Por Gabriel Salvia
(CADAL. Argentina).-
Quizás, sea mucho lo que hay para criticarle al gobierno de Cristina
Kirchner, pero hasta ahora los opositores no han estado a la altura de
las circunstancias como para ofrecer una alternativa.
No lo hicieron en 2007 y cuatro años más tarde no supieron
aprovechar la excelente oportunidad que ofrecían las primarias
abiertas, simultáneas y obligatorias. Así les fue y así les volverá a
ir si no comprenden que, en el fondo, los cacerolazos también son para
ellos.
Quienes protestan reclaman límites frente a las
arbitrariedades del gobierno nacional y piden cambios en determinadas
políticas. No hay otra forma institucional de canalizar esos reclamos
que no sea mediante el voto y en menos de un año se realizarán las
elecciones legislativas.
Con la reforma de 1994, la Constitución Nacional le asigna a los
partidos el monopolio de la representación política y ya desde 1853 se
estableció que “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus
representantes”.
Esta disposición solamente podrá cambiarse mediante una reforma
constitucional y las alternativas no son las mejores si la idea es
fortalecer la gobernabilidad e institucionalidad democrática de la
Argentina.
Si la oposición y especialmente sus líderes no implementan
una estrategia de apertura política de cara a las primarias del 2013,
el kirchnerismo se los comerá crudos.
En las primarias, la oposición en su conjunto deberá atraer a más de
la mitad de los votantes y la principal forma de hacerlo es ofreciendo
una competencia animada.
En ese ámbito de participación ciudadana, donde los partidos o
frentes opositores ofrezcan distintas alternativas para la ciudadanía y
el kirchnerismo de pensamiento único vaya con su lista, es muy
probable que el oficialismo quede opacado.
Así, los candidatos de la oposición que resulten vencedores saldrán
fortalecidos y en su conjunto podrán repetir o incluso mejorar la
elección de 2009.
Al respecto, vale la pena recordar que el año próximo serán los no
oficialistas los que pondrán la mayor cantidad de bancas en juego y lo
harán en un contexto de aspiraciones kirchneristas para reformar la
Constitución Nacional.
Entonces, en cualquiera de los grupos opositores, una competencia
previa como la que ofrecen las primarias y una exitosa votación
legislativa podrían permitir el surgimiento de liderazgos que renueven
la oferta electoral para enfrentar al kirchnerismo con éxito en 2015.
Obviamente, en unas primarias muy competitivas algunos
opositores saldrán ganadores y otros, quizás la mayoría de ellos,
perdedores. Lo que les debe quedar claro a los líderes y dirigentes de
la oposición es que sin apertura política a la larga terminarán
perdiendo todos.
Asimismo, no resulta tampoco creíble criticar al kirchnerismo por su
pretensión de perpetuarse en el poder cuando desde la oposición se
aferran a pequeños espacios, como en muchos casos al eternizarse en sus
bancas en el Congreso Nacional o cuando son unos pocos los que se
candidatean a todos los cargos mediante los acuerdos que cierran las
oligárquicas mesas chicas.
Las protestas sociales frente al gobierno de Cristina
Kirchner tienen necesariamente que ser canalizadas por una alternativa
política que en las urnas mejor represente el descontento ciudadano.
Pero, sin una apertura a la participación y repitiendo candidaturas a
todos los niveles electivos, el ruido de las cacerolas terminará
repicando en todos por igual.
Gabriel C. Salvia es Director General del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).
www.infolatam.com
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