
¿Qué hay tras las protestas de Sao Paulo?
(Especial para Infolatam).-“… Hay una indignación latente en la juventud con los gobiernos, en general, y con el modo por el cual son elegidas las prioridades del gasto estatal y utilizados los recursos públicos en particular. Esto viene de lejos, pero se ha acentuado con las noticias recurrentes sobre corrupción, mal uso de los fondos públicos e impunidad de quien comete crímenes contra la administración pública”.
La juventud contra los símbolos del poder
(Infolatam).- “Hay un corre-corre febril de interpretación de las manifestaciones, cada cuál pretendiendoarrimar la brasa a su sardina. Finalmente, ¿contra quê es el movimiento? Es contra todo. Y no se considere que ese “todo” signifique un anarquismo inconsequente. Significa que el molde institucional del país no cabe más en el organismo social brasileño”.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, prometió que sostendrá un diálogo con los miembros de un movimiento de protesta en todo el país, pero también dijo que haría lo que fuese necesario para mantener el orden, luego de los actos de vandalismo y saqueos.
“No podemos vivir con esta violencia que avergüenza a Brasil”, declaró en un discurso transmitido el viernes a todo el país por televisión.“Todas las instituciones y las fuerzas de seguridad pública deberían evitar, dentro de los límites de la ley, toda forma de violencia y vandalismo”, agregó.
Rousseff habló mientras nuevas manifestaciones ocurrían el viernes, incluida una que durante varias horas impidió que la mayoría de los pasajeros ingresaran o salieran del aeropuerto internacional más ocupado del país, en las afueras de Sao Paulo.
Las protestas surgieron aparentemente de la nada durante la última semana y convocaron a más de un millón de personas a salir a las calles el jueves en las mayores manifestaciones en Brasil en dos décadas.
El movimiento -sin nombre y sin líderes e integrado principalmente por estudiantes y gente de clase media- protesta contra el mal transporte público y sistema sanitario, la corrupción y los miles de millones de dólares que el Gobierno está gastando en la organización de la próxima Copa Mundial de fútbol.
Rousseff, una ex guerrillera que protestó contra la dictadura militar durante la década de 1960, elogió el espíritu democrático de la mayoría de los manifestantes y dijo que escucharía sus demandas.
Hablando de manera calmada pero firme, Rousseff dijo que Brasil tiene una “oportunidad histórica” de aprovechar la energía de las protestas y lograr mejorías.
Pero ella advirtió que el movimiento podría ser arruinado por violencia como la que ocurrió el jueves, cuando algunos manifestantes atacaron edificios, saquearon tiendas y prendieron fogatas en decenas de ciudades.
Rousseff dijo que es su “obligación escuchar a la voz de las calles, así como dialogar con todos los segmentos” de la sociedad que protestan de manera pacífica.
La presidenta, quien no es conocida por iniciar conversaciones, no especificó cómo se realizaría tal proceso.
Después de su discurso, el hashtag #calabocadilma -”Cierra la boca, Dilma” en portugués- se convirtió en tendencia en Twitter, acompañado de duros comentarios criticando a su gobierno.
Las protestas del viernes fueron mucho menores que las del jueves. Hubo indicios de un revés para el movimiento el viernes, y un importante grupo izquierdista dijo que dejaría de organizar las marchas por el momento debido a los disturbios y la violencia.
A diferencia de otros recientes movimientos de protesta como la Primavera Arabe, las manifestaciones de Brasil no apuntan contra un político individual y Rousseff sigue siendo relativamente popular.
Muchos son parte de la clase media, que se benefició de un reciente crecimiento económico. Pero están molestos porque deben pagar impuestos de nivel europeo por lo que algunos describen como servicios públicos de nivel africano.
Rousseff hizo un llamado específico a la calma durante un evento de preparación para la Copa del Mundo de fútbol. Han ocurrido enfrentamientos entre manifestantes y la policía afuera de los estadios, lo que ha aterrorizado a muchos aficionados y turistas.
OPCIONES LIMITADAS
Una reciente desaceleración económica y una creciente inflación han golpeado el presupuesto del Gobierno, lo que significa que probablemente no podrá ofrecer un gran plan de inversión pública sin realizar dolorosos recortes al gasto en otro sector -a diferencia del año electoral que se avecina.
Rousseff citó en su discurso planes como separar una parte de las futuras regalías del petróleo para destinarlas a la educación y a traer médicos desde el exterior. Ella ha realizado previamente estas propuestas, pero han enfrentado la resistencia del Congreso y otros sectores.
Los alcaldes de varias ciudades intentaron ceder a una de las principales demandas de los manifestantes esta semana, al revocar la reciente alza de tarifas de autobuses y trenes subterráneos, pero las protestas sólo aumentaron.
La atmósfera festiva que había atraído a muchos estudiantes e incluso a sus padres a las manifestaciones durante la última semana recibieron un gran golpe en la noche del jueves.
Imágenes de televisión mostraron a jóvenes enmascarados saqueando tiendas, prendiendo fogatas y atacando edificios, incluido el Ministerio de Relaciones Exteriores en Brasilia, que sufrió la ruptura de sus ventanas.
La violencia era generalizada, ocurrió en al menos una decena de ciudades y parecía ser fomentada por movimientos extremistas y delincuentes comunes que se aprovecharon de los desórdenes.
Dos personas murieron como resultado de las protestas, reportaron medios locales, incluida una muerte provocada por un automóvil que se abalanzó contra la multitud. Más de 60 personas resultaron heridas sólo en Río de Janeiro.
REVES
La radio, televisión, Twitter y otros medios sociales condenaron la violencia el viernes, mientras que la unidad que había prevalecido entre los manifestantes al centro del movimiento también mostró señales de división.
El Movimiento Pase Libre en Sao Paulo, un grupo de activistas que fue clave en el auge de las protestas, dijo que por ahora dejaría de llamar a las marchas, luego de que surgieron enfrentamientos el jueves entre grupos con distintos objetivos.
Douglas Belome, un cajero de banco y miembro del grupo Pase Libre, dijo que las cosas se pusieron mal cuando algunos manifestantes intentaron evitar que los partidos políticos de izquierda ondearan sus banderas.
“Al menos por ahora, no hay nuevas manifestaciones previstas”, dijo a Reuters, expresando su pesar por la violencia.
La FIFA, ente rector del fútbol mundial, dijo el viernes que no ha discutido la posibilidad de cancelar la Copa Confederaciones ni la Copa Mundial del próximo año.
El técnico de Italia, Cesare Prandelli, dijo a periodistas que su equipo tiene prohibido salir del hotel debido a los disturbios.
Los sondeos muestran que la mayoría de los brasileños apoyan a los manifestantes y sus objetivos. Pero la estrategia principal de las manifestaciones de bloquear las calles principales ha comenzado a cansar a algunas personas.
“Yo las apoyo (a las protestas), pero creo que se han salido de control”, dijo Nilson Chabat, de 31 años, camino a su trabajo el viernes en Sao Paulo. “Muchos de nosotros estamos molestos, pero no se puede hacer un desastre todos los días”, agregó.
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