
El informe
Escenarios para una Venezuela sin Chávez
Miles de seguidores de Hugo Chávez tomaron el miércoles las calles de Venezuela para acompañar entre lágrimas y vítores al cortejo fúnebre del presidente. El vicepresidente Nicolás Maduro, su sucesor designado, caminaba al lado con una mano sobre el ataúd y la otra levantada con el puño cerrado para dejar claro que asume el poder. No habrá periodo interino hasta la convocatoria de las elecciones en treinta días.
Un féretro cubierto con la bandera tricolor de Venezuela y adornado con coronas flores inició un lento recorrido por Caracas sobre un automóvil flanqueado por miembros de la guardia de honor presidencial, que se abría paso a duras penas en las atestadas vías capitalinas.
El vicepresidente Nicolás Maduro, vestido con la camisa deportiva de Venezuela, el hombre que dio al mundo la noticia de la muerte de Chávez, lucía apesumbrado y cabizbajo.
Centenares de miles de correligionarios del político que dominó sin contrapeso la política venezolana durante 14 años dieron su último adiós al “Comandante Presidente”, simbolizando el dolor de millones de compatriotas que idolatraban al polémico militar retirado como un redentor de los pobres y marginados.
Chávez será velado tres días en la Academia Militar, donde inició la vida castrense y que siempre consideró como su “alma mater”, hasta que el viernes se celebre el funeral de Estado.
El miércoles comenzaron a llegar al país los primeros presidentes que asistirán a las exequias, como la argentinaCristina Fernández, el uruguayo José Mujica y el boliviano Evo Morales, mientras el Gobierno seguía recibiendo mensajes de condolencia de todas partes del mundo, desde Estados Unidos a Siria, pasando por numerosos países de Europa y África.
“Para mí sigue siendo el Comandante de las fuerzas libertarias de América y del mundo, de los pueblos socialistas (…) siento que nunca mas vamos a ver a un hombre tan solidario”, dijo el mandatario indígena Morales a su llegada.
La muerte de Chávez abre un momento de incertidumbre política en el mayor exportador de crudos de América Latina y mantiene en vilo a la región, donde forjó fuertes lazos políticos y económicos vitales para otros gobiernos izquierdistas, como Cuba, Ecuador, Nicaragua y Bolivia.
Todavía no se ha informado dónde reposarán sus restos mortales, que sus partidarios piden que sea enterrado en el Panteón Nacional al lado de su adorado Simón Bolívar, prócer de la independencia venezolana en el siglo XIX que el mandatario asumió como referente y guía máximo de su proyecto político.
Ahora, todas las miradas están puestas en Maduro, quien fue designado en diciembre sucesor político y electoral para dar continuidad al proyecto socialista con el que se granjeó amores y odios en el país con mayores reservas mundiales de crudo. Su nombramiento generó no pocos rumores de luchas intestinas entre las corrientes de poder del oficialismo.
Lejos de eso, las primeras espadas del chavismo han mostrado una unidad de cara al público sin precedentes bajo la promesa de mantener vivo el espíritu de Chávez.
Pese a que la popularidad de Maduro dista mucho de la de su mentor, analistas creen que tiene todo a favor para reeditar el triunfo de Chávez en las urnas aupado por la oleada de emoción que ha desatado el deceso del mandatario.
Su rival más probable sería Henrique Capriles, gobernador del estado Miranda, quien pese a su dolorosa derrota contra el presidente en octubre es el líder mejor valorado y conocido de la oposición tras recorrer el país en la campaña de 2012.
“Esta no es la hora de la diferencia, es la hora de la paz, es la hora de la unión del compromiso y de demostrar nuestro profundo amor por Venezuela”, dijo el político de 40 años el martes, quien en las últimas semanas se había mostrado dispuesto a desafiar a Maduro en las urnas.
La Constitución dicta que deben celebrar elecciones en los 30 días siguientes a la ausencia definitiva del presidente, pero todavía no se ha confirmado cuándo serán los comicios, ni quién asumirá la jefatura de Estado hasta entonces.
Sin embargo, el canciller Elías Jaua aseguró el martes que se procederá a convocar elecciones en los próximos 30 días y que Maduro fungirá como presidente hasta entonces.
Para la oposición también comienza un nuevo período, luego de tres lustros denunciando a Chávez como un aprendiz de dictador que destruyó la democracia venezolana. Algunos de sus más fieros detractores celebraron la noche del martes, pero en general se han mantenido en un discreto segundo plano.
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