El Frente de
Izquierda ha sido la revelación política de la
primera vuelta de la elección presidencial en
Francia. Su candidato Jean-Luc Mélenchon reivindica
abiertamente inspirarse de la nueva América Latina
para establecer su programa. Revisado por Caty R.
Este año 2012, el
1 de mayo –manifestación internacional de los
trabajadores por la emancipación humana y el
progreso social desde 1890– reviste un interés
peculiar a través de toda Europa, golpeada por la
crisis económica sistémica y las medidas de
austeridad y de regresión social sin precedente. Es
particularmente el caso en Francia, donde la
celebración tiene lugar entre las dos vueltas de la
elección presidencial que opondrá al candidato
conservador de la Unión por un Movimiento Popular (UMP),
y actual presidente, favorable al mantenimiento de
las políticas de austeridad en Europa, al líder del
Partido Socialista (PS) François Hollande,
partidario de una política más social, sin rechazar
no obstante el modelo neoliberal.
La primera vuelta
de la elección presidencial ha constituido una doble
derrota para el presidente saliente Nicolás Sarkozy.
En efecto, por primera vez en la historia de la V
República (desde 1958), el presidente candidato
(27,18%) vio adelantarse a su adversario socialista
(28,63%). Además, la adopción de un discurso que
estigmatizaba la inmigración y que invocaba la
defensa de la identidad nacional –temas
habitualmente reservados a la extrema derecha– con
la esperanza de atraer como en 2007 a los electores
de ese sector, no tuvo los resultados esperados. No
obstante, Sarkozy no había escatimado medios y había
nombrado como asesor especial de campaña a Patrick
Buisson, tránsfuga de la extrema derecha, rompiendo
así con la tradición gaullista y « chiraquista » de
la derecha clásica. En efecto, un 17,9% de los
electores han preferido votar por Marine Le Pen,
candidata del partido extremista Frente Nacional
(FN), que llegó en el tercer puesto 1 , aunque con
un resultado inferior al de 2002, cuando la extrema
derecha alcanzó el 19,2% 2 . Así, la UMP perdió 1,7
millones de votos con respecto a la última elección
presidencial de 2007, de los cuales un 70% fue para
el FN 3 .
La emergencia
del Frente de Izquierda
No obstante, la
revelación política de la primera vuelta de la
elección presidencial es el Frente de Izquierda (FDG),
una coalición de diversas fuerzas políticas
progresistas que incluye, entre otros, el Partido
Comunista y el Partido de Izquierda, cuyo candidato
Jean-Luc Mélenchon alcanzó el resultado histórico
del 11,1%, con cerca de 4 millones de votos 4 . En
efecto, ninguna fuerza política a la izquierda del
Partido Socialista había alcanzado semejante
resultado desde 1981 cuando el Partido Comunista de
George Marchais había superado el 15% 5 .
Durante la campaña
electoral, el FDG asombró a todos los observadores
por su impresionante capacidad de movilización. El
18 de marzo de 2012, cerca de 120.000 personas se
reunieron en la Plaza de la Bastilla en París para
escuchar a Mélenchon, lo que hizo de ese mitin la
agrupación política más importante desde la Segunda
Guerra Mundial. 6 Del mismo modo, el 14 de abril de
2012, 120.000 personas se encontraron en las playas
del Prado en Marsella para seguir el discurso del
candidato del FDG 7 . Ningún otro partido político
francés dispone de semejante capacidad de
convocatoria.
En las grandes
ciudades, donde se encuentra muy presente el FDG y
donde ha podido realizar su trabajo de educación
popular sobre su programa y sobre los peligros que
representaba el FN, el voto a favor de la extrema
derecha disminuyó de modo sensible. En las 15
ciudades más importantes de Francia, el FN obtuvo
resultados inferiores a los de 2002 en 14 de ellas.
