Tras
un mes de campañas presidenciales, los aspirantes – unos más que otros –
se han empeñado más en convencer al electorado por qué no debería
elegir a los demás y no necesariamente por qué elegirlos. Es un error.
La ciudadanía exige un discurso, una opción, un panorama y una
plataforma claros. Quedan dos meses.
La política mexicana está en crisis. Esto no es nuevo, sin embargo, hoy, la incipiente democracia nacional está en el preámbulo de la elección presidencial que vislumbra ser la más difícil de esta joven nación. Hoy la ciudadanía no espera gobiernos de izquierda, centro o derecha. Hoy, la población exige un discurso que le ayude a vislumbrar cómo hay que hacer para sacar a flote este barco. Hoy, México sabe que no es trabajo de un ciudadano elegido para gobernar. Por eso la exigencia de un discurso sólido y convincente, de un discurso verdadero.
La política mexicana está en crisis. Esto no es nuevo, sin embargo, hoy, la incipiente democracia nacional está en el preámbulo de la elección presidencial que vislumbra ser la más difícil de esta joven nación. Hoy la ciudadanía no espera gobiernos de izquierda, centro o derecha. Hoy, la población exige un discurso que le ayude a vislumbrar cómo hay que hacer para sacar a flote este barco. Hoy, México sabe que no es trabajo de un ciudadano elegido para gobernar. Por eso la exigencia de un discurso sólido y convincente, de un discurso verdadero.
Ahora
se habla de que los candidatos punteros mienten. Desgastados hasta la
médula, los equipos de campaña del PRI y del PAN se han dejado de
miramientos y entraron al ring de la llamada guerra sucia. Peña miente y
Josefina miente son los ejes angulares de la campaña presidencial. El
tema ha sido más que socorrido en las redes sociales y en los espacios
noticiosos del país. Pero, qué dicen, qué aportan y cuál su discurso.
Un
ejemplo, el pasado lunes 16 de abril, en lo que resultó una jugada
inesperada, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner,
lanzó una iniciativa para expropiar 51% de las acciones de Yacimientos
Petrolíferos Fiscales (YPF), propiedad de la española Repsol. Los
candidatos presidenciales no se hicieron esperar y manifestaron su
postura.
Fiel a la
línea política de su partido, Josefina Vázquez Mota dijo no creer en el
camino de la expropiación y, al igual que el presidente Calderón,
criticó a la mandataria argentina por esta medida. En tanto, Enrique
Peña, también fiel a sus tibios posicionamientos, consideró que estas
medidas (expropiaciones) no generan confianza en los inversionistas. No
aprobó la medida. Andrés Manuel López Obrador, por su parte, no quiso
emitir un juicio, pero sí exhortó a echarle un vistazo a las cuentas de
Repsol, pues, aseguró, se ha beneficiado a costa de Pemex. En tanto,
Gabiel Quadri calificó la medida como un populismo “digno de
sicoanálisis”.
Qué
mejor panorama para que los aspirantes se posicionaran y externaran su
propuesta en materia energética, para que dijeran cómo le van a entrar a
la reforma petrolera. Qué piensan. Cuál es su opción. No se
manifestaron sobre la posibilidad la inversión extranjera en una
paraestatal o que Pemex cotizara en Bolsa, aunque la pansita y el
aspirante del Panal dejaron entrever que esto último era factible,
mientras que todo parece indicar que López Obrador está a favor de una
adaptación del modelo de Petrobras (que cotiza en NY) en Brasil, país
donde Shell o Exxon también ofrecen gasolina.
En
este sentido, Carlos Elizondo Mayer Serra, politólogo y catedrático del
CIDE, considera que “no es de extrañar la tibia participación en
materia de agenda política de los cuatro aspirantes. Incluyendo a Andrés
Manuel, ya que, a pesar de su decálogo energético, tampoco ha planteado
las formas para eficientar el uso de combustibles en el país.”
Sin
duda, explica, el tema energético es “imprescindible”, pero no ocupa
los lugares más importantes en la agenda de los políticos, por eso sigue
ahí, rezagado.
“Sin embargo, temas como la lucha contra el narcotráfico
o cómo mitigar la pobreza extrema apenas se tocan. Nadie concreta una
propuesta. Se limitan a decir que corregirán la estrategia o
implementarán o mantendrán programas como Oportunidades. Eso no basta.”
En
tanto, un ex funcionario mexiquense experto en temas electorales, que
prefiere no revelar su nombre, hace una analogía con las contiendas
pasadas. “No digo que todo tiempo pasado fue mejor.
No soy tan
romántico. Pero sí creo que los buenos políticos o no están o están
formándose y los seguimos esperando. Ya no digamos a los Gómez Morín, o a
los Maquíos, por el lado del PAN; o a los Cárdenas o al incansable
Heberto (Castillo) por la izquierda; también el PRI, como Antonio Ortiz
Mena, Jesús Reyes-Heroles o Federico Wolpert.
“Una
gran generación de hombres comprometidos con la política. Los de hoy
son diferentes. De hecho el concepto de político está tan desgastado y
desprestigiado que no es necesariamente para presumir.”
El
discurso, agrega, es plano. La campaña en general está basada en los
ataques, y no es nuevo. “Desafortunadamente se ha vuelto en el pan de
cada 6 años del PAN. No sé si le dará resultado por tercera vez
consecutiva.”
En tanto,
Mayer-Serra coincide que esta generación de político tecnócratas tiene
una deuda con el país, pues desde la alternancia en el año 2000, cuando
obtuvieron una presencia importante en los cargos federales, su gestión,
“en general, ha dejado mucho que desear, y si bien les va, han
resultado cumplidores a secas. Así que démosles tiempo, pero no
demasiado. No importa el color o su filiación, ellos saben que los
mexicanos ya no somos tan dóciles como el siglo pasado”.
De
esta manera, tanto el académico como el ex funcionario consultados
coinciden en el bajo nivel de la propuesta política en esta campaña. Sin
embargo dejan abierta la posibilidad que tanto en los debates como en
el cierre de las campañas, los candidatos no escatimen inteligencia,
sensibilidad y puntería en sus propuestas. Así sea.
Por Oliverio Pérez
http://elsemanario.com.mx
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