumulado de US$12.906 millones.
La "torta" de inversiones chilenas (ver gráfico) se reparte principalmente en el sector industrial brasileño, seguido por el energético y el de servicios. Dichas industrias podrían verse afectadas ante una mayor desaceleración de la economía o nuevas regulaciones.
Sobre esto último, el jefe de estudios de Nevasa, Ramiro Moya, advierte que uno de los principales riesgos para empresas chilenas es "el excesivo intervencionismo del Estado en industrias como la eléctrica -donde se han fijado tarifas- y en el negocio de combustibles. Esto no genera incentivos a la inversión privada".
En el mercado también sostienen que los retailers chilenos podrían verse afectados con una mayor desaceleración de Brasil. Este hecho podría afectar a Falabella, Andina y Cencosud.
El director de estrategia de Corpresearch, Cristóbal Lyon, pone paños fríos y afirma que en el caso de Cencosud, "el negocio de supermercados es menos sensible a los ciclos menos expansivos de la economía. Si cae el crecimiento de Brasil, esta empresa se verá afectada pero en menor medida que otras industrias como las de tiendas por departamentos, por ejemplo".
Para Agustín Alvarez, LAN podría verse afectado porque se encuentra en una industria que vive una coyuntura compleja, con riesgo de que caiga la demanda, además de las amenazas regulatorias de este mercado.
"En general, las empresas están financieramente preparadas para enfrentar un shock adverso, con una adecuada capitalización y flexibilidad financiera, aunque ciertamente si se diera, no sería el mejor momento para LAN y Cencosud, que se encuentran en pleno proceso de consolidación de su fusión con TAM y adquisición de las operaciones en Colombia de Carrefour, respectivamente", advierte Alvarez.
Fuentes del mercado agregan que las compañías chilenas también están acotando los riesgos, tratando de que la distribución de sus ventas sea más equitativa entre lo producido en Chile, Perú, Colombia y Brasil.
La apuesta de Falabella y CMPC
Aunque las señales de desaceleración están cada vez más presentes en la economía brasileña, empresas como CMPC y Falabella tienen importantes "fichas" puestas en este país.
La forestal ligada a la familia Matte realizó un aumento de capital este semestre por US$500 millones para financiar parte del proyecto de celulosa Guaíba II en Brasil, que considera una inversión por más de US$2.000 millones.
A fines de mayo, Falabella anunció su ingreso a Brasil -sumando así un quinto mercado- con la compra del 50,1% de Construdecor, sociedad dueña de la cadena de mejoramiento del hogar Dicico en US$189 millones.
"Lo que estamos haciendo es conocernos, integrándonos a una empresa que está funcionando y que le va bien. Tenemos que aprender del mercado brasileño", dijo hace una semana el gerente general del Grupo Falabella, Sandro Solari.
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