Mejor aún, Jean-Luc Mélenchon obtuvo resultados
superiores a los de Marine le Pen en 10 ciudades
sobre 15. 8 Así, el 75% de la progresión del total
de la izquierda - +17% respecto a 2007, mientras que
el total de la derecha disminuyó en un 16% 9 - se
debe al FDG 10 . Respecto a 2007, la izquierda de la
izquierda progresó en un 39%, gracias al FDG 11 .
Sin duda, el
resultado de 11,1% del FDG habría sido más elevado
sin la amenaza del Frente Nacional y la campaña
mediática a favor el "voto útil", que usó el trauma
electoral de 2002, cuando el candidato de extrema
derecha Jean-Marie Le Pen eliminó al candidato
socialista Lionel Jospin y se clasificó para la
segunda vuelta. Así, según un sondeo del instituto
IFOP, el 30% de los electores de François Hollande
habrían votado al FDG sin la amenaza Le Pen, lo que
hubiera incrementado el resultado de Mélenchon a un
20,1%, es decir al mismo nivel que el del Partido
Socialista. No obstante, con 4 millones de votos, el
FDG ganó en el espacio de tres años tres millones de
electores adicionales desde su primera campaña por
las elecciones europeas en 2009. 12
La nueva
América Latina, principal fuente de inspiración del
Frente de Izquierda
Desde 1998 y la
elección de Hugo Chávez a la presidencia de la
República Bolivariana de Venezuela, América Latina
ha llevado al poder a numerosos dirigentes
progresistas que han ubicado al ser humano en el
centro de su proyecto de sociedad, sea Lula da Silva
y luego Dilma Roussef en Brasil, Néstor Kirchner y
después Cristina Fernández en Argentina, Evo Morales
en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega
en Nicaragua, José Mujica en Uruguay y en una menor
medida Ollanta Humala en Perú.
Esta nueva América
Latina ha enfocado su política en la recuperación de
su soberanía nacionalizando los hidrocarburos y
otros sectores estratégicos de la economía
(Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia, Argentina,
etc.), la lucha contra la pobreza mediante programas
sociales espectaculares, la repartición de las
riquezas y la integración regional con la creación
de varios organismos como Alianza Bolivariana para
las Américas (ALBA), la Unión de Naciones
Suramericanas (UNASUR) y la reciente Comunidad de
Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), lo que
ilustra la voluntad del continente de emanciparse de
la sombra tutelar de Washington y crear un mundo
multipolar basado en el diálogo, la diplomacia y la
reciprocidad.
El FDG se ha
inspirado mucho en el cambio político
latinoamericano y el concepto de "revolución por las
urnas". "Los procesos revolucionarios en América del
Sur son una fuente de lecciones", reivindicó
Mélenchon 13 , muy cercano al presidente ecuatoriano
Rafael Correa, el cual le brindó públicamente su
apoyo 14 .
El programa de
esta nueva fuerza política, intitulado "el ser
humano primero", se basa en una filosofía de la
repartición de las riquezas y marca así una ruptura
radical con la lógica acumulativa neoliberal, que
arruinó a América Latina en los años 1980 y que
actualmente está destruyendo a Europa. Frente a las
políticas de ajuste estructural y las medidas de
austeridad que se aplican por todos lados en el
Viejo Continente, de Grecia a España y de Irlanda a
Portugal pasando por Italia, con consecuencias
sociales y humanas dramáticas, el FDG preconiza un
enfoque socioeconómico alternativo basado, entre
otros, en una mayor intervención del Estado y la
reforma de las instituciones.
