“Si los países latinoamericanos siguen mirando hacia adentro de cada uno de ellos, como ocurre ahora, la región no podrá convertirse en una Bangalore”.
La frase fue dicha por M.N: Vidyashkankar, el ministro de la Información del estado de Karnataka, capital de Bangalore, en la India.
Esa ciudad, de cinco millones de habitantes, alberga 1850 compañías de informática que producen tecnología para las principales empresas del mundo.
Esa ciudad, de cinco millones de habitantes, alberga 1850 compañías de informática que producen tecnología para las principales empresas del mundo.
A diferencia de otros estados ricos en recursos naturales, que poco invertían en educación, Bangalore sí lo hizo. No es que no tenga problemas, todavía tiene mucha pobreza y sus profesionales tienen bajos salarios. Pero ahora es el cuarto estado más rico de los 35 del país, en ingreso per cápita.
El ministro, cuyo testimonio recogió el periodista Andrés Openheimer, también dice que la movilidad de los trabajadores también es un problema en América Latina, porque aquí, afirma, la gente no quiere moverse de los lugares donde están y “el trabajo tiene que venir a ellos”.
Con razón o no, lo cierto es que contados todos los países latinoamericanos, no tienen suficientes ingenieros ni empresas (aún) como para cumplir contratos con las multinacionales. Se multiplican las empresas pequeñas, porque los estados no impulsan la generación de riqueza a través del conocimiento y de la tecnología.
Esta es una economía de escala. Latinoamérica todavía sigue mirándose al ombligo en muchos temas de micropolítica (Colombia es un ejemplo vivo), y no ha comprendido que la región se está quedando con eso, con la política, pero está desperdiciando lo mejor de su riqueza intelectual.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario