Marcela Vélez A.
China
puede contarse entre las primeras y más grandes víctimas de la crisis
europea. Si bien el gobierno había proyectado que la segunda economía
del mundo desacelerara su ritmo de crecimiento en el próximo quinquenio,
el freno llegó más fuerte y antes de lo esperado. El jueves en la
noche, China -principal socio comercial de Chile-, reportó que su
economía creció 7,6% anual entre abril y junio, marcando su sexto
trimestre consecutivo de desaceleración.
La cifra es la más baja
desde inicios de 2009, cuando el país luchaba, al igual que el resto del
mundo, contra los estragos de la crisis financiera y la recesión
mundial. La desaceleración del consumo de su principal socio comercial,
la Eurozona, ha afectado con fuerza a la industria exportadora china, lo
que ha obligado al gobierno a retomar la entrega de subsidios para la
compra de autos y equipos para la vivienda, aumentar la inversión
pública y reducir las tasas de interés.
Sin embargo, a pesar de
las desalentadoras cifras de los últimos meses, los analistas proyectan
un repunte del ritmo de expansión hacia el cuarto trimestre. "El
crecimiento del segundo trimestre estuvo dentro de lo proyectado y
debería ser su punto más bajo. Esperamos que la segunda mitad del año
sea un poco mejor", afirma Robin Bew, director de Economist Intelligence
Unit. Las expectativas de Bew y el consenso de los analistas se basan
en cinco factores.
1 Panorama comienza a estabilizarse
El
reporte publicado este jueves entrega un dato esperanzador. Tras meses
de cifras de desaceleración en el sector industrial, inversión, ventas y
crecimiento, en general el balance del segundo trimestre entrega un
panorama de estabilización. El dato más alentador es el PIB, que
comparado con el trimestre anterior creció 1,8%, comparándose con el
1,6% trimestral registrado en el primer período del año. La producción
industrial creció menos de lo esperado, pero con un alza de 9,5% se
mantuvo prácticamente en el mismo nivel que el trimestre anterior
(9,6%).
Mark Williams, economista jefe para China de Capital
Economics, apunta a otro factor relevante: la venta de productos para
construcción. En el caso de China, las ventas de cemento son vitales
para pronosticar la salud del sector inmobiliario. Williams señala que
las ventas del material se aceleraron por segundo mes consecutivo.
2 Las inversiones no se han paralizado
Lo
que sostiene la teoría del repunte en los próximos meses es la
respuesta de la economía a las medidas de estímulo que ya ha
implementado el gobierno. Una de ellas, explica Bew, es el aumento del
gasto en inversiones de los gobiernos regionales. La inversión en junio
creció 21%, aunque apenas un punto por encima de la cifra de mayo, es
suficiente para señalar una futura mejora, repiten los analistas. "Ha
habido un notable aumento en la inversión de las firmas estatales y en
infraestructura. En este caso, las medidas de estímulo, como la
aprobación acelerada de proyectos, está dando frutos", señala Williams,
de Capital Economics.
La economista de Standard Chartered, Wei Li,
destaca otra cifra: el aumento de los préstamos bancarios y de la
demanda por créditos de largo plazo, que en los dos últimos meses habían
arrojado reportes por debajo de las expectativas. "El repunte real de
los créditos de corto y largo plazo muestran a su vez un regreso del
apetito por invertir", sentencia Li.
3 El consumo compensa la falta de exportaciones
La
crisis en la que se encuentra sumida Europa ha reducido su apetito de
consumo, llevando las exportaciones chinas a este mercado a una
contracción de 1,1% en junio, comparado con el año anterior. Europa ha
sido reemplazada por Estados Unidos como principal mercado de las
exportaciones del país asiático. Pero Estados Unidos se encuentra
lidiando con su propia desaceleración. De ahí que la esperanza esté
puesta en la demanda interna.
En esa línea, una señal positiva es
que el consumo interno contribuyó al 58% del PIB del segundo trimestre,
diez puntos porcentuales más que el año anterior. Las ventas de retail
aumentaron 13,7% en junio, lo que ha evitado una ola de despidos. Según
una encuesta de Manpower a más de cuatro mil firmas, las empresas en
China han decidido mantener su personal sin cambios a la espera de
nuevas medidas de estímulo.
4 La inflación está bajo control
El
consumo no ha sido impulsado sólo por la estabilidad del mercado
laboral (que no se puede conocer con certeza por falta de datos claros).
También ha sido facilitada por la caída de la inflación. Parte de la
desaceleración que está viviendo China es parte de las medidas
restrictivas que tomó el gobierno para controlar la inflación, que saltó
a más de 7% tras un millonario paquete de estímulo monetario y fiscal
durante la última crisis financiera.
En junio, la inflación
alcanzó sólo 2,2% en 12 meses, dando más espacio al gobierno para
inyectar liquidez e implementar nuevas medidas de estímulo. En esta
línea se inscriben los dos recortes de tasa de política monetaria que se
concretaron apenas con tres semanas de diferencia en junio. La medida
también demostró el compromiso del gobierno por enfrentar "los
relativamente grandes riesgos" que enfrenta la economía china, tal como
lo señaló el Primer Ministro, Wen Jiabao.
5 Cambio de líderes
El
gobierno chino ha dejado en claro que implementará las medidas de
estímulo que hagan falta para contrarrestar una mayor desaceleración.
Christian Schulz, economista jefe de Berenberg Bank, explica que en
adelante pueden esperarse nuevos recortes de tasa de interés, así como
un relajamiento de las condiciones para los préstamos. Bew no descarta
incluso que el gobierno tome medidas fiscales más masivas de ser
necesario.
Todo esto se enmarca en el cambio de líderes del
Partido Comunista planificado para finales de septiembre. Una ola de
despidos y una economía más lenta de lo pronosticado no serían un buen
legado para los próximos líderes y podrían originar protestas en un
momento de vital trascendencia política.
Proyecciones de los bancos para EL PIB DE China en 2012
7,9% Deutsche Bank
7,8% Citi
7,7% Credit Suisse
7,5% Commerzbank
Dudas y riesgos que aún siguen
Como
en todo escenario económico, igual hay riesgos que no han desaparecido.
Pero en el caso de China, además hay dudas. Los principales riesgos son
que la crisis de deuda sume a la Eurozona en una recesión y un período
de inestabilidad más largo del esperado. A lo que se agrega el temor de
que Estados Unidos, hoy principal mercado de las exportaciones chinas,
tampoco logre reactivar del todo su economía, que en los últimos meses
también ha dado señales de debilidad.
Existen dudas de que los
consumidores chinos sean capaces de contrarrestar una mayor caída en las
exportaciones, sobre todo si la contracción de los envíos se prolonga
demasiado. También hay falta de claridad en las cifras. En los últimos
meses, los analistas han comenzado a fijarse en los números de consumo
energético, que en línea con la industria se han desacelerado con
fuerza. Incluso en junio no hubo variación respecto del año anterior. El
problema, citan los economistas, es que la caída en el consumo no se
condice con las cifras de crecimiento. De ahí que los economistas de
UBS, Goldman Sachs y Capital Economics incluso cifren en 7% el real
crecimiento del PIB en el segundo trimestre.
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