Los lusos elegirán un nuevo primer ministro quien no tendrá otra opción que aplicar duras medidas para sacar al país de la crisis
Luego de que hace dos meses José Sócrates dimitió a su cargo como primer ministro de Portugal, este domingo en el país luso se celebrarán elecciones anticipadas. Sin embargo, cual sea el candidato ganador este tendrá poco que celebrar ya que su primera tarea será aplicar duras medidas de austeridad para poder sacar al país de la crisis por la que atraviesa.
Y es que a diferencia de Irlanda o Grecia, en Portugal los partidos políticos en pugna -salvo la izquierda antiliberal que puede sufrir un revés electoral- se comprometieron a respetar estrictamente las condiciones del plan de rescate internacional, negociado a principios de mayo a cambio del cual el país luso recibiera 78,000 millones de euros (me) en tres años.
Hasta ahora el acuerdo, suscrito con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) le ha permitido al país luso recibir 12,600 me para devolver unos 7,000 millones de deuda e intereses que vencían a mediados de junio.
A cambio, el futuro gobierno, que podría entrar en funciones a fines de junio o principios de julio, tendrá que reducir el déficit público de 9.1% del PIB el año pasado a 5.9% este año, y rebajarlo a 3% en 2013.
Para 2011, las medidas de rigor fundamentales (baja de salarios, alza de impuestos, supresión de ayudas sociales) ya fueron aplicadas por el gobierno socialista, pero otras están previstas para 2012 y 2013, especialmente sobre las jubilaciones e indemnizaciones de desempleo.
En lo que concierne a la elección, las encuestas sugieren que el Partido Socialdemócrata (PSD) -una fuerza opositora de centroderecha- sería el más votado.
Pero expertos dicen que este podría necesitar formar una coalición para llegar al poder y llenar el vacío dejado en marzo tras la caída del gobierno socialista de Sócrates que no tenía mayoría absoluta.
El PSD cuyo candidato es Pedro Passos Coelho necesitaría una mayoría suficiente lo que le permitirá subir los impuestos y llevar a cabo las reformas necesarias para controlar la enorme deuda del país.
Los últimos sondeos le dan alrededor del 37% de los votos por lo que los analistas esperan que forme su gobierno con el partido derechista Centro Democrático y Social (CDS), su aliado histórico. En su momento, el CDS también aportó su apoyo a los "objetivos" del plan de ayuda del FMI.
Dado que no hay otra opción para que el país luso salga de la crisis más que aceptar el rescate y aplicar la austeridad que condiciona su entrega, la mayoría de los portugueses están desilusionados con los políticos, y están indecisos sobre su voto. Algunos señalan que en realidad no hay interés en la elección.
En la mente de los portugueses el tema de preocupación son los sacrificios económicos que están por llegar, gane quien gane el domingo. Las escasas expectativas de los portugueses sobre el futuro plantea el riesgo de que el resultado del domingo sea poco concluyente. (El Semanario Agencia, ESA)
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