No sólo en términos económicos se sentirá el efecto de las pérdidas por al menos
US$ 2.000 millones que absorberá JPMorgan Chase & Co. a raíz de operaciones de derivados. Y es que, además, la apuesta del banco estadounidense a través de esos instrumentos podría terminar por dar el último empujón a una serie de nuevas reformas que Washington quiere implementar.
Ayer el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, señaló que la pérdida por parte de una unidad de JPMorgan muestra la necesidad de cambiar la manera en la que operan grandes instituciones financieras.
“Este suceso refuerza la importancia de aprobar las reformas por las que el presidente ha luchado intensamente contra los republicanos y los grupos de presión de Wall Street”, dijo el personero.
Además, Carney declaró que no era comprensible que algunos aún se opongan en Wall Street a regulaciones más estrictas en el mercado de valores para evitar riesgos que afecten a todo el sistema.
“No podemos prevenir malas decisiones en Wall Street, lo que es importante conseguir con las normas de la reforma de Wall Street es evitar que los contribuyentes soporten las consecuencias”, indicó Carney.
El portavoz declaró que no se pueden repetir los mismos comportamientos irresponsables que llevaron a la crisis financiera de 2008, desatada tras la quiebra de Lehman Brothers, y que causaron fallos en todo el sistema.
Desde esa forma, el gobierno estadounidense ha reforzado supervisión de las entidades financieras y sus requerimientos de capital con el fin de que no sea necesario de nuevo otorgar ingentes fondos públicos para evitar un colapso general.
A la vez, intenta que se impongan limitaciones a determinadas inversiones especulativas de alto riesgo como la conocida como “regla Volcker”, regulación a la que el máximo ejecutivo de JPMorgan, Jamie Dimon, se ha opuesto en reiteradas oportunidades.
El domingo pasado en una entrevista a la cadena NBC, Dimon señaló que en la operación de derivados el banco fue “descuidado” y “estúpido”.
Junto con la salida de uno de los ejecutivos de la entidad en Londres, sede en la que se originó la operación en la que la entidad compró y vendió derivados por cerca de 250.000 millones de euros, el banco ha anunciado que formará un grupo de trabajo compuesto por varios ejecutivos para “aprender y establecer mejores prácticas en la empresa” tras la operación que derivó en esas pérdidas.
Según Dimon, JPMorgan es un banco “muy fuerte y está bien capitalizado”, lo que le permite “soportar reveses como éste y aprenderemos de nuestros errores”.
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