Argentina espera eludir nueva crisis de deuda ante justicia estadounidense
El gobierno de Fernández señala que si se le obliga a saldar la deuda se
podría exponer al país a reclamos por más de US$43.000 millones, lo
cual probablemente generaría otra debacle.
El combate que libra Argentina desde hace 12 años por deshacerse de su
crisis financiera de 2001 está en manos de jueces estadounidenses que
atacaron su “continua falta de consideración” hacia los derechos de los
acreedores y se negaron a anular fallos de tribunales inferiores según
los cuales el país debía pagar miles de millones de dólares en deuda que
no honró cuando se desplomó su economía.
Argentina
sostiene que aplicar dichos fallos podría exponer al país a reclamos por
más de US$43.000 millones que no puede pagar, lo cual probablemente
generaría otra debacle. Los inversores en la deuda no honrada
replicaron que si el país quiere pagar a los tenedores de bonos
reestructurados luego de su colapso en 2011 –los llamados bonos
canjeados- también debe pagarles a ellos. Hasta ahora, la justicia
estadounidense estuvo de acuerdo.
Este miércoles, una comisión
integrada por tres jueces de la Corte de Apelaciones estadounidense en
Nueva York, escuchará los argumentos de ambas partes, abordando algunas
cuestiones como preámbulo a un dictamen que podría constituir la última
palabra, dado que una audiencia ante la Corte Suprema estadounidense
sería poco probable, dijeron expertos legales. Simultáneamente,
Argentina está solicitando una infrecuente revisión de resoluciones
anteriores de ese mismo tribunal de apelación por las que estableció que
debe tratar a los bonistas de deuda impaga de la misma manera que a los
que aceptaron el acuerdo de canje.
Argentina tal vez deba
afrontar una dura lucha. El juez de distrito estadounidense Thomas
Griesa en Nueva York ha presidido este pleito durante un decenio. Si
bien falló con frecuencia a favor de Argentina, el año pasado citó la
“intención (del país) de cuestionar cualquier sentencia de pago emitida
por este tribunal”. En los cuestionamientos a las resoluciones de
Griesa, la Corte de apelaciones criticó a Argentina por ignorar los
derechos de sus acreedores y la autoridad de la justicia estadounidense.
Fondos de cobertura
En
la audiencia del 27 de febrero, un grupo de inversores en la deuda
impaga, encabezado por NML Capital Ltd. de Elliott Management Corp., que
está a cargo del multimillonario gerente de fondos de cobertura Paul
Singer, y Aurelius Capital Management, intentarán ratificar las
resoluciones que podrían obligar a Argentina a pagarles US$1.300
millones en capital e intereses. Argentina afirma que un dictamen a
favor de los bonistas violaría sus derechos como nación soberana.
La
cesación de pagos del país en 2001 por un récord de deuda de US$95.000
millones se produjo a raíz de un déficit presupuestario cada vez más
grande y tres años seguidos de contracción económica. La crisis provocó
una agitación en el país que dejó más de dos docenas de muertos.
Los
bonos que están en discusión en la apelación fueron vendidos a
comienzos de 1994. Algunos demandantes individuales, incluidos
centenares de jubilados italianos, tienen los bonos desde una época
anterior a la cesación de pagos. Algunos de los fondos de cobertura
compraron los bonos como deuda en problemas recién en 2010.
En
2005 y 2010, Argentina ofreció un acuerdo a los tenedores de bonos
impagos que permitía a los inversores cambiarlos por nuevos bonos
canjeados, como se los llama, con un descuento de hasta 75%. Participó
más del 91 por ciento de la deuda impaga.
Argentina es apoyada en
la apelación por Fintech Advisory Inc., que tiene bonos canjeados.
También apoyan la causa del país Bank of New York Mellon, Clearing House
Association LLC, Euroclear Bank SA y la American Bankers Association.
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