La interconexión de las economías alrededor del mundo no es algo nuevo ni desconocido, sin embargo, será uno de los mayores retos que nuestro país deberá enfrentar el próximo año.

Posibles perspectivas favorables para México.
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Las principales afectaciones para nuestro país, como en los últimos años, podrían venir desde el exterior pero esta vez el impacto será mayor dado que vendría desde el principal socio comercial de México: Estados Unidos.
Adicionalmente, la crisis en la zona euro sigue siendo un factor de riesgo, tanto por la crisis misma, como por su agravamiento en caso de que Estados Unidos caiga en el precipicio fiscal.
Sin embargo, las presiones desde Estados Unidos son fuertes. La urgencia por llegar a un acuerdo en el precipicio fiscal recae en el hecho de que las reducciones fiscales que aprobó el presidente George Bush expiran el uno de enero de 2013, y de no llegar a un acuerdo, automáticamente entrarán en vigor fuertes recortes en el gasto público y se eliminarán todas las reducciones fiscales de la era Bush.
La presión es mucha, sin embargo el 1 de enero no sería obligatoriamente una fecha "apocalíptica" para Estados Unidos y los mercados ya que se estima que tanto los consumidores como las empresas podrían tener comportamientos positivos, pero, únicamente si se vislumbra en un futuro muy cercano un inminente acuerdo; lo anterior debido a que el aumento de impuestos y las reducciones presupuestarias podrían anularse con efecto retroactivo.
La mayoría de los involucrados en el precipicio fiscal ven poco catastrófico el desenlace en la economía de Estados Unidos. Aunque este hecho le costaría a esa economía unos 671.000 millones de dólares en 2013, el aumento de los impuestos que sufriría la mayoría de los ciudadanos de ese país sería moderado, inicialmente. Además, la expiración de los recortes en los impuestos sobre la renta y de Seguridad Social ocurriría de manera paulatina durante 2013 y el alza de impuestos representaría sólo 130 dólares en enero, de acuerdo con el Centro de Política Fiscal, mismos que no afectarían a la mayoría de los ciudadanos.

Sin un acuerdo entre los principales actores, la tasa máxima de impuesto sobre la renta para una persona soltera con ingresos gravables de entre 36.000 y 88.000 dólares, subiría de 25% a 28 por ciento. Pero ello no comenzaría a reducir los ingresos de los estadounidenses a comienzos de enero, incluso si no se alcanza un acuerdo para entonces. Además, el 85% (aproximadamente) de las reducciones del gasto en defensa y programas internos tardaría semanas o más en realizarse, ello significa que las agencias gubernamentales no comenzarían a recortar plazas laborales de inmediato.
Sin embargo, a pesar de que las estimaciones sobre los efectos inmediatos no serán mayores, conforme avance el 2013 se intensificarán y los mercados reaccionarán de manera negativa, lo que podría agravar exponencialmente la situación, de ahí la importancia de que se realice lo mas pronto posible.
El caso de la zona euro es otro de los factores importantes, sin embargo, a pesar de la incertidumbre generada por Estados Unidos, los datos más recientes desde Europa señalaron que el índice paneuropeo FTSEurofirst 300 cerró con un leve aumento de 0,01% a 1.137,60 puntos, aunque el índice referencial de la zona euro Euro STOXX 50 avanzó un 0,4% a 2.658,30 unidades; asimismo la Bolsa de Madrid cayó 0,22% mientras los mercados de Alemania y Francia avanzaron 0,26% y 0.59% respectivamente.
Estos mercados, si bien no han finiquitado su crisis, se muestran con menores presiones a tal grado que el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaeuble, comentó que la crisis al interior de la zona euro ya mostró su peor cara tras las preocupaciones por Grecia y los integrantes de los 17 países que la conforman. "Creo que ya hemos dejado atrás lo peor", dijo Schaeuble.
De no concretarse un acuerdo en Estados Unidos, indudablemente los mercados europeos reaccionarán y es ahí donde se verá la afectación palpable en el viejo continente.
Para la economía de nuestro país, el impacto de una menor actividad en Estados Unidos tendría como consecuencias un crecimiento reducido de entre 0.5% y 1.5%, es decir, este escenario se daría si los legisladores no logran un acuerdo.
México, por su parte, ha hecho lo necesario para amortiguar los embates del exterior: las reservas internacionales marcaron en su más reciente actualización otro monto histórico al alcanzar los 163,650 millones de dólares; asimismo, la inflación estimada por los analistas para los siguientes meses apunta a una reducción que le permitirá estar dentro del objetivo del Banco de México (Banxico) estimada en 3% + / - un punto porcentual; además de que se cuenta con una línea de crédito por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 73,000 millones de dólares.
Adicionalmente, se cuenta con previsiones positivas por parte de calificadoras como Moody?s, quien recientemente declaró que de aprobarse la reforma fiscal, nuestro país podría obtener una mejor calificación en su deuda soberana. Por si fuera poco, el gobierno de Enrique Peña dió su primer signo de avance en diciembre y logró la aprobación de la reforma educativa que envió al congreso en los primeros días de su mandato.
Carlos González, director de análisis y estrategia bursátil de Grupo Financiero Monex comentó recientemente que la aprobación de nuevas reformas "podrían incentivar una mejora en la calificación crediticia, mayores inversiones y con ello la entrada de flujos internacionales que se reflejarán en una expansión de los múltiplos para nuestro mercado".
El mercado ahora espera ver el desarrollo legislativo de otros proyectos de alto impacto como la reforma fiscal que pretende elevar la recaudación y la reforma energética para permitir la participación de capital privado en el sector petrolero principalmente.
A pesar que algunos analistas consideran que nuestro país no tendrá mayores dificultades si Estados Unidos cae en el llamado abismo fiscal, Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del CCE, consideró que la inseguridad pública y la violencia son elementos adicionales que siguen siendo el expediente inmediato y grave del País para las comunidades, las familias y las empresas.
Los retrasos para llegar a un acuerdo y evitar el precipicio fiscal en Estados Unidos son un hecho, sin embargo, el optimismo que ronda entre los involucrados (directa e indirectamente) es contundente y se prevé que el precipicio no será muy profundo.
Independientemente de lo que suceda en Estados Unidos, nuestro país tiene cuentas pendientes en sectores clave como el fiscal y energético (principalmente), que tendrá que resolver para aumentar la resistencia a los embates externos ya que de darse el peor escenario en el ámbito internacional (Estados Unidos y Europa) se estima que las principales economías del mundo caerían en una crisis más pronunciada que la sufrida en 2008.
Por: Héctor Hugo García Dávila
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