No ha sido fácil el aterrizaje de LATAM Airlines, la fusión entre LAN y TAM que este mes cumple un año. Enrique Cueto lo tiene clarísimo, son los costos de “dejar de ser una gacela para transformarse en un animal mucho más grande”, dice este empresario, que se declara apolítico, pero que de todas formas admite estar preocupado del clima de polarización que se vive en el país. Por María José O’Shea y Carla Sánchez / Fotos: Verónica Ortiz
No habrá tenido más de 10 años cuando tuvo su primer cara a cara con un avión LAN. El papá de su amigo Patricio Izquierdo –en esa época fiscal de la aerolínea- lo llevó junto a su hermano Juan José a la base de mantenimiento de aviones. Enrique Cueto tiene grabado ese día. Quién iba a pensar que algunas décadas después su familia tomaría el control de LAN, una empresa que estaba saliendo de la quiebra. Quién iba a imaginar que el mayor de los hermanos Cueto se convertiría en uno de los máximos ejecutivos que pilotea LATAM Airlines Group, nave insignia que nació de la fusión con la brasilera TAM y que hoy los tiene encumbrados dentro de las 10 mejores aerolíneas del mundo.
Viene llegando de Sudáfrica, donde participó de la reunión de IATA, la Asociación Internacional de Líneas Aéreas. Junto a los gigantes de la aviación mundial discutieron sobre los desafíos que enfrenta el sector, como el alto precio del combustible, las mayores regulaciones y la fusión de compañías. “Ésta es una industria muy especial. Todo el mundo cree que es millonaria, pero un pasaje de avión hoy vale lo mismo que uno en bus y en petróleo se gastan millones de dólares”, dice Cueto, quien confiesa que por cada pasajero gana 2 dólares de utilidad y que si antes de 2005 las tasas de crecimiento eran de 2 a 3% en número de pasajeros, hoy superan el 15%.
- Si el negocio en 3 años crece un 50%, obviamente es atractivo…
-Sí, pero no es grito y plata. La industria, producto de la competencia, tiene muy bajos márgenes, los costos han bajado 70% en los últimos años, pero la tarifa también ha bajado 70%.
El dolor del crecimiento
Cueto sabe de turbulencias. La fusión con TAM tardó dos años en concretarse y pese a que sabían que ello les iba a costar el investment grade, nunca se imaginaron que el real se devaluaría y que la situación económica en Europa complicaría aún más las cosas. Entre enero y marzo LATAM Airlines registró ganancias por 42,7 millones de dólares, una caída de 48,9% respecto al mismo período anterior, según los balances entregados por la compañía. Se ha puesto pesada la pista, pero Cueto, con un ice tea en la mano, no pierde la calma. “Había que entrar a Brasil para ser líder en Sudamérica, que concentra el 5% del tráfico mundial. De lo contrario, no tienes escala para competir”, afirma.
-El año pasado, LATAM ganó un 96,6% menos que el año anterior. Debe ser difícil convivir con esa realidad…
-Sí pues. LATAM ya no es una gacela, sino que un animal mucho más grande porque tiene otro impacto. Si antes nos fijábamos sólo en el precio del petróleo, hoy tienes que estar pendiente de asuntos como una devaluación del real. Tuvimos un montón de gastos al hacer una transformación de este tamaño, y crear una de las 10 compañías más grandes del mundo implica pagar costos.
"Lo más difícil ha sido darse cuenta de que LATAM entra a ser una organización mucho más compleja y difícil de mover que cuando tienes una más pequeña".
-Convocaron a una junta para analizar el aumento de capital por mil millones de dólares, ¿cuál será el destino de esos recursos?
-El aumento de capital tiene tres objetivos: el principal es solventar las inversiones que tenemos que hacer en aviones nuevos. Necesitamos el Boeing 787 y el Airbus 350, que permiten una eficiencia de 20% en combustible. Y dado que vamos a hacer esa inversión, necesitamos recuperar el investment grade y, tercero, tener un alto nivel de caja que nos permita vivir tranquilos.
-¿Era el mejor socio TAM?
-Obvio.
-¿Por qué?
-Porque lo que no tenía LAN era Brasil, donde habían dos grandes operadores: Gol (doméstica low cost) y TAM que era doméstico e internacional y eso era lo que estábamos buscando. TAM se parece mucho más a LAN en servicio que GOL.
-Pero son bien distintas, TAM es más antigua, su situación financiera es peor que la de LAN…
-Pero la de GOL era peor todavía.
-¿Era el socio menos malo?
-Aquí había que entrar a Brasil. Si quieres tener Sudamérica y ofrecer ser parte de esta red global tienes que tener al menos el 3% o 4% del tráfico local. Si no estás en Brasil, no existes.
