Mariano Rajoy, el líder de centroderecha que seguramente será el próximo jefe de gobierno de España, prometió este viernes restaurar la confianza en la economía e impulsar a las empresas. También afirmó por radio: “Mi prioridad serán las pensiones. A partir de ahí, habrá que recortar en todo” y “las prestaciones de desempleo van a bajar; va a haber menos personas con derecho a cobrarlo”.
Después de meses de refugiarse en ambigüedades, esta semana el candidato del PP comenzó a dar precisiones sobre la dirección y alcance del programa de austeridad que deberá implementar, una vez que esté sentado en el Palacio de La Moncloa, tal vez el próximo 20 de diciembre.
Pero no podrá esperar a esa fecha. Antes deberá calmar a los mercados financieros dando a conocer los detalles de cómo intentará reducir el déficit fiscal y reformar la economía para hacerla más competitiva. “Lo peor es que hay desconfianza sobre España.
El objetivo fundamental es crear confianza”, afirmó Rajoy este viernes. Para la difícil faena que lo espera, Rajoy buscará tener pesos pesados en los puestos de economía de su gabinete. Recortar impuestos a las pymes que contraten personal es otra de sus ideas principales. “Necesitamos un plan de choque para los empresarios”, dijo. “Debemos dar un mensaje claro de que vamos a cumplir nuestras obligaciones de déficit público. Y tenemos que conti nuar la reestructuración del sistema financiero”, añadió.
Pero el líder conservador tendrá poco tiempo para actuar. España vendió el jueves un bono a 10 años con un rendimiento de casi 7%. El 7% es considerado el umbral a partir de cual las economías europeas pueden necesitar un “rescate”, como han debido hacerlo Grecia (en dos oportunidades), Portugal e Irlanda.
Sin embargo, las preocupaciones de los inversores sobre la deuda de los gobiernos europeos se ha movido a Italia y Francia, lo que significa que a menos que la zona de la moneda única encuentre alguna solución, Rajoy podría no ser capaz de salvar a España del colapso. La ministra de Economía, María Elena Salgado, habló con firmeza sobre el tema el viernes, y dijo que España podía financiar sus necesidades y que los rendimientos sobre la deuda soberana no reflejaban la salud de la economía. “España no está absolutamente en zona de rescate, la sostenibilidad de nuestra deuda está fuera de toda duda”, sostuvo la ministra.
Grecia está peor. Salgado tocó un punto importante, dado que el 7% de interés puede ser insostenible o no según sea el perfil y monto de la deuda de cada país. Grecia, cuando en mayo de 2010 debió pedir un rescate de 109.000 millones de euros —que ya prácticamente agotó— tenía una deuda que superaba el 160% de su PIB. En ese año 2010, la deuda española estaba en el 60% del PIB.
Lo que ven los mercados y les causa alarma son los pésimos datos de desempleo de España _más de 21% de “paro”_, alto déficit fiscal (9,30% en 2010) y una recesión que no cede desde el ya lejano 2008.
Ese año, con la crisis internacional causada por las hipotecas basura, España sencillamente colapsó: su sector inmobiliario tan dinámico y fundamental en los años de pujanza de José María Aznar y luego en el primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se paró de pronto. Los cinco millones de desempleados españoles se explican en gran parte por la quiebra de la industria de la construcción, pero de todas formas España siempre tuvo índices de paro más altos que la media europea.
“Si alguien confía en que la construcción pueda en un plazo corto o medio volver a tirar de la economía española, mejor que se olvide”, comentó el diario ABC. “Si el reajuste del sector en el período 2008-2010 ha sido drástico (del 50%, tanto en producción como en empleo), 2011 puede cerrarse con una nueva bajada que puede llegar a ser del 19%, mientras que en 2012 la caída sería del 9%”, enumera el diario madrileño en base a datos del grupo de análisis Euroconstruct, y añade que “la estabilización no llegará hasta 2013, y de manera muy frágil”. l
No hay comentarios.:
Publicar un comentario