Así, la idea de
una Constituyente y de una VI República
"parlamentaria, social y participativa, destinada a
poner término al régimen « ultrapresidencialista » y
a otorgar más poder al Parlamento, se inspira
directamente en Venezuela, donde se adoptó una nueva
Constitución en 1999. La nueva Constitución debe
también garantizar "la independencia de los medios
informativos con respecto al poder político y los
poderes financieros" 15 , retomando así un punto
clave del programa del Consejo Nacional de la
Resistencia de 1944. 16
Del mismo modo, el
concepto de "Revolución ciudadana" halla su fuente
en la transformación radical de la sociedad
ecuatoriana tras la elección de Correa, donde la
población pasó del estatuto de espectador de la vida
política al de actor directo e implicado. 17
Como en la nueva
América Latina, el programa del FDG da la prioridad
a lo social con el restablecimiento de las 35 horas
semanales y el derecho a una pensión plena a los 60
años. El salario mínimo (SMIC) se fija en 1.700
euros (frente a 1.097 euros actualmente) y el
salario máximo no podrá superar los 360.000 euros
anuales –o sea 30.000 euros mensuales, umbral por
encima del cual la imposición es del 100%– en las
empresas públicas y privadas. Del mismo modo, la
diferencia de ingresos en las empresas no podrá ser
mayor que la escala de 1 a 20 como máximo (el
salario más alto no podrá ser 20 veces superior al
más bajo) con el fin de llevar a los jefes de
empresa que desearían incrementar sus ingresos a
elevar también los de los empleados. 18
Para evitar el
exilio fiscal, el FDG prevé establecer el mismo
sistema tributario que existe en Estados Unidos
donde todos los expatriados que pagan sus impuestos
en su nuevo territorio de residencia a un nivel
inferior del que existe en Estados Unidos, tienen
que pagar la diferencia al Tesoro estadounidense. 19
La instauración
del Contrato de Duración Indefinida (CDI) como norma
del contrato de trabajo permitirá, según el FDG,
luchar contra la inseguridad social y abolir la
precariedad. A ello se agregará el rembolso integral
de los gastos de salud, así como la titularización
de los 800.000 empleados de la función pública, sin
olvidar la construcción de 200.000 viviendas
sociales al año, una congelación de los alquileres y
la prohibición de las expulsiones de inquilinos por
razones económicas y sociales. 20
El aumento del
salario mínimo constituye la base del programa del
FDG y reviste un doble objetivo. Primero, permitirá
mejorar el nivel de vida de una parte sustancial de
los ciudadanos franceses, una inmensa mayoría
mujeres (80%) 21 , que sobrevive difícilmente con
semejantes ingresos. Además, 8 millones de franceses
viven por debajo del umbral de la pobreza (fijado en
970€ mensuales) 22 en la quinta potencia mundial,
mientras que el país es dos veces más rico que en
1990 (2,56 billones de euros de riqueza producida al
año). 23
Luego permitirá
estimular la economía. En efecto, el aumento del
SMIC alentará automáticamente el consumo de esta
categoría de la población cuyas necesidades son
importantes, y de rebote llenará el libro de pedidos
de las empresas. Ésas, a su vez, reclutarán a la
mano de obra necesaria para satisfacer esta nueva
demanda, lo que tendrá un impacto positivo en la
tasa de desempleo que lógicamente se reducirá. Así,
el Estado verá crecer sus recursos gracias a la
contribución tributaria de los nuevos asalariados, y
disminuir sus gastos dedicados a las ayudas al paro,
creando así un « círculo virtuoso » .
Las actuales
políticas de austeridad que promueven el Banco
Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y
la Unión Europea y que se aplican en Europa tienen
el efecto inverso ya que la reducción de los gastos,
la disminución de los salarios y de las pensiones de
retiro –además de las consecuencias sociales y
humanas catastróficas que ocasionan– conducen
inevitablemente a una contracción del consumo. De
hecho, las empresas se encuentran en la obligación
de reducir su producción así como los salarios, y
hasta se separan de sus empleados. Consecuencia
lógica, los recursos tributarios del Estado
disminuyen mientras que sus gastos –para atenuar los
efectos del desempleo– estallan, creando así un
interminable círculo vicioso, cuyo símbolo es la
crisis griega. Así, varios países europeos se
encuentran en recesión.
El caso de la
crisis de la deuda griega –que el FDG no ha dejado
de denunciar durante la campaña electoral– es un
caso de manual e ilustra el fracaso total de las
políticas neoliberales. En efecto, a pesar de la
intervención de la Unión Europea, del Fondo
Monetario Internacional y del Banco Central Europeo,
a pesar de la aplicación de trece planes de
austeridad extrema –alza masiva de los impuestos
entre ellos el IVA, alza de los precios, reducción
de los salarios (¡hasta un 32% sobre el salario
mínimo!) y de las pensiones de retiro, retraso de la
edad legal de la jubilación, destrucción de los
servicios públicos de primera necesidad como la
educación y la salud, supresión de las ayudas
sociales y privatizaciones de los sectores
estratégicos de la economía nacional (puertos,
aeropuertos, ferrocarril, gas, agua, petróleo– que
han doblegado a la población 24 , hoy la deuda es
superior a lo que era antes de la intervención de
las instituciones financieras internacionales en
2010. 25
No obstante, la
crisis griega habría podido evitarse. En efecto,
habría bastado con que el Banco Central Europeo
hubiera prestado directamente a Atenas las sumas
necesarias, con la misma tasa de interés con la que
presta a los bancos privados, es decir entre el 0% y
el 1%, lo que hubiese impedido toda especulación
sobre la deuda por parte del mundo financiero. Ahora
bien, el Tratado de Lisboa –que el pueblo francés
rechazó por referéndum en 2005 pero que el
presidente Sarkozy impuso por vía parlamentaria en
2008 contra la voluntad de los ciudadanos– prohíbe
esta posibilidad por razones difícilmente
comprensibles si uno se basa en el postulado según
el cual el Banco Central Europeo actúa en el interés
de los ciudadanos. 26
En efecto, el
Artículo 123 del Tratado de Lisboa estipula que "q
ueda prohibida la autorización de descubiertos o la
concesión de cualquier otro tipo de créditos por el
Banco Central Europeo y por los bancos centrales de
los Estados miembros , denominados en lo sucesivo
"bancos centrales nacionales", a favor de
instituciones u organismos comunitarios , Gobiernos
centrales, autoridades regionales o locales, u otras
autoridades públicas, organismos de Derecho público
o empresas públicas de los Estados miembros, así
como la adquisición directa a los mismos de
instrumentos de deuda por el BCE o los bancos
centrales nacionales". 27
En realidad el BCE
sirve directamente los intereses del mundo
financiero. Así, los bancos privados contrataron un
préstamo al BCE con la tasa baja de un 0% al 1% y
luego especularon sobre la deuda y prestaron ese
mismo dinero a Grecia con tasas que van del 6% al
18%, agravando así la crisis de la deuda, que ahora
es matemáticamente impagable, ya que Atenas se
encuentra en la obligación de contratar préstamos
sólo para pagar los intereses de la deuda. 28
Por esas razones,
el FDG se ha comprometido a reformar en profundidad
el Tratado Europeo con el fin de autorizar al BCE a
prestar directamente a los Estados y a evitar así
los ataques especulativos del mundo financiero sobre
las deudas soberanas, como ha sido el caso en
Grecia, Irlanda, España, Portugal e Italia, por
citar sólo algunos. 29
Mientras tanto,
una medida permite no obstante pasar encima de la
prohibición del Tratado Europeo y contratar
préstamos con tasas bajas. En efecto, la legislación
francesa autoriza al Estado a imponer a los bancos
privados nacionales que concedan al país sumas con
la misma tasa de interés que éstos reciben del BCE,
es decir menos del 1%. Ello permitiría reducir de
modo sensible la deuda. Pero, hasta hoy día, ningún
gobierno se ha atrevido a aplicarla.