-¿Qué ha sido más difícil: haber perdido el investment grade o integrar dos culturas?
-Nosotros sabíamos que lo íbamos a perder. Lo más difícil ha sido darse cuenta de que LATAM entra a ser una organización mucho más compleja y difícil de mover que cuando tienes una más pequeña. Si hoy lo analizas, LATAM es una de las 10 compañías que mayor cantidad de pasajeros transporta en el mundo, y si vas a carga, también. Nos transformamos en una compañía donde la mitad de la operación está en Brasil, donde entran a jugar los tipos de cambios, las monedas, las culturas…
-¿Ha sido muy complejo?
-Lo más difícil ha sido un poco externo a la fusión. Por ejemplo, cuando empezamos con el proceso la paridad real-dólar era de 1,65 y actualmente es de 2,05. El 27% de nuestro negocio es doméstico en Brasil, con ingresos en reales y costos en dólares, eso te impacta en 250 millones de dólares en un año.
-La regulación en Brasil es más estricta, ¿cómo les afecta eso?
-Si bien es un país más regulado, son pro industria nacional. Es decir, por un lado la regulación te complica, pero por otro andan preocupados de entender qué problemas tienen las empresas. Algo que no ocurre en otros lados.
"Sin estar de un lado ni del otro, creo que el país está más polarizado que en los últimos 20 años. Y eso no es bueno".
-¿Qué otros mercados están explorando para crecer?
-Nuestra mayor estrategia es hacer de Sao Paulo un centro de conexiones internacionales. Eso nos permite que pasajeros que viajen de Chile lleguen a un buen terminal y puedan conectar rápidamente a muchos destinos. Queremos fortalecer ese hub y seguir creciendo con nuestras operaciones intra Sudamérica.
-¿Cuándo sentirá el pasajero que si se viaja en TAM está volando en LAN?
-Eso va a ocurrir, pero hay varias cosas antes. Hemos avanzado en la atención al pasajero, por ejemplo, y en el sistema de pasajero frecuente que permite acumular millas en una u otra compañía. Y hoy si quieres viajar a Brasil tienes tarifas mucho más convenientes que cuando no teníamos nada que ver con TAM.
-¿Ha ganado el pasajero con la fusión?
-Creo que el pasajero todavía tiene un ahogo, porque en una fusión tú demoras dos o tres años… TAM tiene un sistema de reservas que es su centro neurálgico y LAN otro, dos sistemas que no conversan. De repente pasa que llega un pasajero de TAM y quiere que le agreguen un boleto con el sistema de LAN, algo que no se puede hacer hoy. Unificar el sistema de reservas es como hacerse un trasplante de corazón: se prepara con años y se busca la fecha adecuada, una que en este caso no cuadre ni con el Mundial de Fútbol ni con las Olimpiadas.
-¿Y cuándo entran a pabellón?
-Todavía no tenemos fecha, porque no sabemos si lo vamos a hacer en TAM o en LAN. El pasajero tiene que entender que estas complicaciones no tienen que ver con la buena voluntad.
-Cuando uno viaja en TAM da la sensación de que es inferior a LAN…
-Si haces una encuesta, a los viajeros brasileros le gusta más TAM que LAN. A ellos les importa más la cercanía, independiente de si los atiendan bien o no y dicen que LAN es más fría. Pero en términos de servicio cada vez se están homologando. Estamos haciendo iguales el interior de los aviones y en entretención a bordo hay las mismas 120 películas. En unos cuatro años, se van a subir en un avión –esté pintado de LAN o TAM– y los asientos serán iguales. Pero hay que entender que cambiar un asiento demora ese tiempo, porque tiene que aprobarlo el fabricante y el regulador, tienen que ser anti fuego, etc.
-En general, cuando hay grandes fusiones la marca más poderosa es la que queda, como en la fusión de BTG Pactual y Celfin. ¿Qué va a pasar en este caso?
-No sabemos (risas). El tema futuro de la marca es el tema final. Lo primero es ir acercando nuestras propuestas de valor. Con el tiempo, lo ideal es tener una marca, pero ello implica una promesa.
-¿Qué plazos manejan?
-Entre tres a cinco años. Hoy estamos uniendo las redes, pero no me pidas hoy que en un año transforme dos compañías en una, porque, primero, no lo puedo hacer físicamente y, segundo, porque tengo que cambiar la cultura.
“No me asusta el regreso de Bachelet”
-Pasando a otro tema, ¿le preocupa la llegada de Bachelet al poder? Hay muchos empresarios aterrados con la izquierdización…
-Como empresario soy apolítico, soy bastante abierto y muy liberal. A mí me preocupa más el clima que se genera desde el punto de vista de la inversión.
-El ministro Larraín criticó las propuestas de la oposición, particularmente las referidas a la asamblea constituyente, la AFP estatal y el alza de impuestos…
-Sí, pero el ministro tiene que decir lo que tiene que decir. Eso es parte de la política.
-¿Compartes su preocupación?
-No me voy a meter porque lo conozco y prefiero no opinar. Creo que nosotros no vamos a cambiar nuestro plan de inversión.
-Es decir, no le asusta el regreso de Bachelet al poder…
-No. En su gobierno tuvimos buena relación y tuvimos un ministro de Hacienda que lo hizo súper bien. Sin estar de un lado ni del otro, creo que el país está más polarizado que en los últimos 20 años. Y eso no es bueno. Como creo que el mundo está mucho más polarizado, estamos viviendo un fenómeno de polarización más que de búsqueda de acuerdos.
-De esa polarización, ¿qué es lo que más le preocupa?
-El cambio más importante que se necesita en este país es la educación. Es el tema donde tenemos la mayor desigualdad y en el que hay que invertir más de lo que estamos haciendo. Pero hay dos cosas: tener los recursos (que es lo que pide la izquierda más que la derecha) y una mejor ejecución (lo que pide más la derecha que la izquierda). Debiera ser una mezcla entre los dos.
-Pero tener más recursos pasa porque los empresarios se metan más la mano al bolsillo…
-Si nosotros no hacemos una transformación en la educación, este país no va a llegar a ninguna parte. No podemos vivir del cobre eternamente.
-¿Qué cambio sugeriría? ¿Educación gratis para todos?
-No. Estoy contra la educación gratuita para todos, creo que es injusta y soy contrario al lucro en la universidad. En la educación primaria o secundaria, con el Simce y dos pruebas más, comparas fácilmente si alguien lo hace bien o mal. Si cobras y lo haces bien, ¿qué importa? En la universidad, en cambio, es más difícil de medir. Por ejemplo, tú le puedes vender a una familia una carrera que no tiene ningún sentido. No estoy en contra de que haya universidades privadas, lo que es distinto del lucro. A mí me cuesta entender que la universidad sea un negocio, porque no hay cómo controlarlo. No se trata de vender algo concreto como un pasaje; no puedo decirte que en 6 años más vas a tener un trabajo porque eso puede no ser verdad.
-¿Estaría dispuesto a que le subieran los impuestos?
-Siempre he pensado que la discusión no debiera estar centrada en si hay o no que subirlos. Lo importante es que tanto la izquierda como la derecha tienen algo de razón y algo de no razón: uno quiere más recursos y, el otro, más eficiencia, y ninguno de los dos por sí solo va a resolver el tema.
-¿Votará en las primarias?
-No voy a estar aquí.
-¿Y quién es su candidato?
-Lo único que les puedo decir es que soy ultra liberal.
-¿Los candidatos le piden plata a todos los empresarios?
-Sí, y hay que ayudar.
-¿Tiene contacto con el Presidente Piñera, ex accionista de LAN?
-Sí, lo veo.
-¿Han conversado de cómo ha sido su gestión?
-Con el tiempo le van a valorar lo que ha sido su gobierno.
-¿Por qué cree que el éxito económico en su mandato no se ha traducido en mayor respaldo a su figura?
-En el tiempo va a ser reconocido como un buen gobierno.
-Qué pasaría si una vez que deje La Moneda y se transforme en un ciudadano común y corriente decidiera volver a las pistas de LAN…
-Tendría que ver quién le vende, porque nosotros no le vamos a vender. En todo caso, cuando vuelva a ser ciudadano no creo que regrese a los negocios.•••
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Las reglas del juego en Argentina
El 17 de mayo pasado, LAN canceló temporalmente sus operaciones en Argentina luego de que Intercargo, la empresa estatal de operaciones terrestre trasandina, suspendió el servicio que brinda a la aerolínea. Una decisión que afectó 33 vuelos internacionales y 30 domésticos en Argentina; en total 8 mil pasajeros perjudicados.
“No hubo negociación, sino imposición”, dijo su hermano Ignacio, vicepresidente ejecutivo de Lan Airlines. La molestia radicó en que el proveedor de servicios de rampa, carga y descarga de equipaje y asignación de mangas, entre otras cosas, exigió un pago de 18 millones de dólares extras al contrato establecido de 32 millones de dólares.
-¿Qué representa para ustedes la operación de Argentina?
-Es mucho menos importante que Brasil, pero es relevante. En Argentina, como hemos dicho siempre, hay años buenos, otros malos y hay que pensar a largo plazo. El que entró a Argentina sabía que ésas eran las reglas del juego.
-Pero debe ser difícil cuando les cambian las reglas del juego como el caso de Intercargo…
-Hay que entender que nosotros estamos en América Latina, donde las reglas son mucho menos claras que en Europa o Estados Unidos y eso es histórico.
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