2012/03/13

La Polar: Conflictos de interés como telón de fondo

Larraín, Guillermo

Finalmente la Superintendencia de Valores y Seguros dio a conocer los fallos por las acusaciones contra ejecutivos, directores y asesores de La Polar. En lo grueso, las sanciones aplicadas dan cuenta de un esfuerzo encomiable de investigación, análisis y juicio de una institución que, una vez más, muestra lo mejor del Estado de Chile.

Como las sanciones pretenden tener un efecto ejemplificador, es crítico sacar las conclusiones que se derivan de ellas y analizar cómo pueden éstas tener impacto, en este caso, en las sociedades anónimas. La SVS ha anunciado que incrementará su fiscalización, fundamentalmente sobre auditoras y clasificadoras de riesgo y ciertamente habrá consecuencias sobre los directorios.

Desde la perspectiva de los directorios la principal consecuencia de estas sanciones es la ratificación de la relevancia del deber de cuidado que deben tener los directores. Lo sorprendente del caso La Polar es que, tomados individualmente, los sucesivos directorios estuvieron formados por personas de gran experiencia y calidad profesional. ¿Por qué directores de estas características faltaron a su deber de cuidado y mostraron falta de diligencia?

Lo mismo se plantea respecto de la empresa auditora. PwC es una empresa de tradición en Chile y es una de las más grandes a nivel mundial. ¿Por qué falló en algo tan básico como no requerir, para hacer su informe del año 2010, todas las actas de directorio sino solo hasta el tercer trimestre? ¿Por qué faltó también al deber de cuidado y mostró falta de diligencia?

En el caso de directores de excelencia y empresas de probada experiencia lo que probablemente explica la falta al debido cuidado y a la diligencia es alguna variante del concepto de “conflicto de interés”.

La definición de conflicto de interés es una situación en la que el interés primario de una persona está indebidamente influenciado por un interés secundario. El interés primario de un director es obviamente cumplir con los deberes de administración de una empresa y el de una empresa auditora es verificar que la información que contienen los estados financieros representa fidedignamente su situación financiera.

Así, la pregunta relevante es ¿cuál era el interés secundario que nubló la visión de estos reputados directores y esta auditora?

Parece ser más evidente la situación de PwC pues refleja un patrón que ya hemos visto como una de las causas de la crisis internacional: el interés secundario de PwC es la cantidad de servicios prestados a La Polar distintos de los servicios de auditoría. El riesgo de perder a un cliente que encarga varios servicios distintos del de auditoría necesariamente representa un conflicto de interés que hizo que PwC fuera menos diligente que lo que la ley exige y el mercado espera de ella. Esto pasó masivamente durante la crisis internacional. La regla debiera ser que una auditora no debe prestar servicios distintos de los de auditoría a una empresa que audita.

Respecto de los directores, el interés secundario es más complejo de identificar. Un elemento básico es que en el origen de este caso hay un fraude cometido por ejecutivos. ¿La pregunta es por qué creerle a los ejecutivos? Voy a suponer que, el éxito pasado de esta empresa, que hoy sabemos era falso, pudo inducir incluso a directores de prestigio que no tienen nada de holgazanes a darle al grupo ejecutivo el beneficio de la duda por que, entre otras cosas, les convenía de múltiples maneras. Dicha conveniencia tenía como telón de fondo no solo aspectos financieros asociado a dietas y quizá otro tipo de remuneraciones, sino también aspectos más de estatus al ser La Polar, antes del escándalo, una empresa ejemplar que descubrió a la clase media. En el caso de esta empresa ello se ve amplificado por el reconocimiento generalizado en el mundo empresarial que tenía el gerente general. En la literatura de finanzas comportamentales esto se denomina “subyugamiento”: un líder con personalidad fuerte y un director con intereses secundarios moldeados por ese líder son una mezcla ideal para generar conflictos de interés difíciles de resolver bien.

Es tal el poder de un conflicto de interés que puede sesgar la inteligencia del más brillante. Este debe ser el principal foco de análisis de gobierno corporativo. La mejor forma de identificar riesgos al ejercicio del debido cuidado es hacer patentes los conflictos de interés que lo puedan lesionar.

Si la SVS va a incrementar su fiscalización debiera focalizarse en identificar estos conflictos partiendo por lo que la literatura anglosajona denomina los gatekeepers, es decir auditoras y clasificadoras de riesgo. Está bien fiscalizarlas, pero no es suficiente. La sociedad y el mercado no obtendrán de ellas la totalidad de lo que se espera mientras éstas operen con conflictos de interés.

También es necesario analizar mucho mejor las formas cómo se compensa a los ejecutivos y directores porque la compensación es la principal fuente de interés secundario que puede nublar la vista aun de los ejecutivos y directores más capaces. Y esto no solo es válido para empresas de propiedad dispersa, como La Polar, sino también en aquellas de propiedad concentrada.

En la medida que la fe pública esté en juego, ya sea porque hay acciones o bonos emitidos o porque se trata de empresas que afectan a gran número de consumidores, la identificación de los conflictos de interés relevantes es materia de primer orden de importancia para todos.

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