La creación del
Banco del Sur en 2007 30 y el Banco del ALBA en 2010
31 han permitido al continente emanciparse de
instituciones financieras internacionales como el
FMI y el Banco Mundial, responsables de la crisis
financiera que arruinó el continente en los años
1990. El FDG prevé también la creación de un polo
público financiero destinado a transformar la
política y los criterios de crédito. Se planea
también la elaboración de una reglamentación
anti-especulación y el bloqueo de los flujos
financieros con los paraísos fiscales 32 . En
efecto, los bancos franceses tienen en total una
suma de 532.000 millones de dólares en esos paraísos
fiscales y no pagan impuestos, privando al Estado
–es decir al ciudadano– de ingresos importantes que
resolverían muchos problemas socioeconómicos. 33
A nivel
tributario, se suprimirán los privilegios fiscales
de todo tipo –que han costado cerca de 100.000
millones al Estado desde 2002 y que han provocado la
duplicación de la deuda francesa–, y los de las
grandes empresas en particular. Por ejemplo, la
multinacional Total, que consiguió en 2011 un
beneficio neto de 10.000 millones de dólares, nunca
ha pagado un centavo a título de impuesto sobre las
sociedades, gracias a la ventaja fiscal llamada
"beneficio mundial consolidado". 34 Del mismo modo,
las pequeñas y medianas empresas pagan un impuesto
del 30% mientras que las del CAC40 (40 mayores
empresas francesas) sólo pagan el 8%. 35
El FDG también se
ha inspirado mucho en la relación de las poblaciones
indígenas de América Latina con la tierra y la
necesidad de preservar el medio ambiente. Propone
así una planificación ecológica "como medio de
definir de nuevo [los] modos de producción, de
consumo y de intercambio en función del interés
general de la humanidad y del impacto de la
actividad económica en el ecosistema". Prevé el
desarrollo de fuentes alternativas de energía no
contaminantes, el desarrollo de los transportes
públicos, el ferrocarril entre otros. 36
El FDG también
sacó lecciones de la emergencia de las cooperativas
en Argentina y desea desarrollar la economía social
y solidaria y permitir que los asalariados recuperen
el control de sus empresas. En cuanto a la
recuperación de la soberanía nacional pasa, como en
América Latina –en Argentina particularmente con el
caso de la multinacional Repsol– por la
nacionalización de los recursos estratégicos del
país. 37
El FDG también
tuvo en cuenta Brasil y la política de Dilma Roussef
contra las deslocalizaciones. Así, con las tasas
sobre los productos de la empresa Apple, Brasilia
obligó a la multinacional estadounidense a que
abriera una fábrica en su territorio y a que
invirtiera 12.000 millones de dólares. Ocasionó así
un movimiento de relocalización de las actividades
industriales, las cuales proporcionan trabajo a los
ciudadanos brasileños. 38
A nivel
internacional, el FDG está a favor de que Francia
salga de la OTAN y de un enfoque diplomático y
pacífico de las relaciones internacionales con
intercambios basados en la igualdad soberana entre
los Estados, la no injerencia, la cooperación y la
reciprocidad. Como América Latina, el FDG milita a
favor de un mundo multipolar basado en la supremacía
del derecho internacional. También es partidario de
una ruptura con el mundo atlantista y con el
militarismo y a favor de una alianza más estrecha
con los BRIC. 39
Conclusión
El FDG parece
predestinado a desempeñar un papel importante en la
vida política francesa en los próximos años, sobre
todo si prosigue su trabajo de educación política
eficaz entre las capas populares y si conserva su
capacidad de movilización. Si logra escapar al
escollo de las divisiones y permanece unido
alrededor de la figura carismática de Mélenchon –del
cual hasta los adversarios políticos subrayan sus
grandes talentos de tribuno–, los resultados
alentadores de la primera vuelta de la elección
presidencial se confirmarán probablemente en los
próximos procesos electorales y abrirán quizás la
vía del cambio necesario en Francia y en Europa.
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