Procter & Gamble, no pierde tiempo. La mayor compañía de productos de consumo personal del mundo suspendió la semana pasada las negociaciones para vender su marca de snacks Pringles a Diamond, luego de que el regulador en EEUU iniciara una investigación por irregularidades contables en el productor de alimentos.
Pero bastaron sólo cinco días para que P&G encontrara un nuevo interesado y ayer anunció un acuerdo para vender su negocio de snacks a Kellogg por US$ 2.695 millones en la tercera mayor operación del sector en cinco años.
La transacción marca la salida de P&G del negocio, mientras que para Kellogg significa sumar al cuarto actor del mercado de snacks a su cartera, que incluye las galletas Keebler y Cheez-it, y las barras nutritivas Kashi. Aunque es más conocido por sus cereales, el acuerdo permitirá a Kellogg triplicar su presencia en los snacks para convertirse en el segundo actor de la industria, superado sólo por Frito-Lay, de PepsiCo.
Tras la operación, la división de snacks de Kellogg pasará a tener un peso en sus ingresos totales equivalente a todo su negocio de cereales, donde es el líder mundial.
¿Todavía viene más?
Pero de inmediato surgieron especulaciones con el interés de Kellogg en las marcas de Diamond, como sus papas fritas Kettle y “palomitas” Pop Secret.
Diamond debe reestructurarse luego de que el escándalo contable llevara al despido de su director ejecutivo y director de finanzas.
El CEO de Kellogg, John Bryant, no quiso comentar planes de nuevas compras, aunque reconoció que tras la adquisición de Pringles las marcas de Diamond tienen más sentido desde el punto de vista estratégico dentro de su propia cartera.
Pero bastaron sólo cinco días para que P&G encontrara un nuevo interesado y ayer anunció un acuerdo para vender su negocio de snacks a Kellogg por US$ 2.695 millones en la tercera mayor operación del sector en cinco años.
La transacción marca la salida de P&G del negocio, mientras que para Kellogg significa sumar al cuarto actor del mercado de snacks a su cartera, que incluye las galletas Keebler y Cheez-it, y las barras nutritivas Kashi. Aunque es más conocido por sus cereales, el acuerdo permitirá a Kellogg triplicar su presencia en los snacks para convertirse en el segundo actor de la industria, superado sólo por Frito-Lay, de PepsiCo.
Tras la operación, la división de snacks de Kellogg pasará a tener un peso en sus ingresos totales equivalente a todo su negocio de cereales, donde es el líder mundial.
¿Todavía viene más?
Pero de inmediato surgieron especulaciones con el interés de Kellogg en las marcas de Diamond, como sus papas fritas Kettle y “palomitas” Pop Secret.
Diamond debe reestructurarse luego de que el escándalo contable llevara al despido de su director ejecutivo y director de finanzas.
El CEO de Kellogg, John Bryant, no quiso comentar planes de nuevas compras, aunque reconoció que tras la adquisición de Pringles las marcas de Diamond tienen más sentido desde el punto de vista estratégico dentro de su propia cartera.
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