Los inversores se han dado cuenta de que "el 787 no es el fin del mundo". Entre las mejoras sobre la acción de Boeing, un operador elevó su precio objetivo desde US$ 85 a US$ 100.
Mientras Boeing se prepara para iniciar las pruebas de un sistema de baterías reformulado que evitaría fallas en su aeronave estrella 787 Dreamliner, los analistas mejoraron la recomendación sobre las acciones de la empresa y elevaron sus precios objetivos.
Algunos analistas dicen que el avión de alta tecnología, que quedó en tierra en enero después de presentar fallas en algunas de sus baterías, podría volar nuevamente en mayo, luego de que la Administración Federal de Aviación aprobara el martes el plan de Boeing para certificar su sistema de baterías.
Aunque el avión de fibra de carbono está sólo en el comienzo del que podría ser un riguroso régimen de revisiones -y todavía debe enfrentar audiencias públicas en abril sobre la seguridad de sus baterías de ion de litio- la aprobación de la agencia para los testeos parece estar disipando las nubes de la incertidumbre.
Los inversores se han dado cuenta de que "el 787 no es el fin del mundo", dijo Ken Herbert, analista de Imperial Capital en San Francisco. En vez de eso, los inversores se están enfocando sobre las potenciales órdenes Boeing y Airbus, incluyendo un acuerdo valorado en US$ 15.000 millones para entregar 787 a Ryanair, que de acuerdo a una fuente que habló con Reuters estaría a punto de cerrarse. "Los inversores están pensando que hay más en este ciclo de lo que se creía hace tres meses", añadió el analista.
Entre las mejoras sobre la acción de Boeing, Stifel Nicolaus & Co elevaron el precio objetivo a US$ 100 desde US$ 85. Las acciones de Boeing subían 19 centavos a US$ 84,35 el miércoles en las operaciones de Nueva York, después de trepar un 1,5% el martes cuando se conocieron las noticias de la administración federal de aviación. Pero los riesgos siguen latentes.
Boeing todavía debe demostrar que el arreglo al sistema de baterías es sólido, sobre todo después de que se recalentaron en dos aviones separados en enero. En uno de los incidentes, el fuego en las baterías de un 787 posado en Boston hizo ingresar humo a la cabina, aunque fue contenido sin consecuencias. Nueve días después, una batería se recalentó en un avión en vuelo en Japón, lo que motivó un aterrizaje de emergencia.
No se conocen los efectos que los problemas de la batería han causado en la percepción pública sobre la seguridad del avión. Tampoco se sabe si pueden surgir nuevos problemas en el jet dotado con última tecnología ya que sólo es un avión nuevo, con un fuselaje ligero hecho de fibra de carbono, sino que además tiene un nuevo sistema eléctrico que reemplaza al anterior y más pesado.
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