2013/06/04

Jorge Desormeaux: "La actual solución para la protección al consumidor financiero es parcial y transitoria"

"Es un área extraordinariamente sensible, que podría eventualmente poner en riesgo la estabilidad del sistema financiero si no se maneja adecuadamente. Y eso es demasiado serio", advierte el ex consejero del Banco Central.  

Luego que en marzo de 2011 la comisión que presidió propuso ajustes a la regulación financiera, el economista y ex consejero del Banco Central Jorge Desormeaux ha seguido monitoreando atentamente la materialización de esos cambios y también los problemas que han surgido en la supervisión al buen funcionamiento del mercado de capitales.
La controversia generada una vez que el regulador bancario (la superintendencia que dirige Raphael Bergoeing) derogó la norma que determinaba cómo los bancos reajustaban sus comisiones y señaló que en adelante debían regirse por las normas del Sernac Financiero en su relación con los clientes, a su juicio refleja, precisamente, los problemas de la actual regulación por industrias, en lugar de una por objetivos. Y añade que aunque fortalecer institucionalmente la protección al consumidor era algo muy necesario, la solución que se instaló sigue siendo "un parche".
-¿Era necesario tener un organismo de protección a los consumidores financieros?
- Los cambios regulatorios introducidos desde la crisis financiera del 82 en adelante se centraron en la solvencia, y la preocupación por los consumidores brilló por su ausencia. Dar espacio a este tema era muy necesario, porque las personas sentían que sus derechos no estaban siendo resguardados. Eso cristalizó en la propuesta del Sernac Financiero. Pero no son las únicas preocupaciones que es necesario abordar.
-¿Qué otros temas eran importantes?
-También que las sanciones de las superintendencias pudieran ser arbitrarias, que sus autoridades nombradas por el Presidente no fueran enteramente independientes y que el poco espacio normativo de los reguladores les impidiera el adecuado control de un mundo financiero que avanza con más rapidez que el proceso legislativo. Todo eso está en la base de la propuesta que hicimos: avanzar desde el modelo actual, donde cada industria tiene su propio regulador, a una supervisión por objetivos con dos grandes reguladores especializados, preocupados de la solvencia, por un lado, y la conducta del mercado y los derechos de los consumidores por otro. Eso implicaba también pasar de autoridades unipersonales a una dirección colegiada e independiente, integrada por gente idónea, con experiencia y que represente a todo el espectro político. De este modo, se podría contar con mayores garantías en el proceso sancionatorio y con un mayor espacio normativo.
-Pero el Gobierno decidió no innovar en el actual modelo regulatorio.
-Se ha anunciado un proyecto de ley para modificar el gobierno corporativo de la SVS, transformándola en un órgano colegiado, lo que es muy positivo y es parte de la primera etapa de cambios que propusimos. Si se transformara a la SVS y a la Sbif en comisiones, cada una de ellas debería hacerse cargo de los temas de solvencia y protección al consumidor. Si ese es el esquema que se adopta, habría buenas razones para que vuelva al regulador bancario todo lo que está hoy en el Sernac Financiero. Pero si esto se planteara a la opinión pública, la verdad es que pienso que no será bienvenido, porque eso ya lo probamos y no fue satisfactorio.
-¿Dónde debería estar el Sernac Financiero, entonces?
-Cuando la autoridad crea este órgano y lo ubica en el Ministerio de Economía, es porque entendió que la atención que el regulador bancario le dedicó a la protección de los consumidores no había sido la apropiada. Pero si quisiéramos que esa materia estuviera apropiadamente cautelada a nivel institucional, deberíamos pensar en un órgano colegiado, independiente, y que se preocupara también de la conducta del mercado. Y claramente debería tener atribuciones normativas, porque las innovaciones en el sistema financiero avanzan con mucha rapidez, y los reguladores necesitan instrumentos para reaccionar en forma expedita a estos cambios.
Me parece que la actual solución a la protección al consumidor financiero es parcial y transitoria. Esta es un área extraordinariamente sensible, que podría eventualmente poner en riesgo la estabilidad del sistema financiero si no se maneja adecuadamente. Y eso es demasiado serio.
Contratos: "El problema de fondo no es tan difícil de resolver"
-¿Cuáles son esos riesgos?
-En el mundo político hay preocupación por potenciar la protección al consumidor financiero, porque ha sido un área claramente descuidada en los últimos años. Pero en mi concepto, la institucionalidad actual no tiene la suficiente independencia del poder político. Es un área desde la cual podrían surgir riesgos para su estabilidad y eventualmente para su solvencia. La forma de resolver estos problemas, a mi juicio, está contenida en nuestra propuesta, que recoge las mejores prácticas a nivel internacional.
-¿Hay un riesgo político, entonces?
-Es muy importante que las autoridades que tomen decisiones estén revestidas de independencia, porque la solvencia y la protección al consumidor son objetivos que en un momento pueden ser contrapropuestos. Por eso, a nivel internacional se ha tendido a separar las funciones de solvencia y protección a los consumidores. Si una decisión del Sernac Financiero tiene el potencial de afectar la solvencia de las entidades financieras, eso podría tener un efecto muy importante para el país. Es bueno que esa entidad exista, pero necesitamos una institución más apropiada para estas tareas, con un organismo colegiado e independiente del poder político.
-La banca y el retail han reclamado por los cambios en los mecanismos de ajustes de los contratos. ¿Es algo que podría minar su solvencia?
-Potencialmente, sí; pero claramente no, en este caso. Ha habido molestia e inquietud, pero no estamos hablando de una amenaza a la solvencia del sector financiero ni tampoco tiene la posibilidad de generar problemas sistémicos.
-La banca ha expresado su molestia por tener que resolver los temas de los consumidores con un regulador distinto a la Sbif.
-Se ve esa molestia. La banca ha tenido una relación muy fluida con la Superintendencia de Bancos, y la verdad es que el modelo acaba de cambiar. Pero el problema de fondo no es tan difícil de resolver. Hay que adecuar los métodos y formas de visar los contratos colectivos, cuando corresponda, y encontrar una solución. Este tipo de problemas refleja, además, que el regulador tiene muy pocas atribuciones normativas, algo que todos estos organismos vienen planteando desde hace tiempo.
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